Seiscientos metros de flores claman por la paz en el Corpus de Las Palmas
La Plaza de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria amaneció este domingo cubierta por una alfombra floral de más de 600 metros cuadrados que, con el mensaje “Sí a la paz”, convierte la celebración del Corpus Christi en un acto de reivindicación internacional. Elaborada por 60 operarios del servicio municipal de Parques y Jardines con más de mil ramos de flores, sal, picón negro, arena amarilla y arena blanca, la obra efímera reclama el fin de los conflictos armados y homenajea a Palestina y al Sáhara Occidental en un año simbólico para ambas causas.
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Una tradición que se renueva con mensaje social
La confección de alfombras de flores con motivo del Corpus Christi es una tradición arraigada en Canarias, y en la capital grancanaria alcanza cada año una dimensión especial. Lo que comenzó como una expresión de fe popular se ha transformado en una plataforma de concienciación ciudadana. En esta edición, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha querido dar un paso más allá al vincular el ornamento floral con un clamor global contra la violencia.
Según detalló el Consistorio el 7 de junio de 2026, la alfombra representa un globo terráqueo rodeado por la frase “Sí a la paz” en letras mayúsculas. Los colores predominantes –negro, blanco, verde y rojo– replican la bandera palestina, pero también incorporan tonos que evocan la enseña saharaui. La concejala del área de Parques y Jardines, Gemma Martínez Soliño, explicó que la elección cromática no es casual: “Reiteramos los colores de la bandera palestina porque no podemos olvidar el genocidio que están sufriendo, y este año, además, queremos homenajear el 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática”.
Despliegue técnico y humano para una obra efímera
La ejecución de la alfombra movilizó a 60 operarios del servicio municipal de Parques y Jardines, distribuidos en dos turnos: 33 durante la mañana y 23 por la tarde. A ellos se sumaron cuatro personas encargadas de la guardia y el mantenimiento de la obra hasta el inicio de la procesión del Corpus Christi. El material empleado incluyó más de mil ramos de flores naturales, sal marina, picón negro (una roca volcánica triturada típica de Canarias), arena amarilla y arena blanca, además de 475 metros cuadrados de césped recién segado durante la última semana.
La meticulosa planificación permitió que la alfombra estuviera lista antes del mediodía, a pesar de la complejidad del diseño. Los operarios trabajaron durante más de ocho horas seguidas, dibujando primero el contorno del globo terráqueo y rellenando después las superficies con los distintos materiales. El resultado es una superficie uniforme y colorida que contrasta con el empedrado de la plaza y que será pisada por la comitiva religiosa al finalizar la misa mayor.
Contexto legal y marco de las celebraciones del Corpus
La festividad del Corpus Christi es una de las citas más señaladas del calendario litúrgico en Canarias. En Las Palmas de Gran Canaria, la procesión recorre el casco histórico, desde la Catedral de Santa Ana hasta la Plaza de Santo Domingo, pasando por calles adoquinadas que los vecinos adornan con flores y elementos vegetales. El Ayuntamiento regula la instalación de alfombras mediante ordenanzas de ocupación de vía pública y requisitos de seguridad, pero la tradición cuenta con un respaldo municipal explícito que destina recursos humanos y materiales cada año.
La inclusión de un mensaje político explícito en la alfombra ha generado debate, aunque la concejala Martínez Soliño defendió que “las calles deben unirse al clamor que exige el fin de la violencia y de las guerras”. El Ayuntamiento no ha recibido hasta el momento ninguna impugnación formal, y la procesión se desarrollará con normalidad tras la bendición del obispo. Cabe recordar que, en ediciones anteriores, las alfombras han incluido referencias a la defensa del medio ambiente o la igualdad de género, sin que ello supusiera una ruptura del carácter religioso de la celebración.
Impacto social y repercusión cultural
La alfombra del Corpus se ha convertido en un imán para turistas y residentes. La Plaza de Santa Ana registró una afluencia constante desde primeras horas de la mañana, con visitantes que fotografiaban la obra y comentaban el mensaje pacifista. En redes sociales, la etiqueta #CorpusPazLasPalmas comenzó a trending topic regional pasadas las once de la mañana. La combinación de tradición religiosa y reivindicación social contemporánea ha sido valorada positivamente por colectivos pacifistas y organizaciones pro Derechos Humanos, que ven en esta iniciativa un ejemplo de cómo las festividades populares pueden canalizar mensajes de solidaridad internacional.
La Asociación de Vecinos de Vegueta destacó que la alfombra “pone el nombre de Las Palmas de Gran Canaria en el mapa de las ciudades que usan su patrimonio cultural para alzar la voz contra las injusticias”. Por su parte, la comunidad saharaui residente en la isla agradeció el gesto con motivo del 50 aniversario de la proclamación de la RASD, un hito que se conmemoró el pasado 27 de febrero. La concejala Martínez Soliño adelantó que el Ayuntamiento estudia incluir en futuras ediciones una colaboración directa con las comunidades representadas en la alfombra.
Qué viene después: la procesión y la desaparición de la obra
Una vez que la comitiva religiosa recorra la alfombra tras la misa mayor, los operarios municipales retirarán los materiales vegetales, que serán compostados y reutilizados en los parques de la ciudad. La tradición exige que la alfombra se desmonte antes del anochecer para devolver la plaza a su uso habitual. Sin embargo, el mensaje de paz perdurará a través de las imágenes y vídeos que ya circulan en los medios y plataformas digitales.
El próximo año, la alfombra del Corpus de Las Palmas de Gran Canaria volverá a ser noticia, pero el Ayuntamiento ya baraja nuevos lemas que mantengan el espíritu reivindicativo. Mientras tanto, los 60 operarios que hoy han dado forma a esta obra de arte efímera disfrutarán del descanso merecido, sabiendo que su trabajo ha contribuido a que la voz de la paz resuene en cada pétalo.
La alfombra de flores del Corpus de Las Palmas de Gran Canaria demuestra que la tradición y la actualidad pueden entrelazarse para generar conciencia. En un mundo convulso, 600 metros de flores que claman por la paz son un gesto que no pasa desapercibido.
