El CAAM resurge con nueva cubierta y dos antológicas que encienden la escena artística de las islas
El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) reabrirá las puertas de su sede principal el miércoles 8 de julio tras nueve meses de una compleja intervención que ha renovado por completo la cubierta del edificio. La vuelta a la actividad se celebra con dos exposiciones retrospectivas de producción propia: una dedicada al pintor canario Juan José Gil y otra a la artista cubana Sandra Ramos, ambas de acceso libre y gratuito durante todo el verano. La reapertura culmina una profunda puesta a punto del inmueble que diseñó Francisco Javier Sáenz de Oiza en el barrio histórico de Vegueta, a pocos metros del Atlántico, y que durante más de tres décadas había sufrido los embates del salitre y los vientos alisios.
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- Nueve meses de silencio, una década de reformas
- Las dos exposiciones que marcan la reapertura
- Un desafío técnico: levantar pirámides en el corazón de Vegueta
- Puesta a punto integral: del montacargas a las fachadas
- El CAAM y su papel en la cultura canaria
- Canarias: un archipiélago de cultura y paisaje
- Qué sigue: próximas programaciones y accesibilidad
La inversión total de 1.044.192,98 euros ejecutada por Proyecon Proyectos y Construcciones sobre el proyecto de los arquitectos canarios Ramón Chesa y Javier Mena ha subsanado filtraciones, corrosión y pérdidas de aislamiento térmico que amenazaban la conservación del patrimonio artístico. En paralelo, el museo ultima la instalación de un montacarga con capacidad para 2.500 kilos —cifra que supone otros 149.746,50 euros— que sustituye al original de 1989 y optimiza el traslado de obras entre depósitos y salas. Con estas obras, el centro, dependiente del Cabildo de Gran Canaria, cierra un ciclo de reformas iniciado en 2017 que ha tocado cubiertas, climatización, instalaciones eléctricas y fachadas.
Nueve meses de silencio, una década de reformas
El cierre temporal de la sede principal —ubicada en la calle Los Balcones 11 y 13— no ha detenido la vida del CAAM. Durante los nueve meses que han durado los trabajos, el museo ha mantenido abiertas las otras dos sedes del Gran Canaria en San Antonio Abad y Balcones 9, y ha seguido desarrollando su programa de actividades con talleres, conferencias y exposiciones de menor escala. Esta capacidad de resistencia es fruto de una planificación que arrancó hace casi una década, cuando la institución se propuso una renovación integral que ha tocado prácticamente todos los sistemas del edificio.
En 2017 se rehabilitó la cubierta de San Antonio Abad y se instaló un ascensor que garantiza la accesibilidad a personas con movilidad reducida. Dos años después, en 2019, se reformó por completo el sistema de climatización de la sede principal, solucionando los problemas de temperatura y humedad que ponían en peligro las obras expuestas en sus cuatro plantas. En 2023 se acometió otro gran proyecto: la renovación de las instalaciones de baja tensión, de la red contraincendios, de toda la infraestructura de telecomunicaciones —voz y datos— y del alumbrado museístico. Y en 2024 se rehabilitaron las dos fachadas de Los Balcones 11 y 13, así como la fachada de la sede de Balcones 9. La intervención en la cubierta que ahora concluye era el último eslabón de esta cadena de mejoras.
El resultado es un edificio que vuelve a estar a la vanguardia tanto en conservación preventiva como en eficiencia energética. Según datos del propio CAAM, la nueva carpintería metálica y los vidrios de los lucernarios logran un aislamiento térmico muy superior, reduciendo la demanda de climatización y, con ello, la huella de carbono de la institución. Un detalle que alinea el museo con los objetivos de sostenibilidad marcados por el Cabildo de Gran Canaria en su estrategia de transición ecológica.
Las dos exposiciones que marcan la reapertura
El CAAM ha querido celebrar su regreso con dos producciones propias que dialogan con la esencia de la colección permanente: la pintura expandida y la construcción de identidades. La primera está dedicada al tinerfeño Juan José Gil (1942-2021), figura fundamental de la abstracción lírica en Canarias; la segunda, a la cubana Sandra Ramos (1959), cuya obra gráfica y objetual reflexiona sobre la migración, la pertenencia y el viaje interior.
