El Teide registra tres enjambres sísmicos y el Pevolca prevé temblores leves
El comité científico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca) ha constatado un repunte de la actividad sismovolcánica bajo la isla de Tenerife con la aparición de tres nuevos enjambres sísmicos en junio y julio de 2026, tras un semestre de anomalías sin precedentes recientes. Según confirmó el 6 de agosto el portavoz del comité y director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez, no se puede descartar que este incremento desemboque en pequeños terremotos que puedan ser sentidos por la población en el entorno de Las Cañadas del Teide, aunque no existen indicios de una erupción a corto ni medio plazo.
En este artículo8
- Un año de actividad sísmica por encima de lo normal
- El repunte estival que ha encendido las alarmas técnicas
- ¿Puede la población llegar a notar algún temblor?
- Las claves que tranquilizan: deformación mínima y emisión de gases a la baja
- El protocolo de seguimiento se intensifica con reuniones trimestrales
- La erupción, un horizonte lejano pero no imposible
- Tecnología y experiencia al servicio de la prevención
- Rutina y normalidad en la isla de la eterna primavera
Tenerife, una isla que a menudo encabeza las listas de los viajeros que buscan la postal perfecta y que protagoniza debates sobre cuál es el rincón más bello del archipiélago —ya sea frente a Lanzarote, Gran Canaria o Fuerteventura—, muestra también su cara más geológica con un subsuelo activo que los científicos vigilan de cerca.
Un año de actividad sísmica por encima de lo normal
Desde febrero de 2026, la red de vigilancia volcánica del IGN ha registrado en Tenerife un nivel de sismicidad claramente superior al de años precedentes. El propio Domínguez lo resumió así: «La isla continúa registrando un nivel de actividad superior al que hemos tenido otros años». En total, se han contabilizado diez periodos de actividad sísmica recurrente, una cifra que contrasta con los seis enjambres que solían ser la norma en ejercicios anteriores a 2026.
Además de la frecuencia, ha cambiado la duración de los pulsos sísmicos. Tradicionalmente, los enjambres en el sistema Teide‑Pico Viejo duraban pocas horas. Ahora, algunos se prolongan durante días, como evidenció el último evento iniciado el 22 de julio, que mantuvo una intensidad importante durante dos jornadas completas y siguió generando microseísmos casi imperceptibles varios días más.
Los terremotos se localizan a profundidades típicamente comprendidas entre 10 y 15 kilómetros, bajo la caldera de Las Cañadas. Junto a los eventos de alta frecuencia, los sismógrafos captan un número creciente de señales de baja frecuencia, que los vulcanólogos asocian al movimiento de fluidos —gases, vapor o incluso magma en fases muy iniciales— en el interior del sistema magmático.
El repunte estival que ha encendido las alarmas técnicas
Tras una relativa calma durante abril y mayo, en los que la actividad, aunque anómala, pareció atenuarse, los meses de junio y julio trajeron una nueva fase de reactivación. El comité científico del Pevolca confirmó en su reunión del 6 de agosto que se han producido tres enjambres diferenciados, cada uno con sus peculiaridades en cuanto a evolución temporal, número de eventos y distribución de magnitudes.
«Hemos tenido una nueva fase, un nuevo repunte de actividad con tres enjambres, cada uno con sus peculiaridades, con sus características y también con un aumento en el número de señales de baja frecuencia que se relacionan con el movimiento de fluidos», detalló Domínguez. El último de estos enjambres, el iniciado a finales de julio, destacó por su persistencia y por el hecho de que muchos de los microsismos quedaban en el límite de detección de los sensores, lo que habla de una liberación de energía muy contenida y continua.
Los científicos subrayan que este patrón de repetición no es necesariamente inusual en un sistema volcánico activo, pero sí supone un cambio notable respecto a la monotonía sísmica que había caracterizado a Tenerife durante la última década. «Antes teníamos seis enjambres», recordó el portavoz, para contextualizar la dimensión del actual episodio.
¿Puede la población llegar a notar algún temblor?
La pregunta más inmediata entre los residentes y los miles de turistas que visitan la isla —descubre qué ver en Tenerife para planificar tu estancia— es si se van a registrar terremotos que puedan sentirse. La respuesta del comité es clara: no hay certeza, pero tampoco se puede descartar. «Es esperable que continúen produciéndose los enjambres e incluso no podemos descartar que se produzcan algunos terremotos que pueden llegar a ser levemente sentidos por la población», afirmó Domínguez.
En el escenario más probable, los hipotéticos seísmos perceptibles tendrían una magnitud baja —entre 2 y 3,5 en la escala Richter— y su epicentro se situaría en el interior de la caldera de Las Cañadas, a varios kilómetros de profundidad. Serían vibraciones breves, similares al paso de un vehículo pesado o a un golpe sordo, y no causarían daños estructurales.
La mera posibilidad de que la población sienta la tierra bajo sus pies lleva a los expertos a pedir calma y confianza en los sistemas de vigilancia. «Ahora mismo no tenemos eventos sentidos por la población. No sabemos en qué punto podemos estar», admitió el director del IGN canario, dejando claro que la incertidumbre forma parte de la vulcanología.
