Canarias eleva a alerta la emergencia por calor extremo y el peligro de incendios se cierne sobre cinco islas
El Gobierno de Canarias ha elevado este jueves a situación de alerta por temperaturas máximas a todo el archipiélago y ha activado la alerta por riesgo de incendios forestales en cinco de las ocho islas ante la llegada de una masa de aire cálido y seco procedente de África. La decisión, que entró en vigor a las 11:00 horas del 30 de julio, responde a un episodio de calor intenso que, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), podría prolongarse durante todo el fin de semana y alcanzar los 38 grados en puntos de Gran Canaria.
En este artículo8
- De la prealerta a la alerta: Canarias se prepara para un calor extremo
- Mapa de riesgo: cinco islas en alerta por incendios forestales
- Las previsiones del termómetro: hasta 38 grados en Gran Canaria
- Aire seco y calima: el cóctel meteorológico que dispara el peligro
- La inversión térmica: cómo la ‘tapadera’ atrapa el calor en medianías
- Dispositivo de vigilancia: un seguimiento “permanente” ante el empeoramiento
- ¿Hasta cuándo durará esta ola de calor?
- Claves para entender las alertas PEFMA e INFOCA
De la prealerta a la alerta: Canarias se prepara para un calor extremo
La Dirección General de Emergencias del Ejecutivo autonómico anunció el 29 de julio el paso de la fase de prealerta a la de alerta en todas las islas, en aplicación del Plan Específico de Emergencias de Canarias por Riesgos de Fenómenos Meteorológicos Adversos (PEFMA). El cambio de nivel, que se hizo efectivo a partir de las 11:00 del día siguiente, implica un incremento de los recursos de vigilancia y la activación de protocolos de coordinación entre los distintos cuerpos de seguridad y protección civil.
La medida responde al aviso especial emitido por la AEMET, que confirma la entrada inminente de una masa de aire cálido y seco de origen africano. Los modelos meteorológicos analizados muestran una evolución consistente que apunta a un ascenso progresivo de las temperaturas, con una incidencia inicial mayor en las islas orientales, especialmente en Gran Canaria, y una extensión al resto del archipiélago a partir del viernes 31 de julio y durante el fin de semana.
Mapa de riesgo: cinco islas en alerta por incendios forestales
De forma paralela, el Gobierno de Canarias, mediante el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Incendios Forestales (INFOCA), declaró la situación de alerta por riesgo de fuego en las islas de El Hierro, La Gomera, La Palma, Tenerife y, en Gran Canaria, a partir de la cota 400 metros. La activación del INFOCA supone el refuerzo de los dispositivos de extinción y la prohibición de cualquier actividad que pueda generar igniciones en los montes.
Aunque la belleza de cada isla es un debate recurrente entre los viajeros —que a menudo se preguntan cuál es la más bonita o si es mejor visitar Tenerife o Lanzarote—, la realidad de la emergencia no entiende de preferencias estéticas: el riesgo de incendio se concentra en las islas occidentales y las medianías de Gran Canaria, mientras Lanzarote y Fuerteventura, aunque también en alerta por calor, escapan de momento a la amenaza directa de las llamas. No obstante, las autoridades insisten en que la situación podría variar si los parámetros meteorológicos empeoran.
Las previsiones del termómetro: hasta 38 grados en Gran Canaria
La AEMET ha concretado que el episodio arrancó el miércoles 29 de julio con un ascenso progresivo de los termómetros en las islas orientales. Para el viernes y el sábado, los valores máximos igualarán o superarán los 34 ºC en zonas de interior y medianías orientadas al sur y oeste de Gran Canaria, con picos puntuales de 38 ºC. En Fuerteventura, las máximas alcanzarán los 33 ºC en puntos del interior, mientras que en Tenerife se esperan registros de entre 32 y 33 ºC en sectores del interior, sin descartar repuntes en otras cumbres.
El calor no será el único protagonista. Los modelos de la agencia estatal indican que la entrada de aire africano vendrá acompañada de calima débil, principalmente en las islas orientales, sin que por el momento se prevean concentraciones significativas de polvo en superficie. Sin embargo, la combinación de calor y baja humedad relativa —inferior al 30 % en zonas altas— dispara el riesgo de incendios.
Aire seco y calima: el cóctel meteorológico que dispara el peligro
La masa de aire africano que invade Canarias no solo eleva los termómetros; también reseca el ambiente y debilita la vegetación. La humedad relativa caerá por debajo del 30 % en medianías y zonas altas, un umbral crítico que convierte la hojarasca en yesca. A ello se suma una inversión térmica baja —situada inicialmente entre los 400 y 700 metros de altitud— que actúa como una tapadera, atrapando el calor seco cerca del suelo y favoreciendo la propagación de cualquier foco.
