Canarias encadena madrugadas de calor extremo: cuatro localidades no bajaron de 30 grados centígrados
La madrugada del 4 de agosto de 2026 pasará a la historia meteorológica de Canarias. Cuatro estaciones de la red de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) no registraron un descenso por debajo de los 30 grados centígrados, convirtiendo la noche en lo que los expertos comienzan a denominar «noche infernal». El valor más alto correspondió a la estación de Agaete-Suerte Alta, en Gran Canaria, donde el termómetro se mantuvo por encima de 32,5 °C durante toda la noche. En esta misma isla, San Bartolomé de Tirajana, en Lomo Pedro Alfonso, marcó 31,2 °C, mientras que en Las Tirajanas, también en San Bartolomé, la mínima fue de exactamente 30 °C. La cuarta localidad fue Tijarafe, en La Palma, con 30,9 °C. Estos datos confirman un episodio extremo que afecta al archipiélago en el marco de una ola de calor que se prolonga desde finales de julio y que ha llevado a las autoridades a extremar las precauciones.
En este artículo9
- Los datos que dejó la madrugada del 4 de agosto
- Qué es una ‘noche infernal’ y por qué se produce en Canarias
- Gran Canaria, la isla con mayor extensión de calor nocturno
- La Gomera y La Palma: otras islas en el punto de mira
- Los riesgos del calor sin tregua: salud y recomendaciones
- Evolución prevista: AEMET anuncia un alivio gradual pero lento
- ¿Por qué no refresca de noche? Claves meteorológicas
- Consecuencias para la vida cotidiana y el turismo
- Hacia un futuro más cálido: adaptación y cambio climático
Los datos que dejó la madrugada del 4 de agosto
Los registros nocturnos de la AEMET revelan un comportamiento térmico inusual en las islas. Si se amplía la mirada a los picos de temperatura registrados en la medianoche y la primera hora del día, las cifras son aún más elevadas. La estación de Lomo Pedro Afonso, también en San Bartolomé de Tirajana, alcanzó 34,8 °C a las 00:00 hora local. En San Sebastián de La Gomera, el termómetro subió hasta 34,7 °C diez minutos después de la medianoche, mientras que en Agüimes (Gran Canaria) se midieron 34,4 °C a la 01:20 y en Suerte Alta (Agaete) 33,9 °C a las 00:00. Estos valores, que en condiciones normales serían máximas diurnas, muestran la incapacidad de la atmósfera para liberar el calor acumulado durante el día.
Las temperaturas mínimas —es decir, las más bajas de toda la noche— tampoco dieron tregua. La AEMET confirmó que, aparte de las cuatro estaciones que no descendieron de los 30 °C, en numerosos puntos de las islas las mínimas rondaron los 25-28 °C. Solo las zonas de mayor altitud, como el observatorio de Izaña (Tenerife, a 2.371 metros), registraron valores más frescos, con 18,3 °C, mientras que en Teror (Gran Canaria) la mínima fue de 18,9 °C. Lejos de ser un alivio, estos números reflejan que incluso las cumbres están experimentando noches anómalamente cálidas para la época.
Qué es una ‘noche infernal’ y por qué se produce en Canarias
El término «noche infernal» (o «noche tórrida») carece aún de una definición universal aceptada por la Organización Meteorológica Mundial, pero los científicos lo emplean cada vez más para referirse a aquellas jornadas nocturnas en las que la temperatura no baja de los 30 °C. La propia AEMET ha utilizado la expresión en sus canales de comunicación para describir el suceso del 4 de agosto. Durante una ola de calor como la que atraviesa Canarias, el suelo, el asfalto y las edificaciones liberan lentamente el calor absorbido durante el día, impidiendo que el aire se enfríe. A esto se suma la presencia de calima en altura, que actúa como una manta reteniendo la radiación infrarroja emitida por la superficie.
Canarias, por su ubicación subtropical, no es ajena a estos fenómenos, pero la frecuencia e intensidad están aumentando. Los episodios de altas temperaturas nocturnas suponen un riesgo añadido para la salud, ya que el organismo no tiene oportunidad de recuperarse del estrés térmico diurno. En el archipiélago, la combinación de vientos de componente este —que arrastran aire sahariano muy cálido— con subsidencia atmosférica y estabilidad anticiclónica crea las condiciones idóneas para que el termómetro se dispare no solo de día, sino también de madrugada.
