Canarias se levanta: ‘Ningún niño sobra, faltan recursos para la inclusión’
Miles de familias de Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura –con representación de La Gomera y La Palma– inundaron ayer las plazas para exigir a la Consejería de Educación una inclusión real y apoyos para el alumnado con necesidades especiales. Denuncian que la falta de recursos empuja a los niños a aulas segregadas y les roba la posibilidad de titularse, perpetuando la dependencia.
En este artículo10
- Un clamor simultáneo en todas las provincias canarias
- La brecha de la inclusión en Canarias: un problema estructural
- «Ningún niño sobra»: el mensaje que cruza el océano
- Aulas enclave: la segregación disfrazada de solución
- Las consecuencias de una educación que discapacita
- La calle, ese escenario de la democracia
- El coste añadido de la insularidad
- ¿Qué pide exactamente la Plataforma?
- La reacción de la Consejería y las próximas citas
- Turismo, paisajes y la otra cara de Canarias
Un clamor simultáneo en todas las provincias canarias
La imagen se repetía al unísono: padres, madres, niños y docentes tomaban las arterias principales de las ciudades para recordar que la educación inclusiva sigue siendo una promesa incumplida en el Archipiélago. En Santa Cruz de Tenerife, la marcha partió de la Plaza de Weyler y finalizó en la Plaza de España; en Las Palmas de Gran Canaria, la convocatoria se concentró en la zona de Mesa y López; en Arrecife y Puerto del Rosario, los manifestantes recorrieron las calles céntricas. Los organizadores destacaron que incluso llegaron familias desde La Gomera y La Palma, islas donde la dispersión geográfica agrava la falta de servicios.
Aunque las Islas Canarias suelen ser noticia por sus paisajes volcánicos o la eterna pregunta turística –¿cuál es la isla más bonita para visitar?–, ayer el protagonismo lo tuvo la ciudadanía que recordó que detrás de los complejos hoteleros hay una sociedad que pelea por derechos básicos. Y es que, si hay algo que hermana a las siete islas más allá de su belleza, es la lucha por una educación que no deje a nadie atrás.
La brecha de la inclusión en Canarias: un problema estructural
El alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE) –que incluye desde discapacidad intelectual hasta trastornos del espectro autista (TEA) o altas capacidades– representa un porcentaje significativo de la matrícula canaria. Según datos de la Consejería de Educación, en el curso 2024-2025 se contabilizaron más de 40.000 estudiantes NEAE, de los cuales casi la mitad requieren adaptaciones curriculares significativas. Sin embargo, la dotación de personal especializado no ha seguido la misma curva: la ratio de orientadores, logopedas y auxiliares educativos sigue por debajo de lo que recomiendan los estándares internacionales.
Carolina Buriticá, presidenta de la Plataforma por una Educación Inclusiva en Canarias, criticó que la administración está poniendo parches a carencias que ya eran urgentes hace tres años, mientras las cifras de alumnado con necesidades específicas no han dejado de dispararse. Esa falta de previsión ha convertido la experiencia escolar de miles de niños en una carrera de obstáculos que, muchas veces, termina con la segregación.
«Ningún niño sobra»: el mensaje que cruza el océano
El lema de la convocatoria no podía ser más directo: Ningún niño sobra. Con él, las familias denuncian la sensación de que el sistema educativo percibe a estos alumnos como un estorbo y opta por derivarlos a recursos segregadores con la excusa de que recibirán más atención. Pero la realidad, relatan los padres, es la contraria: los niños quedan estancados en aulas enclave o centros de educación especial sin acceso al currículo oficial y, por tanto, sin posibilidad de obtener el graduado escolar.
Guacimara Navarro, representante de la Plataforma en La Gomera, defendió durante la lectura del manifiesto en Tenerife que sus hijos merecen las mismas oportunidades y recordó que la legislación reconoce el derecho a una escolarización igualitaria, sin que la condición personal condene a los menores a un modelo segregado. Sin embargo, esa igualdad se quiebra cuando los recursos no llegan a las aulas.
Aulas enclave: la segregación disfrazada de solución
Uno de los focos centrales de la protesta fueron las llamadas aulas enclave. Estos espacios, concebidos como un recurso de integración dentro de los colegios ordinarios, han degenerado –según denuncian las familias– en compartimentos estancos donde se aparca al alumnado NEAE. A diferencia de las aulas ordinarias, en las aulas enclave no se imparte el currículo completo y, por tanto, los estudiantes no pueden titular al finalizar la etapa obligatoria.
Si un alumno acaba en un aula enclave, pierde la opción de titular y queda aislado en un espacio que no cuenta con los apoyos necesarios, alertó Navarro. La Plataforma subraya que, al carecer de un programa académico homologado, estos alumnos son abocados a itinerarios de tránsito a la vida adulta sin herramientas reales para integrarse laboralmente o continuar estudiando.
