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Vinos de Canarias: viticultura volcánica, heroica y única en el mundo

En las Islas se cultiva la vid donde nadie más se atrevería: sobre lava, en hoyos de ceniza y con cepas que la filoxera nunca llegó a tocar. Once Denominaciones de Origen y un puñado de uvas que ya no existen en ningún otro lugar del planeta.

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Viñas sobre el volcán

Hacer vino en Canarias es un acto de tozudez geológica. Las viñas crecen sobre roca volcánica, a veces a más de mil metros de altura, batidas por el alisio y sin una gota de agua corriente: el rocío de la noche es todo el riego que reciben. A esto se le llama viticultura heroica, y aquí no es una etiqueta de marketing sino una descripción literal del trabajo. Pero la verdadera rareza es otra: cuando la filoxera arrasó los viñedos de Europa a finales del siglo XIX, el Atlántico hizo de muralla y las Islas se libraron de la plaga. El resultado es que Canarias conserva un patrimonio de cepas prefiloxéricas —muchas centenarias, plantadas a pie franco, sin injertar— y variedades que se han perdido en el resto del mundo: malvasía volcánica, listán negro, negramoll, vijariego, forastera, baboso. Es uno de los pocos santuarios vivos de la vid europea tal y como era antes de la catástrofe.

Once Denominaciones de Origen amparan este mosaico: cinco solo en Tenerife (Tacoronte-Acentejo, Valle de la Orotava, Ycoden-Daute-Isora, Valle de Güímar y Abona), una por isla en Lanzarote, La Palma, Gran Canaria, La Gomera y El Hierro, y la DO regional Islas Canarias que las abraza a todas. Cada una ha inventado su propia forma de domesticar el volcán. En La Geria, en Lanzarote, los viticultores cavan hoyos en el picón —la ceniza negra que dejaron las erupciones de Timanfaya— y rodean cada planta con un murete semicircular de piedra que la protege del viento; el resultado es uno de los paisajes agrícolas más fotografiados de Europa. En el Valle de la Orotava sobrevive el cordón trenzado, un sistema único en el que los sarmientos se entrelazan en trenzas de varios metros. Y en el norte de La Palma —Garafía, Puntagorda, Tijarafe— se sigue elaborando el vino de tea, criado en pipas de madera del corazón del pino canario que le regalan un fondo resinoso inconfundible; un tesoro tan delicado que esas barricas ya no pueden fabricarse y se ha propuesto declararlo Bien de Interés Cultural.

¿Y a qué saben? A su sitio, que es lo mejor que puede decirse de un vino. Los blancos de malvasía y listán llegan salinos y minerales, con esa firma volcánica que recuerda de dónde vienen; los tintos de listán negro y negramoll son golosos, frescos y fáciles de querer; y los dulces de malvasía mantienen viva la fama que enamoró a media Europa cuando Shakespeare ya citaba el Canary Sack. En la mesa piden compañía isleña: un queso curado de cabra, unas papas arrugadas con mojo, pescado fresco a la espalda o un puñado de gofio escaldado. La mejor manera de entenderlos es ir a buscarlos: el enoturismo crece en cada isla, con bodegas que abren sus puertas en La Geria, en los valles del norte de Tenerife, en las medianías de Gran Canaria o en las laderas de La Palma, donde una cata se convierte en una clase de geología, historia y paisaje servida en copa.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas Denominaciones de Origen de vino hay en Canarias?

Hay once. Diez son territoriales —cinco solo en Tenerife (Tacoronte-Acentejo, Valle de la Orotava, Ycoden-Daute-Isora, Valle de Güímar y Abona) y una en cada una de las islas de Lanzarote, La Palma, Gran Canaria, La Gomera y El Hierro— y a ellas se suma la DO regional Islas Canarias, creada en 2012 para amparar al archipiélago en su conjunto. Es una de las mayores concentraciones de denominaciones por superficie de toda España.

¿Qué es la viticultura volcánica de La Geria?

La Geria, en Lanzarote, es un paisaje vitícola único nacido tras las erupciones del Timanfaya (1730-1736), que cubrieron la isla de ceniza volcánica. Los agricultores descubrieron que ese picón actuaba como una esponja: capta la humedad del rocío nocturno y la filtra hasta las raíces. Para aprovecharlo cavan un hoyo cónico en la ceniza, plantan una sola cepa en el fondo y la protegen con un murete semicircular de piedra contra el viento. El resultado es un mar de hoyos negros que se ha convertido en una de las imágenes más icónicas del vino mundial.

¿Por qué las cepas canarias son únicas en el mundo?

Porque la filoxera, el insecto que devastó casi todos los viñedos de Europa a finales del siglo XIX, nunca llegó a las Islas: el aislamiento atlántico hizo de barrera natural. Por eso Canarias conserva viñas prefiloxéricas, muchas centenarias y plantadas a pie franco sin necesidad de injertar sobre patrón americano, además de variedades que se extinguieron en el continente. Es uno de los pocos lugares del planeta donde se puede beber un vino hecho con la vid europea tal y como era antes de la plaga.

¿Qué es el vino de tea?

Es un vino tradicional del norte de La Palma —los municipios de Garafía, Puntagorda y Tijarafe—, amparado por la DO Vinos de La Palma. Su singularidad está en la crianza: se hace en barricas llamadas pipas, construidas con la madera del corazón del pino canario (la tea), que le aporta un característico fondo resinoso y un color que recuerda a la teja. Como el pino canario está protegido y la tonelería tradicional casi ha desaparecido, esas pipas ya no pueden fabricarse, lo que convierte al vino de tea en un patrimonio irrepetible propuesto como Bien de Interés Cultural de Canarias.

¿Cuáles son las uvas canarias más características?

Entre las blancas destacan la malvasía volcánica —emblema de Lanzarote y de los históricos dulces canarios—, el listán blanco, la vijariego y la forastera. Entre las tintas, el listán negro (la variedad más extendida), la negramoll y la baboso negro. Muchas son prefiloxéricas y apenas se cultivan fuera del archipiélago, lo que da a los vinos canarios un perfil aromático imposible de replicar en otra región.

¿Dónde hacer enoturismo en Canarias?

En todas las islas con DO. Los itinerarios más conocidos pasan por La Geria, en Lanzarote, donde varias bodegas abren entre los hoyos de picón; por el norte de Tenerife (Tacoronte-Acentejo, el Valle de la Orotava con su cordón trenzado e Ycoden-Daute-Isora); por las medianías de Gran Canaria; y por las laderas de La Palma, donde se puede catar el vino de tea. La mayoría de bodegas ofrecen visitas guiadas con cata, y muchas combinan el vino con la gastronomía local: quesos, mojos y pescado fresco.