Juan Avello, elegido para presidir el TSJC en Canarias
El Consejo General del Poder Judicial acordó este miércoles que Juan Avello Formoso asuma la Presidencia del TSJC. El magistrado accede al principal órgano judicial de las Islas tras un proceso con tres aspirantes, entre ellos el presidente saliente, Juan Luis Lorenzo Bragado, y el magistrado Jaime Borrás. El relevo sitúa en primer plano la organización de la justicia canaria y el alto volumen de litigios que soportan sus órganos.
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El CGPJ cierra la elección del Tribunal Superior canario
La decisión del CGPJ pone fin a la renovación de la dirección institucional del Tribunal Superior de Justicia de Canarias. El acuerdo fue adoptado por el Pleno del órgano de gobierno de los jueces después de la valoración de la Comisión de Calificación, dentro de una sesión en la que también se resolvieron otros puestos relevantes en la estructura judicial española.
La plaza se abrió por la finalización del mandato de Juan Luis Lorenzo Bragado, que aspiraba a continuar al frente del tribunal. Avello se impuso en una carrera con tres perfiles judiciales conocidos en el Archipiélago y con proyectos centrados en la gestión, la carga de trabajo y la relación de la justicia con la ciudadanía.
- Juan Avello Formoso, magistrado y hasta ahora responsable del decanato judicial en Las Palmas de Gran Canaria.
- Juan Luis Lorenzo Bragado, presidente saliente del TSJC, que concurría a la renovación del cargo.
- Jaime Borrás, magistrado del ámbito contencioso-administrativo.
Quién es Juan Avello Formoso
Avello llega al TSJC desde una posición de gestión directa en uno de los partidos judiciales con mayor actividad de Canarias. Su etapa en el decanato de Las Palmas de Gran Canaria lo ha situado en contacto con problemas cotidianos de organización, señalamientos, atención a profesionales y funcionamiento de las oficinas judiciales.
Ese recorrido ayuda a explicar el enfoque de su candidatura. El nuevo presidente defendió un programa dirigido a mejorar la respuesta de los juzgados, ordenar mejor los recursos disponibles y reducir la acumulación de asuntos. Su planteamiento parte de una idea compartida en el sector judicial canario: la modernización no depende solo de nuevas herramientas, sino también de criterios comunes y de una coordinación más constante entre jueces, fiscalía, abogacía, procuradores y administraciones con competencias en medios materiales.
El relevo tiene además una lectura territorial. La Presidencia del TSJC representa al Poder Judicial en una comunidad fragmentada por la insularidad, con órganos distribuidos entre ambas provincias y realidades muy distintas entre islas. Esa condición obliga a combinar la representación institucional con una gestión cercana a los partidos judiciales, especialmente allí donde la carga de asuntos presiona más los tiempos de respuesta.
La litigiosidad, eje del mandato que empieza
La elevada litigiosidad en Canarias aparece como uno de los principales retos para la nueva etapa. Las fuentes judiciales han situado de forma reiterada al Archipiélago entre los territorios con mayor presión de asuntos por habitante, un dato que condiciona la duración de los procedimientos y la percepción ciudadana sobre el funcionamiento de la justicia.
Avello ha puesto el acento en rebajar esa presión mediante medidas de organización y coordinación. El objetivo no es únicamente que entren menos pleitos, sino que los órganos judiciales puedan responder con mayor previsibilidad cuando llegan causas similares, demandas repetitivas o procedimientos que requieren pautas compartidas. En una comunidad con fuerte actividad económica, peso turístico, movilidad de población y diferencias insulares, la planificación interna se convierte en un factor decisivo.
El reto también alcanza a la relación con la ciudadanía. Una justicia saturada genera esperas, suspensiones y una sensación de distancia institucional. Por eso, el nuevo mandato se medirá en parte por la capacidad de traducir los diagnósticos en mejoras visibles: menos demoras, atención más clara y una gestión que permita a jueces y personal judicial trabajar con reglas estables.
Qué cambia para la justicia canaria
La Presidencia del TSJC no sustituye la labor jurisdiccional de cada juez ni decide los asuntos concretos que llegan a los tribunales. Su peso está en la dirección institucional, la representación del Poder Judicial en Canarias y la coordinación de la Sala de Gobierno, desde donde se impulsan criterios organizativos y se trasladan necesidades a las administraciones competentes.
El Poder Judicial establece que quien preside un tribunal superior autonómico también encabeza su Sala de lo Civil y Penal y ostenta una consideración institucional reforzada mientras ejerce el cargo. En la práctica, esa responsabilidad convierte al presidente del TSJC en una voz clave para ordenar prioridades, reclamar medios y fijar una agenda judicial adaptada a la realidad canaria.
El siguiente paso será la formalización del nombramiento y la toma de posesión. A partir de ahí, Avello tendrá que convertir su diagnóstico sobre litigiosidad, servicio público y coordinación en una hoja de ruta para el conjunto del Archipiélago. Para Canarias, el cambio llega en un momento en el que la demanda de justicia rápida y comprensible es cada vez más visible, tanto para la ciudadanía como para los operadores jurídicos que trabajan a diario en los juzgados.
