Empleita de Oro 2026: El Faro se corona como el gran maestro quesero de Lanzarote
La excelencia quesera lanzaroteña volvió a brillar con luz propia durante la V Feria de Agricultura, Ganadería y Pesca de Teguise, celebrada el 7 de junio de 2026. La competición insular más esperada del sector, la Empleita de Oro, entregó su máximo galardón a la Quesería El Faro por un queso curado de leche pasteurizada que cautivó a los catadores. El certamen, respaldado por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), no solo premia la maestría quesera, sino que reafirma el peso del sector primario en la economía y el paisaje de la isla, atrayendo cada año a más visitantes interesados en la gastronomía canaria.
En este artículo9
- Una feria que huele a campo y mar
- El Faro guía la cata profesional
- Palmarés de una edición para la historia
- La ciencia que hay detrás de cada bocado
- El queso de Lanzarote, paisaje líquido
- La pregunta del millón: ¿cuál es la isla más bonita?
- De isla en isla: cómo moverse para catar todos los quesos
- El sector primario, un tesoro que necesita cuidados
- El horizonte: más Empleitas de Oro y un futuro por escribir
Una feria que huele a campo y mar
La feria de Teguise se ha consolidado como la gran cita del sector primario lanzaroteño. En su quinta edición, el evento reunió a ganaderos, agricultores y pescadores de toda la isla en un programa que, más allá del concurso de quesos, incluyó exhibiciones de ganado, muestras de productos locales, talleres y actividades para todos los públicos. Teguise, municipio que atesora una profunda raíz agropecuaria, fue el escenario perfecto: sus paisajes de cultivos sobre jable, sus explotaciones de cabras y su tradición pesquera forman parte del ADN de la isla. Según datos del Cabildo de Lanzarote, la feria movilizó a más de 40 expositores y recibió a unos 5.000 visitantes a lo largo del fin de semana, demostrando que el interés por lo auténtico y lo cercano sigue en aumento.
El Faro guía la cata profesional
La competición Empleita de Oro 2026 reconoció al Mejor Queso de Lanzarote con un único ganador absoluto: la Quesería El Faro. Su creación, un queso curado elaborado con leche pasteurizada, obtuvo la máxima puntuación del jurado, compuesto por expertos catadores designados por el ICCA. El nombre del premio rinde homenaje a la empleita, una trenza artesanal de palma o esparto con la que tradicionalmente se elaboraban recipientes para moldear y almacenar el queso. El Faro, ubicada en la zona norte de la isla, cerca del antiguo faro de Pechiguera, se ha convertido en un referente de innovación y calidad, combinando recetas tradicionales con toques contemporáneos como el ahumado. Su dominio en esta edición fue aplastante: no solo se llevó la Empleita de Oro, sino que copó los primeros puestos en las categorías de frescos y tiernos pasteurizados.
Palmarés de una edición para la historia
El concurso, dividido en categorías según el tipo de leche y el grado de curación, dejó un reparto de galardones que refleja la riqueza y competitividad del sector en Lanzarote. En quesos frescos de leche cruda, la Quesería Abuelo Machín se llevó el primer premio, seguida por Quesería Soo. Para los frescos de leche pasteurizada, El Faro dominó con su “El Farito Fresco Ahumado” en primera posición, y también se hizo con el segundo puesto. En tiernos de leche cruda, venció La Vega de Machín, con Rubicón en segundo lugar gracias a su “Tierno Ahumado”. El Faro repitió doblete en tiernos de leche pasteurizada con “El Farito Tierno Ahumado” y otro de sus productos. En semicurados de leche cruda, Filo El Cuchillo obtuvo el primer premio, con Abuelo Machín como segundo. La misma quesería, Finca de Uga, copó los primeros puestos en semicurados de leche pasteurizada: “El Secreto del Majo” ganó y “Rojillo al Pimentón” quedó segundo. Los curados de leche cruda los lideró Filo El Cuchillo, con Flor de Luz en segundo lugar, y en curados de leche pasteurizada El Faro se impuso, seguido por Finca de Uga con su queso “Bodega”. Por último, el premio a la Mejor Imagen y Presentación recayó en Quesería Rubicón por el etiquetado de su semicurado al pimentón, un reconocimiento que pone en valor el diseño y la comunicación como parte esencial del producto.
La ciencia que hay detrás de cada bocado
¿Cómo se decide qué queso merece la Empleita de Oro? El proceso no es un misterio: el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), organismo dependiente del Gobierno de Canarias, establece un riguroso protocolo de cata a ciegas. Los jueces, seleccionados entre profesionales del sector, evalúan textura, aroma, sabor, aspecto exterior y persistencia en boca. Cada parámetro recibe una puntuación que, sumada y ponderada, da como resultado una clasificación objetiva. La cata se realiza en condiciones controladas, sin que los catadores conozcan la marca ni la quesería. Además, el ICCA vela porque todas las muestras cumplan con los estándares de seguridad alimentaria y trazabilidad, y organiza periódicamente sesiones de formación para mantener a los jueces actualizados en las últimas tendencias sensoriales. Este sistema garantiza que los premios no sean fruto del azar o de campañas de marketing, sino de la excelencia real.