Juan José Gil: una vida entre la pintura y el compromiso
Bajo el título Juan José Gil. Pintura Pintura, la exposición reúne más de medio centenar de obras que abarcan desde finales de los años sesenta hasta sus últimas series. Gil, que compaginó la creación con la docencia y la gestión cultural, fue uno de los fundadores del Colectivo de Artistas Plásticos de Tenerife y mantuvo una estrecha relación con el CAAM desde su apertura. De hecho, varias piezas de esta retrospectiva proceden de los fondos del museo, que atesora una de las colecciones públicas más completas del artista.
La muestra se estructura en tres momentos: la etapa informalista de los sesenta, marcada por la influencia del grupo El Paso; el giro hacia la abstracción geométrica en los setenta, y la madurez de los noventa en adelante, donde introduce el paisaje volcánico canario como un magma de color. El comisariado corre a cargo de la conservadora del CAAM, Ángeles Alemán, quien ha querido subrayar el diálogo constante del pintor con la música y la poesía, campos en los que también incursionó.
Gil fue, además, un viajero incansable. Sus estancias en Tenerife, Madrid, París y Nueva York le permitieron absorber corrientes que luego tamizó con el Atlántico como horizonte. En ese sentido, la retrospectiva es también un homenaje a la capacidad de las artes canarias para construir puentes entre continentes, un ideario que está en el ADN del CAAM.
Sandra Ramos: la travesía hacia otra Ítaca
Sandra Ramos. Hacia otra Ítaca propone un recorrido por tres décadas de una obra que, desde La Habana, ha sabido conjugar el grabado, la cerámica y la instalación con una mirada crítica sobre la realidad cubana y el desarraigo. La metáfora homérica del título alude al viaje real y simbólico que la artista ha emprendido en diversas ocasiones, como cuando expuso en el MoMA o recorrió América Latina con sus proyectos comunitarios.
La exposición, comisariada por la propia artista en colaboración con el equipo del CAAM, incluye piezas icónicas como la serie Las mordazas, donde las imágenes se asoman a través de bozales de caballo que denuncian la censura, o la instalación Alas para volar, en la que cientos de mariposas de cerámica trazan rutas migratorias. Es una obra profundamente visual, pero con una carga conceptual que invita a repensar los límites de la libertad individual y colectiva.
La conexión de Ramos con Canarias no es nueva. Ya en 2004 participó en la colectiva «Islas y horizontes» en el CAAM y, desde entonces, ha visitado el archipiélago en varias ocasiones. En esta exposición, además, se presentan tres obras realizadas específicamente durante una residencia de dos semanas en el estudio que el museo tiene en Vegueta, piezas que dialogan con la luz y el viento de Gran Canaria. La entrada será gratuita durante todo el verano, facilitando el reencuentro del público con un edificio que lleva cerrado desde octubre de 2025.
Un desafío técnico: levantar pirámides en el corazón de Vegueta
La intervención más mediática de esta fase ha sido la sustitución de los diez lucernarios que iluminan las salas de la planta alta. Las estructuras metálicas piramidales, que son seña de identidad del edificio diseñado por Sáenz de Oiza en 1989, acumulaban más de treinta años de exposición al viento y la humedad a escasos metros del mar. El deterioro era patente: corrosión avanzada en los perfiles de acero, pérdida de estanqueidad en las juntas de sujeción de los vidrios y filtraciones que habían obligado a colocar baldes en días de lluvia.
Para sustituirlos, hubo que desmontar las antiguas pirámides e introducir las nuevas desde el exterior mediante grandes grúas, en operaciones que exigieron la coordinación de un equipo multidisciplinar. Según datos del CAAM, cada una de las nuevas estructuras pesa más de tres toneladas y fue fabricada en talleres de Las Palmas siguiendo las especificaciones del proyecto de Chesa y Mena. Los vidrios, de alta resistencia y con tratamiento antihuella y protección UV, garantizan la conservación de las obras sin renunciar a la entrada de luz natural, un elemento clave en la arquitectura de Oiza.
