ñoño
En el habla canaria, como sustantivo, nombra el dedo del pie y, por extensión, un pie de buen tamaño; conviene no confundirlo con el adjetivo del español general, que califica a quien es quejica, apocado o cursi. El contexto deja claro de cuál de los dos sentidos se habla.
Iba descalzo por el pasillo y se dio en el ñoño chico con la esquina de la cama.
Parte de sus usos responde a una voz expresiva; la acepción del español general suele relacionarse con el latín nonnus.
También se usa en España y América, con otros sentidos.