La calima, aunque débil, contribuye a agravar la sensación de bochorno y puede reducir marginalmente la visibilidad. En este contexto, el viento del nordeste —el alisio— soplará con intensidad moderada y rachas localmente fuertes en zonas expuestas y canales interinsulares. Aunque no se prevé un episodio generalizado de viento fuerte, este parámetro será vigilado de cerca por su influencia directa en la velocidad de avance de las posibles llamas.
La inversión térmica: cómo la ‘tapadera’ atrapa el calor en medianías
Uno de los factores diferenciales de esta ola de calor es la presencia de una inversión térmica excepcionalmente baja. En condiciones normales, la temperatura del aire desciende con la altitud, pero cuando se forma una capa de inversión, el aire frío queda atrapado bajo una cobertera de aire más cálido. En Canarias, este fenómeno es habitual debido a la influencia de los alisios, pero su posición a tan solo 400-700 metros —en lugar de los habituales 1.200-1.500 metros— agrava el episodio.
Con la inversión situada a media ladera, las medianías y zonas altas quedan expuestas a un aire extremadamente seco y cálido, aisladas de la brisa húmeda del mar. Esto multiplica el estrés hídrico de la vegetación y convierte los pinares y matorrales en un polvorín. De ahí que la alerta del INFOCA se haya activado precisamente por encima de la cota 400 en Gran Canaria y en la totalidad de las islas occidentales, donde los bosques de pinar canario se extienden desde cotas medias hasta las cumbres.
Dispositivo de vigilancia: un seguimiento “permanente” ante el empeoramiento
La Dirección General de Emergencias mantiene la vigilancia permanente junto a los equipos de Protección Civil y los cabildos insulares. El Ejecutivo autonómico ha advertido de que la situación podría modificarse en intensidad o ámbito territorial si los índices de riesgo empeoran en las próximas horas. No se descarta, por tanto, que la alerta se extienda a otras islas o que se eleve el nivel de activación en las ya afectadas.
Los dispositivos contra incendios forestales han reforzado sus guardias y se han posicionado medios aéreos y brigadas terrestres en puntos estratégicos. La colaboración ciudadana resulta clave: cualquier avistamiento de humo o llamas debe comunicarse de inmediato al 112, y está terminantemente prohibido encender fuego en los montes, arrojar colillas o abandonar basura que pueda hacer efecto lupa.
¿Hasta cuándo durará esta ola de calor?
Los meteorólogos mantienen la incertidumbre sobre la duración exacta del episodio, pero los modelos apuntan a que el calor intenso se prolongará al menos hasta el final del fin de semana. La AEMET ha emitido un segundo aviso especial en el que subraya que “pueden superarse los 40 grados” en algunos puntos, y el Gobierno de Canarias ha recordado que la alerta se revisa de forma continua con cada actualización de los pronósticos.
El alivio térmico podría no llegar hasta la próxima semana, cuando se espera un cambio en la configuración atmosférica que devuelva los alisios a su régimen habitual. Hasta entonces, los canarios y los visitantes deberán extremar las precauciones, especialmente en las horas centrales del día, y seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias y de emergencias.
Claves para entender las alertas PEFMA e INFOCA
Para interpretar correctamente la gravedad de la situación, conviene recordar el significado de los niveles de emergencia. En el marco del Plan Específico de Fenómenos Meteorológicos Adversos (PEFMA), la declaración de alerta representa el segundo peldaño de una escala de tres, tras la prealerta y antes de la alarma. La prealerta supone un aviso temprano que activa la monitorización; la alerta implica ya la disposición de medios y la emisión de recomendaciones concretas a la población; la alarma solo se alcanza en situaciones de catástrofe inminente o declarada.
Por su parte, el INFOCA es el plan especial de protección civil para incendios forestales. Su activación en fase de alerta conlleva el refuerzo de los recursos de vigilancia y extinción, la restricción de actividades en el monte y la coordinación de todas las administraciones implicadas. La decisión de elevar el nivel se basa en los índices de riesgo que elaboran la AEMET y el Gobierno de Canarias a partir de variables como la temperatura, la humedad, la velocidad del viento y el estado de la vegetación.
La combinación de ambos planes —PEFMA e INFOCA— dibuja un escenario de riesgo extremo que exige la máxima colaboración ciudadana. Las próximas horas serán determinantes para calibrar la evolución de la ola de calor y su impacto real en el archipiélago.