El arquitecto Javier Mena explicó, en declaraciones recogidas por el museo, que el principal reto fue “mantener la esencia original del edificio, que es un icono de la arquitectura posmoderna en Canarias, pero actualizarlo con materiales y soluciones del siglo XXI”. La obra ha supuesto también la renovación de toda la carpintería metálica de la planta alta, incluyendo los cerramientos laterales que dan a la calle Los Balcones.
Un edificio que, por cierto, no ha estado exento de polémica urbanística. Cuando se construyó, en pleno casco histórico de Vegueta —hoy Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1990—, su lenguaje contemporáneo generó debate. Tres décadas después, la integración es total y la renovación de la cubierta ha sido un ejercicio de respeto patrimonial supervisado por la Comisión de Patrimonio del Cabildo de Gran Canaria.
Puesta a punto integral: del montacargas a las fachadas
Mientras las grúas aún se divisaban desde la Plaza de Santa Ana, los operarios finalizaban la instalación de un nuevo montacarga que reemplaza al original de 1989. Con capacidad para 2.500 kilos y una cabina de generosas dimensiones, está pensado para el traslado de obras de gran formato entre los depósitos —ubicados en el sótano— y las cuatro plantas expositivas. La inversión ha sido de 149.746,50 euros y resuelve un problema logístico que, durante décadas, ralentizaba los montajes.
La puesta a punto no acaba aquí. El museo ha aprovechado la intervención en cubierta para revisar los sistemas de iluminación museística, ya renovados en 2023, y para instalar un nuevo cuadro eléctrico que permite zonificar el consumo y monitorizar en tiempo real la eficiencia energética. Todo ello se suma a la reforma de las fachadas realizada en 2024, que recuperó el color original del revoco y reparó las carpinterías de aluminio anodizado.
El director del CAAM, en una breve nota a los medios, ha subrayado que “estas obras no son solo una cuestión estética o de mantenimiento, sino una declaración de intenciones: el arte contemporáneo necesita espacios que estén a la altura de los discursos que albergan”. La reapertura del 8 de julio será, según sus palabras, “un punto de inflexión” en la trayectoria del centro, que aspira a recuperar el pulso expositivo y reforzar su papel como referencia atlántica del arte moderno.
El CAAM y su papel en la cultura canaria
Inaugurado en diciembre de 1989, el CAAM nació con la vocación de ser un puente entre América, África y Europa. Su colección permanente, que supera las 3.000 obras, da fe de ese mandato: desde los creadores canarios de la Escuela Luján Pérez hasta los grandes nombres del arte cubano y senegalés, pasando por un fondo de fotografía contemporánea africana que es único en España. La biblioteca y centro de documentación, abiertos a investigadores, completan un ecosistema cultural que atrae cada año a más de 100.000 visitantes, según datos del Cabildo de Gran Canaria de 2024.
La sede de Los Balcones, además, forma parte del itinerario museístico de Vegueta, junto con el Museo Canario, la Casa Museo de Colón y la Catedral de Santa Ana. En los últimos años, el barrio ha experimentado una revitalización cultural con la apertura de galerías, talleres de artistas y espacios gastronómicos que han convertido la zona en un polo de atracción tanto para residentes como para turistas.
Precisamente el turismo cultural es uno de los ejes de la estrategia del Cabildo para Gran Canaria, que busca desestacionalizar la visita a la isla con propuestas más allá del sol y playa. En ese contexto, la reapertura del CAAM con dos exposiciones de alto nivel supone un activo importante para el verano de 2026, un período en el que la isla espera una afluencia turística récord según las previsiones de la Consejería de Turismo.
Canarias: un archipiélago de cultura y paisaje
Hablar del CAAM es también hablar de las siete islas que forman Canarias: Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro. Cada una con una personalidad marcada que va del verdor de los bosques de laurisilva en el Parque Nacional de Garajonay hasta los paisajes lunares de Timanfaya. Pero la cultura es, sin duda, uno de los grandes atractivos que unifica el archipiélago y que no siempre recibe la atención que merece.
