Los atascos por las obras del Guiniguada desbordan la Avenida Marítima y los túneles de Julio Luengo
El cierre total del viaducto del Guiniguada desde el pasado domingo 2 de agosto de 2026 ha provocado este lunes retenciones kilométricas en los principales accesos a Las Palmas de Gran Canaria. La impermeabilización de la estructura, que carecía de esta protección desde su construcción, obliga a desviar los más de 130.000 vehículos que a diario circulan por la Circunvalación (GC-3), satuando la Avenida Marítima, los túneles de San José y Julio Luengo. La obra, con un presupuesto de 2,2 millones de euros, se ejecuta en tiempo récord gracias al refuerzo de turnos y operarios, pero mantendrá los cortes hasta finales de agosto.
En este artículo8
- Corte total en la GC-3: dos fases que paralizan la circunvalación
- Colapso en los accesos: de la GC-1 a la Avenida Marítima
- Rutas alternativas y desvíos establecidos
- Una infraestructura clave sin impermeabilización desde su construcción
- 2,2 millones de euros y equipo reforzado para cumplir plazos récord
- Reacciones políticas: llamadas a la paciencia y críticas por la gestión
- Impacto en la ciudadanía y recomendaciones para los conductores
- Próximos cortes en sentido sur y reapertura prevista
Corte total en la GC-3: dos fases que paralizan la circunvalación
La intervención, promovida por la Consejería de Obras Públicas e Infraestructuras del Cabildo de Gran Canaria, se desarrolla en dos etapas. Desde el domingo 2 de agosto y durante quince días, la circulación en sentido norte —hacia Siete Palmas, Tamaraceite y los municipios del norte de la isla— permanece cortada a la altura de Barranco Seco. Los conductores procedentes del sur se encuentran el desvío señalizado a través de la GC-31, que atraviesa los túneles de San José hasta la Avenida Marítima, para luego enfilar los túneles de Julio Luengo y recuperar la GC-3 más adelante.
A partir del 16 de agosto y hasta finales de ese mes, el corte se trasladará al sentido sur, repitiendo un esquema similar pero con los desvíos por los túneles de La Ballena (GC-23) hacia Julio Luengo y la Avenida Marítima, hasta conectar de nuevo con la GC-1. Esta planificación por fases busca minimizar el impacto en una vía que, según los datos manejados por el Cabildo, soporta un tránsito diario de 130.000 vehículos, una cifra que convierte cualquier alteración en un desafío mayúsculo para la movilidad de la capital.
Colapso en los accesos: de la GC-1 a la Avenida Marítima
La primera jornada laborable tras el cierre evidenció el alcance de las molestias. Desde primera hora de la mañana de este lunes 3 de agosto, las colas se extendieron a lo largo de la GC-1 en sentido norte, especialmente en el entorno de Torre Las Palmas y la rotonda de Julio Luengo. Testigos presenciales describieron un escenario de tráfico denso y parado, similar al de una hora punta en un mes de mayor actividad, pese a que agosto suele registrar un menor volumen de desplazamientos, tal y como había anticipado el propio consejero insular de Obras Públicas, Augusto Hidalgo.
Pero el embotellamiento no se limitó a la autopista. La calle Pío XII, arteria del centro urbano, también se vio colapsada por el efecto embudo de los desvíos, mientras que los túneles de Julio Luengo absorbían un flujo de vehículos muy superior al habitual. Las cámaras de tráfico del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria captaron las hileras interminables de automóviles avanzando a paso de peatón, un reflejo de la presión que la obra está ejerciendo sobre toda la trama viaria de la ciudad.
Rutas alternativas y desvíos establecidos
Ante la magnitud del corte, el Cabildo desplegó una señalización específica en los accesos a la circunvalación con el fin de orientar a los conductores. Los vehículos que se dirigen hacia el norte deben abandonar la GC-3 en Barranco Seco y tomar la GC-31 (carretera de los túneles de San José), incorporándose luego a la Avenida Marítima. Una vez allí, se recomienda continuar por los túneles de Julio Luengo hasta alcanzar la zona alta de la ciudad o enlazar de nuevo con la GC-3 en El Rincón, para proseguir hacia los municipios del norte.
Para los desplazamientos urbanos, se habilitaron itinerarios complementarios que, sin embargo, se vieron rápidamente superados por el volumen de tráfico. La Avenida Marítima, que en condiciones normales canaliza buena parte de la movilidad costera, se convirtió en un cuello de botella crítico, mientras que la calle Pío XII quedó prácticamente colapsada. Durante la segunda quincena de agosto, cuando el corte se invierta hacia el sur, los desvíos se canalizarán por los túneles de La Ballena (GC-23), con idénticas recomendaciones de planificación previa.
Una infraestructura clave sin impermeabilización desde su construcción
El viaducto del Guiniguada, que salva el barranco homónimo, se ha convertido en un punto neurálgico de la movilidad insular desde su entrada en servicio. Sin embargo, la estructura carecía de cualquier sistema de impermeabilización en sus dos tableros, una deficiencia que, según los técnicos de la Consejería de Obras Públicas, aceleraba el deterioro del hormigón y las armaduras, poniendo en riesgo la seguridad y durabilidad del puente. La exposición continua a las lluvias torrenciales y a la humedad del barranco había generado filtraciones que, de no atajarse, podían derivar en daños estructurales de mayor envergadura y en costes de reparación mucho más elevados.