El queso de Lanzarote, paisaje líquido
El queso lanzaroteño hunde sus raíces en una agricultura y ganadería de subsistencia adaptada a condiciones extremas. La cabra de raza majorera, perfectamente aclimatada a la aridez y a la vegetación volcánica, produce una leche de altísima calidad, rica en matices herbáceos y ligeramente salinos. Los pastos crecen sobre cenizas y lapilli (el local «picón»), lo que imprime al queso un carácter mineral único. Las técnicas de elaboración, transmitidas de generación en generación, han sabido incorporar mejoras tecnológicas sin perder la esencia. Hoy, queserías como El Faro, Finca de Uga o Rubicón representan la fusión entre tradición y modernidad, ofreciendo desde quesos frescos y suaves hasta curados intensos y variedades ahumadas o especiadas. Esta riqueza convierte a Lanzarote en una parada imprescindible para los amantes del turismo gastronómico. Si planea su visita, no olvide explorar las mejores experiencias gastronómicas de las islas.
La pregunta del millón: ¿cuál es la isla más bonita?
Mientras el queso triunfa en Teguise, muchos futuros viajeros se preguntan: ¿cuál es la isla más bonita para visitar en Canarias? La respuesta, como suele ocurrir, depende del gusto personal. Fuerteventura enamora con sus playas interminables y sus paisajes dorados; Gran Canaria sorprende con sus microclimas y la vitalidad de su capital; Tenerife impresiona con el Teide y su contraste entre el norte verde y el sur soleado; La Palma es un paraíso para senderistas; La Gomera seduce con sus bosques de laurisilva; y El Hierro, la más pequeña, deslumbra por su apuesta por la sostenibilidad. Lanzarote, por su parte, ofrece un escenario casi lunar, obra del genio de César Manrique y de unos volcanes que aún parecen humear. Cada una de las siete islas —Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro— tiene un encanto distinto, y la elección dependerá de si busca relax, aventura, cultura o gastronomía. Si lo que le apasiona es el buen comer, el concurso de Teguise evidencia que Lanzarote debería estar en su lista.
De isla en isla: cómo moverse para catar todos los quesos
Una de las grandes ventajas de Canarias es la facilidad para desplazarse entre islas. Para quienes deseen catar la variedad quesera del archipiélago —desde el famoso queso majorero de Fuerteventura hasta los quesos de flor de Guía de Gran Canaria, pasando por los ahumados de La Palma—, la red de transporte interinsular ofrece múltiples opciones. Las aerolíneas Binter y Canaryfly conectan todas las islas con vuelos de entre 20 y 50 minutos, con frecuencias elevadas y tarifas que, según temporada, pueden partir de 30 euros por trayecto. Si se prefiere el mar, navieras como Fred. Olsen Express y Naviera Armas cubren rutas regulares, permitiendo incluso embarcar el coche de alquiler. Los precios varían según la anticipación y la temporada, pero existen bonos y tarifas reducidas para residentes. Planificar una ruta quesera es sencillo: puede empezar en Lanzarote, seguir hacia Fuerteventura en ferry (solo 25 minutos desde Playa Blanca a Corralejo), de allí a Gran Canaria, y luego a Tenerife, aprovechando para visitar mercados y queserías en cada parada. Para más ideas, consulte nuestra guía de qué ver y hacer en Canarias.
El sector primario, un tesoro que necesita cuidados
Tras la entrega de premios, tanto la alcaldesa de Teguise, Olivia Duque, como el presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, coincidieron en la necesidad de redoblar el apoyo a ganaderos, agricultores y pescadores. El sector primario representa mucho más que producción de alimentos: configura el paisaje, fija población en el medio rural y mantiene vivas tradiciones que son seña de identidad. Eventos como la Feria de Teguise cumplen una doble función: por un lado, dan visibilidad y orgullo a los productores; por otro, crean un escaparate atractivo para el turismo. La fórmula parece estar funcionando: cada vez más visitantes incluyen en sus itinerarios paradas en queserías, fincas de cultivo tradicional o lonjas pesqueras. Organizaciones como la Federación de Asociaciones Agropecuarias y Pesqueras de Lanzarote (FAEPAL) trabajan codo a codo con las administraciones para asegurar el relevo generacional y la rentabilidad de las explotaciones, conscientes de que sin este respaldo el campo lanzaroteño corre el riesgo de desaparecer.
El horizonte: más Empleitas de Oro y un futuro por escribir
La V edición de la Empleita de Oro deja un sabor especialmente dulce para El Faro, pero también un reto para todo el sector. La competencia es cada vez mayor, y la exigencia de los consumidores, más sofisticada. La innovación en productos ahumados, especiados o curaciones prolongadas marca el camino, sin olvidar la apuesta por un etiquetado atractivo que conquiste los lineales y las tiendas gourmet. Queda pendiente la posible consecución de una Denominación de Origen Protegida que ampare el queso de Lanzarote, un distintivo que impulsaría su reconocimiento internacional y lo situaría al nivel de otros quesos canarios con DOP. Mientras tanto, los productores seguirán mimando a sus cabras y experimentando en sus obradores, y los amantes del queso ya esperan con ansias la VI Empleita de Oro. Porque, al fin y al cabo, un queso que sabe a volcán, brisa marina y tradición es mucho más que un alimento: es un pedazo de Lanzarote que se puede saborear.