Una de las preguntas más frecuentes entre quienes planean un viaje es ¿cuál es la isla más bonita para visitar en Canarias? Aunque la respuesta depende de los gustos de cada viajero, Gran Canaria suele aparecer en las quinielas por su enorme diversidad: desde las dunas de Maspalomas hasta las cumbres de Tejeda, pasando por la vibrante vida urbana de Las Palmas de Gran Canaria y una agenda cultural que el CAAM ayuda a liderar. Tenerife, con el Teide como icono, ofrece el contraste entre el norte exuberante y el sur más turístico. Lanzarote seduce por la fusión entre arte y naturaleza legada por César Manrique, mientras que Fuerteventura regala playas infinitas y aguas transparentes.
No obstante, la pregunta ¿cuáles de las 7 Islas Canarias son las mejores para visitar? no tiene una única respuesta. Los amantes del arte contemporáneo deberían incluir el CAAM en su ruta por Gran Canaria, complementarlo con el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) en Tenerife y con los Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote. Los que buscan desconexión encontrarán su lugar en La Gomera o El Hierro, dos paraísos que aún conservan el ritmo pausado de antaño. Y para quienes preguntan ¿cuáles son las 7 Islas Canarias?, la lista oficial en orden por tamaño es: Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote, La Palma, La Gomera y El Hierro, a las que se suman islotes como La Graciosa, que desde 2018 es la octava isla habitada reconocida.
Otro aspecto práctico que despierta muchas búsquedas es ¿cómo desplazarse entre las Islas Canarias? La respuesta tiene dos vertientes: para saltar entre las capitalinas (Gran Canaria y Tenerife) con el resto, la opción más rápida es el avión, con vuelos regulares de Binter y Canaryfly que conectan todos los aeropuertos en trayectos de entre 25 y 50 minutos. Para moverse entre islas vecinas, los ferries de Naviera Armas y Fred Olsen ofrecen rutas como Gran Canaria-Tenerife, Gran Canaria-Fuerteventura o Tenerife-La Gomera, esta última en apenas una hora. Los precios, según la temporada, pueden oscilar entre los 20 y los 50 euros para residentes, y algo más para visitantes. Planificar los traslados con antelación es fundamental para sacarle el máximo partido a una escapada cultural por varias islas.
Qué sigue: próximas programaciones y accesibilidad
Con la reapertura confirmada para el 8 de julio a las 19:00 horas, el CAAM ya prepara el otoño. Fuentes internas adelantan que en septiembre se inaugurará una muestra colectiva de videoarte canario y africano, y que en octubre el museo acogerá un simposio internacional sobre la influencia del Atlántico en las vanguardias, con ponentes de Portugal, Cabo Verde, Senegal y Brasil. Todo ello en línea con el mandato tricontinental que el centro lleva por divisa desde su fundación.
Además, el nuevo montacarga y la accesibilidad total de la sede permitirán ampliar los programas educativos y las visitas guiadas para personas con movilidad reducida, un compromiso que el CAAM renovó en su plan estratégico 2025-2028. En ese sentido, la reapertura no será solo un evento para la comunidad artística, sino un gesto de bienvenida a todos los públicos. El horario de verano será de martes a sábado de 10:00 a 21:00 horas y los domingos de 10:00 a 14:00 horas, con apertura ininterrumpida durante el mes de agosto.
El regreso del CAAM a su sede principal es mucho más que la conclusión de unas obras: es la metáfora de una institución que, tras nueve meses de silencio, vuelve a latir con fuerza en el corazón de Gran Canaria. Las pirámides de cristal y acero de Sáenz de Oiza brillan de nuevo bajo el sol atlántico, y con ellas, el arte contemporáneo recupera un hogar a la altura de su ambición. El 8 de julio, Vegueta se vestirá de gala para celebrar que la cultura, cuando se cuida, siempre encuentra el modo de renacer.
