Canarias mantiene la alerta por incendios en cinco islas ante la extrema sequedad del terreno
La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias mantiene activa la alerta por riesgo de incendios forestales en El Hierro, La Gomera, La Palma, Tenerife y Gran Canaria, a pesar de que las temperaturas han comenzado a descender. La combinación de aire seco, viento fuerte y una vegetación con niveles de humedad extremadamente bajos prolonga la amenaza, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) publicados el 8 de agosto de 2026.
En este artículo8
- Previsiones meteorológicas: descenso térmico, pero con focos de calor
- IPIF: un termómetro del riesgo en tiempo real
- Situación por islas: vigilancia especial en el sur y el oeste
- ¿Por qué persiste el riesgo si ya no hace tanto calor?
- Medidas de prevención y llamamiento a la prudencia
- Impacto en el turismo y consejos para quienes visitan las islas
- Respuesta institucional y marco legal
- Perspectivas a corto plazo: ¿hasta cuándo durará la alerta?
La decisión, adoptada por el Gobierno canario el 8 de agosto, responde a las previsiones de valores altos y muy altos del Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF) facilitadas por AEMET. Este indicador mide la probabilidad de ignición y la velocidad de propagación en función de las condiciones meteorológicas y la humedad del combustible vegetal. En amplias zonas del sur y oeste de las islas, el IPIF se sitúa en riesgo alto o muy alto, lo que obliga a mantener un dispositivo de vigilancia reforzado.
Previsiones meteorológicas: descenso térmico, pero con focos de calor
Aunque se espera un descenso generalizado de las temperaturas, los termómetros aún podrán alcanzar los 30 °C en las medianías del sur de La Gomera y El Hierro, el noroeste y oeste de La Palma, el valle de Güímar y el sur de Tenerife, así como en las medianías del sur y sureste de Gran Canaria. La AEMET ha emitido avisos amarillos por altas temperaturas para estas zonas, donde el calor diurno mantiene seca la vegetación.
El régimen de alisios continuará soplando con intensidad moderada y rachas fuertes en las vertientes sureste y noroeste, donde no se descartan puntas ocasionalmente muy fuertes. Además, se prevé ligera calima en altura —por encima de 700 a 1200 metros—, que se irá retirando durante la segunda mitad de la jornada del domingo. La humedad relativa bajará del 30 % en cumbres y vertientes de sotavento, lo que agrava la desecación del matorral y los pinos.
IPIF: un termómetro del riesgo en tiempo real
El riesgo de incendios forestales no depende solo de la temperatura, sino de un conjunto de factores que el IPIF integra. Este índice, calculado por AEMET, tiene en cuenta la humedad del suelo, la velocidad del viento, la temperatura y la insolación. Los valores altos y muy altos indican que, si se produce una ignición, el fuego puede expandirse con rapidez y dificultar su control.
Según el Gobierno de Canarias, la vegetación “todavía necesita tiempo para recuperar sus niveles de humedad”, especialmente tras una primavera más seca de lo habitual y varias olas de calor previas. Las lluvias escasas de los últimos meses han dejado los montes en un estado de alerta latente, donde cualquier chispa —natural o humana— puede desatar un incendio de consecuencias devastadoras.
Situación por islas: vigilancia especial en el sur y el oeste
La alerta se concentra en las islas occidentales y en las vertientes sur de las más montañosas. En El Hierro, La Gomera y La Palma, la advertencia abarca todo el territorio. En Tenerife, el sector sur —desde la cota 400 metros hacia arriba— es el más vulnerable, mientras que el resto de la isla se encuentra en prealerta. Gran Canaria, por su parte, mantiene la alerta en las medianías y cumbres del sur y sureste, donde las máximas pueden rozar los 37 °C de forma puntual, según la Dirección General de Emergencias.
Las islas orientales —Lanzarote y Fuerteventura— no están bajo alerta, pero las autoridades recuerdan que el riesgo cero no existe. En Fuerteventura, por ejemplo, se esperan también máximas de 30-32 °C en la vertiente sureste, y la presencia de calima puede aumentar la sensación de bochorno y sequedad.