Gran Canaria, la isla con mayor extensión de calor nocturno
De las cuatro estaciones que protagonizaron la «noche infernal», tres se localizan en Gran Canaria, lo que convierte a esta isla en la más afectada por la persistencia del calor fuera de las horas de sol. Agaete-Suerte Alta, en la vertiente noroeste, es una zona conocida por sus microclimas, pero en esta ocasión alcanzó la temperatura mínima más alta de toda la red: 32,5 °C. San Bartolomé de Tirajana, en las medianías del sur, presentó dos puntos con valores extremos: Lomo Pedro Alfonso (31,2 °C) y Las Tirajanas (30,0 °C). Además, Agüimes registró máximas cercanas a los 35 °C ya entrada la noche, un dato que subraya la homogeneidad del calor en amplias zonas de la geografía insular.
La isla de Gran Canaria reúne características que favorecen la acumulación de calor. Su orografía, con profundos barrancos orientados al sur, canaliza el aire cálido procedente del continente africano, mientras que las extensas superficies urbanizadas y la falta de viento en determinadas comarcas impiden la disipación nocturna. La calima, que durante estos días se ha situado en altura, ha contribuido a atrapar la energía térmica cerca del suelo. Las previsiones de la AEMET indican que las rachas de viento fuerte del nordeste, que suelen barrer las vertientes sureste y oeste, no han sido suficientes para refrescar el ambiente, ya que se trata de aire igualmente cálido y reseco.
La Gomera y La Palma: otras islas en el punto de mira
Aunque Gran Canaria concentró la mayoría de los registros, los datos de la AEMET también muestran noches sofocantes en La Gomera y La Palma. En San Sebastián de La Gomera, la estación midió 34,7 °C a las 00:10, uno de los valores nocturnos más elevados de toda España. La Gomera, pese a su reducido tamaño, estaba en alerta por viento, y las rachas no lograron contrarrestar el calor acumulado. En Tijarafe, municipio del noroeste de La Palma, la mínima fue de 30,9 °C, cifra que la sitúa entre las cuatro localidades con noche tórrida. La isla de La Palma, por su parte, está bajo la influencia de una lengua de aire sahariano que, junto con el viento del noreste, mantiene temperaturas muy superiores a lo habitual en cumbres y vertiente oeste.
La AEMET ha advertido de que, aunque el foco mediático se centre en los registros más altos, la práctica totalidad del archipiélago ha vivido una madrugada anómala. Incluso en Tenerife, donde no se superaron los 30 °C de mínima, muchas estaciones del sur y del área metropolitana permanecieron por encima de los 25 °C durante toda la noche, con valores que en una situación normal serían típicos del mediodía. Las cumbres de la isla, a más de 2.000 metros, ofrecieron el único refugio para quienes buscaron alivio.
Los riesgos del calor sin tregua: salud y recomendaciones
Cuando el termómetro no baja de 30 °C por la noche, el cuerpo humano pierde la posibilidad de regular su temperatura interna y de descansar adecuadamente. Los expertos en salud pública recuerdan que la exposición prolongada a altas temperaturas, incluso sin llegar a un golpe de calor clásico, incrementa el riesgo de deshidratación, fatiga, problemas cardiovasculares y agravamiento de enfermedades crónicas. Las autoridades sanitarias canarias insisten en la importancia de mantenerse hidratado, evitar la actividad física en las horas centrales del día, refrescar la vivienda mediante ventiladores o aire acondicionado, y prestar especial atención a mayores, niños y personas con patologías previas.
Aunque en este episodio no se ha informado de víctimas directas atribuidas a las altas temperaturas nocturnas, la ola de calor ya ha dejado este verano situaciones trágicas en las islas. Las urgencias hospitalarias ven incrementarse las consultas por síncopes, lipotimias y descompensaciones de pacientes crónicos. Los servicios de protección civil y el Gobierno de Canarias mantienen activos los protocolos de vigilancia y recuerdan a la población que, ante síntomas como mareos, náuseas, dolor de cabeza intenso o confusión, se debe buscar atención médica inmediata.
Evolución prevista: AEMET anuncia un alivio gradual pero lento
Según la última actualización de la AEMET emitida en la mañana del 4 de agosto, las temperaturas comenzarán a suavizarse a partir de este mismo martes, aunque el descenso será lento. Durante la jornada, las máximas previstas siguen alcanzando o superando los 34-35 °C en amplias zonas del interior, y se rozarán los 37 °C en las medianías orientadas al sur y cumbres de Gran Canaria, así como en las cumbres y vertiente oeste de La Palma. La calima en altura empezará a remitir por la noche, lo que favorecerá una leve recuperación de las temperaturas mínimas la próxima madrugada.
