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Leyenda · la octava isla

San Borondón

Durante siglos, los marineros juraron haberla visto: una isla que asoma en el horizonte al oeste del archipiélago y se desvanece antes de poder pisarla. Esta es la historia de San Borondón, la octava isla de Canarias que nunca existió… del todo.

Silueta de una isla fantasma en el horizonte del Atlántico al atardecer
De un vistazo

San Borondón es la «octava isla» de Canarias: una isla fantasma que, según la leyenda, aparece y desaparece en el mar al oeste de El Hierro y La Palma. Figuró durante siglos en los mapas y se organizaron expediciones para encontrarla, pero nunca se halló: hoy se explica como un espejismo.

Qué es

La isla que aparece y desaparece

San Borondón es la más famosa de las leyendas canarias: una isla errante que unos pocos afortunados decían divisar, lejana, recortada sobre el océano al oeste del archipiélago, y que se esfumaba en cuanto intentaban acercarse. La tradición la llama «la octava isla», la que completaría el mapa de Canarias.

Las referencias siempre la situaban al oeste del archipiélago, más allá de El Hierro y La Palma —las dos islas más occidentales—, en algún punto impreciso del Atlántico. Pero ninguna nave la alcanzó jamás: geográficamente no existe. Y, sin embargo, durante siglos casi nadie en las islas dudó de que estuviera ahí, esperando.

El nombre

Un monje, un viaje y una ballena

«Borondón» es la forma canaria de San Brandán (o Brendán) de Clonfert, un monje irlandés del siglo VI. La Navigatio Sancti Brendani, un relato medieval muy popular, cuenta su viaje de siete años por el Atlántico en busca del Paraíso.

En el episodio más célebre, Brandán y sus monjes desembarcan en lo que creen una pequeña isla y celebran allí la misa de Pascua… hasta que la «isla» se mueve y se sumerge: era una ballena gigante. De esa imagen de una isla viva, que aparece y se hunde, nace el mito de la tierra errante que acabaría llevando su nombre.

En los mapas

Siglos como isla de verdad

Lo asombroso es que San Borondón no fue solo un cuento: durante siglos figuró en los mapas como tierra real. Aparece ya en la cartografía medieval del siglo XIII y, después, en atlas y portulanos de los siglos XV a XVIII, a menudo dibujada con un perfil alargado parecido al de La Palma, al oeste del archipiélago.

Tantos marineros aseguraban haberla visto que se montaron expediciones para encontrarla. Las hubo a finales del siglo XV, en 1570 y en 1604 (que solo halló nubes). La última expedición oficial zarpó en 1721, por orden del capitán general de Canarias, y regresó con las manos vacías. San Borondón siguió en los mapas un tiempo más, hasta que la ciencia la borró.

¿Existió?

La explicación del espejismo

La explicación que hoy se acepta es un espejismo, en concreto un efecto óptico llamado Fata Morgana. En ciertas condiciones atmosféricas, la luz se curva al atravesar capas de aire a distinta temperatura y proyecta sobre el horizonte la silueta de islas reales —La Palma, El Hierro, a veces el propio Teide— o de bancos de nubes.

El resultado es una «isla» nítida que flota en la lejanía durante un rato y luego se desvanece, justo el comportamiento que la leyenda atribuye a San Borondón. No había tierra nueva: había atmósfera, luz y unas islas que se asomaban más allá de su sitio.

La foto

San Borondón, retratada en 1958

Un atardecer de finales de los años cincuenta, Manuel Rodríguez Quintero fotografió desde Los Llanos de Aridane (La Palma) una isla que había aparecido en el horizonte despejado. La imagen llegó al arqueólogo Luis Diego Cuscoy y se publicó en el diario ABC en 1958, reavivando el mito. Hoy se interpreta como el registro de un espejismo —no la prueba de una tierra real—, pero es, quizá, el retrato más famoso de la isla que no fue.

Su huella

El símbolo de lo inalcanzable

Desde el siglo XVI, prácticamente todos los historiadores de Canarias mencionan San Borondón, y la isla ha seguido viva en la literatura, la música y el imaginario popular de las islas. Se ha convertido en un símbolo de lo inalcanzable: lo que se intuye en el horizonte pero nunca se llega a tocar. La isla que no fue, y que por eso mismo nunca dejaremos de buscar.

Las 8 islas (de verdad) de CanariasEl mapa del archipiélago, isla por isla, con sus datos.

Preguntas frecuentes

Dudas sobre San Borondón

¿Qué es la isla de San Borondón?

La legendaria octava isla de Canarias: una isla fantasma que aparece y desaparece al oeste del archipiélago. No existe como tierra real.

¿De dónde viene el nombre?

De San Brandán de Clonfert, monje irlandés del siglo VI, y de la leyenda de su viaje atlántico en el que celebró misa sobre una ballena que creyó una isla.

¿Existió de verdad?

No. Se explica como un espejismo (Fata Morgana) que proyecta en el horizonte la silueta de islas reales como La Palma o El Hierro.

¿Por qué salía en los mapas?

Porque muchos marineros aseguraban verla. Figuró como isla real del siglo XIII al XVIII y se buscó en varias expediciones; la última, en 1721.

¿Cuántas islas tiene Canarias?

Ocho reales y habitadas. San Borondón es la octava solo en la leyenda.