Las claves que tranquilizan: deformación mínima y emisión de gases a la baja
Aunque la actividad sísmica haya aumentado, otros parámetros fundamentales no muestran cambios preocupantes. La deformación del terreno, medida con instrumentos de alta precisión como GPS diferenciales e interferometría satelital, ha acumulado apenas dos centímetros en un periodo de tres años. Ese valor es considerado ínfimo dentro del rango de ruido de un sistema volcánico activo.
Las emisiones de dióxido de carbono y otros gases magmáticos, monitorizadas en puntos clave como la estación de Izaña, incluso han remitido en los últimos meses. Este descenso contradice el patrón esperable en un escenario pre‑eruptivo, en el que la desgasificación tiende a incrementarse progresivamente.
Para el comité asesor, el cuadro general sigue sin justificar un cambio en el semáforo de riesgo volcánico, que se mantiene en verde. «No se dan las condiciones para elevar a naranja el semáforo. La emisión de gases incluso ha remitido y la deformación del suelo es de apenas dos centímetros en tres años», recalcó Domínguez. La decisión, en cualquier caso, corresponde a la administración autonómica, que por ahora mantiene la situación de normalidad.
El protocolo de seguimiento se intensifica con reuniones trimestrales
La persistencia de la anomalía sísmica ha llevado al Pevolca a acordar una mayor frecuencia de sus reuniones científicas. A partir de ahora, el comité se convocará cada tres meses, frente a la periodicidad más lava que solía emplearse. Este ritmo permitirá un intercambio de datos más ágil entre los distintos organismos —IGN, Involcan, universidades y protección civil— y facilitará la toma de decisiones si los indicadores empeorasen.
Si en el futuro se registraran terremotos sentidos de forma continuada, el protocolo prevé la convocatoria de un comité especial de emergencia para evaluar medidas adicionales. Mientras tanto, la vigilancia sigue las 24 horas del día a través de la red sísmica y geodésica de Tenerife, una de las más densas del mundo gracias a la especial sensibilidad volcánica del archipiélago.
La erupción, un horizonte lejano pero no imposible
¿Hay motivos para temer una erupción? El consenso científico es rotundo: la probabilidad a corto y medio plazo —esto es, en semanas o meses— sigue siendo baja. «Para que haya una erupción volcánica necesitamos una intrusión magmática cortical, cosa que no tenemos», explicó el director del IGN en Canarias. Una intrusión magmática es el ascenso de magma hacia capas más superficiales de la corteza, y suele venir acompañada de cócteles de señales que ahora mismo brillan por su ausencia: sismicidad somera, deformación rápida del terreno, aumento de gases y cambios térmicos.
El sistema volcánico de Tenerife tiene un periodo de recurrencia eruptiva de poco más de un siglo. La última erupción, la del volcán Chinyero, data de 1909, y los registros históricos muestran que los grandes eventos magmáticos de la isla han estado precedidos por semanas o meses de actividad sísmica percibida por la población. De ahí que los científicos insistan en que, incluso si se iniciara hoy una intrusión, existiría margen para alertar a la ciudadanía.
«Es difícil saber si esto está más cerca o más lejos de una cosa o de otra, pero sí sabemos que ahora estamos por encima en el nivel de actividad que teníamos hace un año, igual que hace un año estábamos por encima de lo que teníamos hace diez», resumió Domínguez, poniendo el énfasis en la tendencia creciente, aunque lenta, de la actividad de fondo.
Tecnología y experiencia al servicio de la prevención
Canarias cuenta con uno de los sistemas de vigilancia volcánica más avanzados del mundo, fruto de la cooperación entre el Gobierno autonómico, el IGN y centros de investigación como Involcan. La red en Tenerife suma más de treinta estaciones sísmicas, docenas de puntos de medición de deformación y un escaneo continuo de la emisión de gases. Los datos se transmiten en tiempo real al centro de control y son analizados por algoritmos que detectan patrones anómalos de forma automática.
Esa infraestructura permitió, por ejemplo, seguir al detalle la erupción de La Palma en 2021 y emitir avisos con suficiente antelación. Aunque cada sistema volcánico tiene su personalidad, el saber acumulado entonces sirve ahora para interpretar con mayor criterio las señales que emite el Teide.
Rutina y normalidad en la isla de la eterna primavera
Mientras el subsuelo sigue su pulso sordo, la vida en la superficie transcurre sin sobresaltos. Los visitantes que se preguntan qué isla es más bonita —si Tenerife o Lanzarote, Fuerteventura o Gran Canaria— siguen llegando atraídos por el clima benigno y los paisajes volcánicos que hacen única a la isla. Quienes planifiquen una excursión a la cumbre pueden consultar antes el tiempo en Tenerife para elegir el mejor día.
Las autoridades recuerdan que la mejor contribución de la ciudadanía es mantenerse informada a través de los canales oficiales y no difundir rumores que puedan generar alarma infundada. Los científicos, por su parte, prometen seguir divulgando cada dato relevante. «Es verdad que no siempre podemos estar el cien por cien del tiempo dando información porque a veces no la hay, pero en esta etapa de actividad anómala, que no llega a ser preocupante, estamos dando toda la que podemos», aseguró Domínguez.
El plan trimestral de reuniones tendrá su primera cita en otoño, y hasta entonces los ojos de la ciencia seguirán puestos en un volcán que duerme con un ojo abierto, recordándonos que Canarias es tan bella como viva.