Los modelos numéricos indican que el alivio térmico se consolidará de forma progresiva a lo largo de la semana a medida que una masa de aire más fresco y húmedo, de origen atlántico, vaya ganando terreno. No obstante, la AEMET subraya que Canarias permanecerá varios días más con valores por encima de la media para principios de agosto. El viento del nordeste, que en determinadas vertientes está soplando con rachas muy fuertes, contribuirá a mantener el riesgo de incendios forestales, especialmente en las cumbres más expuestas. Las autoridades insulares insisten en la prohibición de hacer fuego y en extremar las medidas de prevención en el monte.
¿Por qué no refresca de noche? Claves meteorológicas
La ciencia meteorológica explica que las noches cálidas extremas responden a una combinación de factores sinópticos y locales. En primer lugar, la presencia de una dorsal anticiclónica en altura sobre el norte de África, que extiende su influencia hasta Canarias, inyecta aire subsahariano muy cálido y seco en la troposfera media y baja. En segundo lugar, la subsidencia —descenso lento del aire— comprime y calienta aún más esta masa. A ello se suma la calima, formada por partículas de polvo en suspensión que absorben la radiación solar durante el día y la irradian hacia el suelo durante la noche, funcionando como un «efecto invernadero» a pequeña escala.
A una escala más local, el llamado «efecto isla de calor urbana» potencia el problema. Las superficies asfaltadas, los edificios de hormigón y ladrillo y la alta densidad de viviendas almacenan calor y lo liberan paulatinamente, manteniendo temperaturas artificialmente altas hasta bien entrada la noche. En las ciudades canarias, donde la construcción está densificada y la vegetación escasea en muchas calles, este fenómeno puede añadir entre 2 y 5 °C a la temperatura nocturna con respecto a las zonas rurales circundantes. La calima, al reducir la insolación directa durante el día, también contribuye a que las máximas diurnas no sean tan extremas como en otras olas de calor peninsulares, pero a cambio castiga con dureza el registro nocturno.
Consecuencias para la vida cotidiana y el turismo
Las noches tórridas alteran por completo la rutina de la población. Muchos canarios recurren a ventiladores y aires acondicionados portátiles, lo que ha disparado el consumo eléctrico y provocado sobrecargas puntuales en la red. La falta de descanso nocturno afecta al rendimiento laboral y escolar y genera un malestar generalizado que se ha dejado sentir en las redes sociales y en las conversaciones callejeras. Los negocios de hostelería y restauración han notado un cambio en los hábitos de consumo: las terrazas se llenan a partir de la medianoche, cuando el calor empieza a remitir ligeramente, y los veladores permanecen concurridos hasta altas horas de la madrugada.
En el plano turístico, la ola de calor está planteando interrogantes a los visitantes que planean sus vacaciones en las islas. Aunque cada isla canaria tiene un atractivo único —Tenerife ofrece la majestuosidad del Teide y un contraste de paisajes difícil de igualar; Gran Canaria seduce con sus dunas de Maspalomas y la vida cosmopolita de su capital; Lanzarote fascina con su arte volcánico y su apuesta por la sostenibilidad; y Fuerteventura enamora con sus interminables playas de arena blanca y sus aguas transparentes—, las altas temperaturas nocturnas pueden condicionar la experiencia de quienes buscan un descanso reparador después de una jornada de sol. Los expertos recuerdan, sin embargo, que la climatología canaria suele ofrecer alivio en las zonas costeras gracias a los vientos alisios, pero esta ola está demostrando su capacidad para alterar incluso ese patrón.
Hacia un futuro más cálido: adaptación y cambio climático
El episodio del 4 de agosto no es un hecho aislado. Los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) advierten de que las olas de calor serán más frecuentes, intensas y duraderas en las próximas décadas, y que las noches tropicales —aquellas en las que la mínima no baja de 20 °C— se multiplicarán en zonas donde hasta ahora eran excepcionales. En Canarias, los registros históricos ya muestran una tendencia al alza en la temperatura mínima media, y la calima recurrente añade un factor específico que agrava la sensación de bochorno incluso fuera de los meses de verano.
La adaptación a esta nueva realidad pasa por medidas de eficiencia energética en las viviendas, la incorporación de más espacios verdes y sombreados en las ciudades, la renovación de los sistemas de alerta temprana y la concienciación ciudadana. La AEMET y el Gobierno de Canarias continúan monitorizando la evolución del calor y emitiendo avisos con la mayor antelación posible. Mientras tanto, los canarios encaran una semana más de noches difíciles, con la esperanza de que el alivio prometido llegue antes de que el verano termine de consolidar una de sus olas de calor más recordadas.