¿Por qué persiste el riesgo si ya no hace tanto calor?
La clave está en el combustible forestal: la vegetación. Después de un verano caluroso y seco, la hojarasca, el matorral y los pinos canarios han perdido gran parte de su humedad interna. Este proceso de desecación es acumulativo: incluso si las temperaturas bajan unos grados, el material vegetal sigue tan seco que arde con facilidad. Los vientos alisios, aunque refrescan la costa, resecan aún más las laderas de sotavento y las cumbres.
A ello se suma la inversión térmica, que actúa como una “tapadera” e impide que la humedad ascienda a las cumbres. Con la cota de inversión prevista en torno a los 700-800 metros, las zonas altas quedan expuestas a un aire extraordinariamente seco. Todo esto configura un escenario en el que, pese al descenso térmico, el peligro sigue siendo notable.
Medidas de prevención y llamamiento a la prudencia
El Gobierno de Canarias ha instado a la ciudadanía a extremar las precauciones. Se prohíbe cualquier actividad que pueda generar deflagraciones: arrojar colillas, usar maquinaria que provoque chispas, hacer barbacoas o quemas agrícolas no autorizadas. También se recomienda evitar el tránsito por pistas forestales y respetar las indicaciones de los agentes de medio ambiente.
El Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Incendios Forestales de Canarias (INFOCA) está activado en su fase de alerta, lo que implica un despliegue preventivo de medios aéreos y terrestres. Los cabildos insulares colaboran en la vigilancia disuasoria y en la rápida detección de conatos.
Impacto en el turismo y consejos para quienes visitan las islas
Canarias es uno de los destinos turísticos más demandados del planeta. Muchos viajeros se preguntan cuál es la isla más bonita o cuáles merecen más la pena. La respuesta, como suele decirse, depende del gusto de cada uno: Tenerife deslumbra con el Teide y sus contrastes; Gran Canaria ofrece un continente en miniatura; Lanzarote fascina con sus paisajes volcánicos; Fuerteventura regala playas infinitas; La Palma enamora con sus cielos estrellados; La Gomera embruja con su laurisilva; y El Hierro seduce con su buceo y tranquilidad.
Sin embargo, en estos días, los visitantes deben ser especialmente conscientes del riesgo de incendios. Se aconseja no adentrarse en zonas forestales en las horas centrales del día, no fumar en el campo y seguir únicamente los senderos autorizados. Los hoteles y touroperadores están informando a sus clientes sobre las restricciones temporales. Disfrutar de la belleza de las islas pasa, ante todo, por preservarlas.
Respuesta institucional y marco legal
La activación de la alerta se enmarca en el Plan INFOCA, un instrumento de protección civil que establece los niveles de preemergencia y emergencia, así como la movilización de recursos. La Dirección General de Emergencias coordina la respuesta con los cabildos y los ayuntamientos, y se apoya en los datos de AEMET y de la red de vigilancia forestal.
El Gobierno autonómico recuerda que la declaración de alerta no implica la prohibición de acceder al monte, pero sí la necesidad de respetar una serie de limitaciones y de actuar con responsabilidad. Las multas por conductas negligentes pueden alcanzar cifras elevadas, y en caso de incendio, la vía penal es un camino que ya se ha recorrido en episodios anteriores.
Perspectivas a corto plazo: ¿hasta cuándo durará la alerta?
Según las previsiones de AEMET, la ligera calima tiende a retirarse a partir del domingo 9 de agosto, y las temperaturas continuarán su descenso paulatino. No obstante, los valores de humedad del combustible vegetal tardarán semanas en recuperarse. La alerta se mantendrá mientras el IPIF siga marcando niveles altos, y las autoridades han advertido de que el otoño, si llega sin lluvias, podría prolongar el riesgo.
Por ahora, la situación está controlada, pero la vigilancia no cesa. Canarias se enfrenta a una paradoja climática: la bajada térmica trae alivio a la población, pero no apaga la amenaza del fuego. La prevención, más que nunca, es tarea de todos.