La intervención actual consiste en el fresado completo de la capa de rodadura, la colocación de láminas asfálticas impermeabilizantes soldadas con soplete y la sustitución de las juntas de dilatación, elementos esenciales para absorber las variaciones térmicas y los movimientos sísmicos que caracterizan a la isla. En total, se van a impermeabilizar más de 18.000 metros cuadrados de superficie, una cifra que da idea de la envergadura de los trabajos.
2,2 millones de euros y equipo reforzado para cumplir plazos récord
El Cabildo de Gran Canaria ha destinado a esta actuación un presupuesto de 2,2 millones de euros, integrado en el proyecto global de reasfaltado de once vías insulares. La empresa adjudicataria, Lopesan Asfaltos y Construcciones, ha aceptado doblar los turnos de trabajo para lograr lo que la administración califica de “plazo récord”. Mientras que en condiciones normales una obra de estas características requeriría varios meses, el despliegue de hasta veinte trabajadores especializados —en lugar de los cinco o seis habituales— repartidos en dos turnos permitirá completar la impermeabilización de cada calzada en apenas ocho o nueve días.
Este esfuerzo logístico y de personal se acordó expresamente para minimizar las molestias a los usuarios, eligiendo agosto por ser el mes históricamente con menor intensidad de tráfico. Aun así, el propio consejero insular admitió que “somos conscientes de que estos cortes van a generar una presión en la zona baja de la ciudad” y pidió “paciencia” a la ciudadanía, a la vez que instó a informarse adecuadamente de las rutas alternativas antes de iniciar cualquier desplazamiento.
Reacciones políticas: llamadas a la paciencia y críticas por la gestión
El vicepresidente del Cabildo y consejero de Obras Públicas, Augusto Hidalgo, salió al paso de las críticas apenas comenzaron los trabajos. Desde un primer momento defendió la elección de agosto como la ventana menos lesiva para el tránsito rodado y subrayó que, sin el refuerzo de turnos, la obra se alargaría durante tres meses. Hidalgo insistió en que la impermeabilización “es imprescindible para la conservación y seguridad de la infraestructura” y pidió “no solo paciencia, sino que la gente se informe antes de coger el coche”.
No obstante, las imágenes de las retenciones provocaron la reacción de otras formaciones políticas. El Partido Popular (PP) de Gran Canaria reclamó la presencia de más agentes de la Policía Local en los puntos de mayor congestión para agilizar la circulación y evitar accidentes. La oposición también lamentó que no se hubieran habilitado carriles adicionales en la Avenida Marítima ni reforzado el transporte público durante el periodo de obras, medidas que, a su juicio, podrían haber aliviado la situación.
Impacto en la ciudadanía y recomendaciones para los conductores
La repentina restricción en la principal arteria de circunvalación ha alterado las rutinas de miles de familias en pleno mes vacacional. Conductores que a diario utilizan la GC-3 para acudir a sus puestos de trabajo en la zona alta de la capital o para desplazarse entre el sur y el norte de la isla se han visto obligados a sumar entre 30 y 45 minutos adicionales a sus trayectos. El efecto se ha notado especialmente en las horas punta —de 7:00 a 9:00 y de 13:00 a 15:00—, cuando las retenciones han llegado a superar los cinco kilómetros en la GC-1.
Desde el Cabildo se insiste en varias recomendaciones clave: planificar los desplazamientos con antelación, consultar los mapas de desvíos disponibles en su página oficial, evitar las horas de mayor afluencia en la medida de lo posible y optar por el transporte público cuando sea factible. Guaguas Municipales y la compañía de transporte interurbano Global han reforzado algunas líneas, aunque no se ha implementado un plan especial de frecuencias, lo que ha generado quejas entre los usuarios habituales.
Próximos cortes en sentido sur y reapertura prevista
Una vez finalizada la impermeabilización del tablero norte, las obras se trasladarán al sentido sur a partir del 16 de agosto de 2026. Durante esta segunda fase, que se prolongará hasta finales de mes, quedarán inhabilitados los carriles en dirección al sur de la isla, obligando a los vehículos procedentes de Siete Palmas, Tamaraceite o el norte a desviarse por los túneles de La Ballena hacia Julio Luengo y la Avenida Marítima, antes de reincorporarse a la GC-1.
El Cabildo confía en que, si las condiciones meteorológicas acompañan y no surgen imprevistos técnicos, el viaducto del Guiniguada pueda reabrirse completamente al tráfico en los primeros días de septiembre de 2026. Hasta entonces, la administración insular mantendrá activos los paneles informativos y los canales digitales para comunicar cualquier novedad sobre la evolución de los trabajos. Mientras, Las Palmas de Gran Canaria deberá convivir con un tráfico excepcionalmente denso que pone a prueba la paciencia de sus habitantes y la capacidad de respuesta de sus infraestructuras viarias.