Las consecuencias de una educación que discapacita
“Esto es una educación que discapacita”, sentenció Buriticá. El resultado de años de escolarización en entornos segregados es, en demasiados casos, un analfabetismo funcional que impide a los jóvenes desenvolverse de forma autónoma. Sin titulación, las opciones se reducen a programas como el NEAE +21 o la FP adaptada, pensados para alargar la permanencia en el sistema sin un verdadero itinerario académico. La mayoría se quedan en sus casas, sin saber qué hacer, sin oportunidad de desarrollarse laboralmente, añadió la presidenta.
El sobrecoste social de esta exclusión es doble: por un lado, perpetúa la dependencia de estas personas respecto de sus familias y, por otro, frustra la posibilidad de que se conviertan en ciudadanos activos. Como recordaron los portavoces, invertir en inclusión desde la infancia es la única vía para construir una sociedad más justa y para reducir la futura demanda de servicios asistenciales.
La calle, ese escenario de la democracia
Históricamente, la calle ha sido el espacio donde se expresa el poder y el contrapoder, desde las celebraciones imperiales hasta las revueltas vecinales. En Canarias, ayer se convirtió en el altavoz de quienes sienten que la Consejería de Educación no les escucha. Ya basta de pedir permiso; estamos reclamando lo que nos corresponde, clamó una portavoz en Tenerife, y denunció que a menudo se culpa a los niños, a las familias o a los docentes de un déficit que solo la Administración puede resolver.
Precisamente, la falta de personal estable y formado fue otro de los puntos calientes. Los manifestantes reclamaron la implantación de la codocencia –un modelo donde dos profesores trabajan simultáneamente dentro del aula ordinaria–, algo que ya se aplica con éxito en comunidades como Cataluña o el País Vasco pero que en Canarias apenas ha sido piloto. No solo pedimos auxiliares de apoyo, sino profesionales que permitan una verdadera codocencia, insistió Buriticá.
El coste añadido de la insularidad
Las Islas Canarias añaden un factor extra de complejidad: la dispersión geográfica. Familias de La Gomera y La Palma tuvieron que desplazarse hasta Tenerife para alzar la voz, lo que pone de relieve la barrera económica que supone el transporte interinsular. Moverse entre islas no es barato: un billete de ferry de La Gomera a Tenerife ronda los 45 euros por trayecto; los vuelos interinsulares, salvo ofertas puntuales, oscilan entre 60 y 100 euros. Para una familia con recursos limitados, este sobrecoste convierte la participación en las protestas en un acto de sacrificio.
Pero la insularidad también castiga a los niños en su día a día. Muchos deben recorrer decenas de kilómetros para asistir a un centro con aula enclave o, directamente, trasladarse de municipio o incluso de isla, rompiendo con su entorno social y familiar. Navarro puso su propio ejemplo: para que su hijo accediera a los apoyos necesarios tuvo que mudarse de Chipude a San Sebastián de La Gomera, dejando atrás su red de apoyo.
¿Qué pide exactamente la Plataforma?
Las demandas se agrupan en cinco ejes:
- Ratios más bajas y apoyo dentro del aula ordinaria, no en espacios segregados.
- Profesorado estable, con formación continua en inclusión y codocencia.
- Recursos humanos específicos: logopedas, orientadores, auxiliares educativos y personal de enfermería para alumnos con necesidades médicas.
- Garantía de que todo el alumnado NEAE pueda acceder al currículo común y titular.
- Escucha activa por parte de la Consejería de Educación, con mesas de trabajo que incluyan a las familias.
La plataforma insiste en que no se trata de pedir nuevos derechos, sino de hacer cumplir los ya reconocidos tanto en la LOMLOE como en la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por España en 2008. Si no se les dan herramientas para ser útiles socialmente, para desarrollarse laboralmente, mañana tendremos más dependencia, advirtieron.
La reacción de la Consejería y las próximas citas
Hasta el momento, la Consejería de Educación no ha emitido un comunicado oficial tras las movilizaciones. Fuentes del departamento señalaron en privado que se está trabajando en un nuevo plan de inclusión para el próximo curso, pero sin concretar plazos ni partidas presupuestarias. Mientras tanto, la Plataforma ha anunciado que mantendrá la presión con concentraciones periódicas y no descarta una huelga de familias si no se producen avances antes del inicio del curso 2026-2027.
El movimiento, que nació hace varios años de forma espontánea a través de grupos de WhatsApp y redes sociales, ha ido ganando fuerza hasta aglutinar a colectivos de todas las islas. La inclusión no puede seguir esperando, porque nuestros hijos e hijas no pueden esperar, repetían ayer las pancartas. Y en un territorio donde el turismo marca la agenda informativa, esta oleada de dignidad educativa ha conseguido colarse en el foco mediático.
Turismo, paisajes y la otra cara de Canarias
Precisamente, si alguien te pregunta ¿cuáles de las 7 Islas Canarias son las mejores para visitar?, la respuesta suele ser subjetiva: Fuerteventura enamora con sus dunas de Corralejo, Gran Canaria seduce por su diversidad geográfica –de las Dunas de Maspalomas al Roque Nublo–, y Tenerife hipnotiza con el Teide. Pero la realidad es que ninguna isla es ajena a los problemas educativos que ayer sacaron a la calle a miles de canarios. La belleza del paisaje no puede ocultar la necesidad de una escuela pública que integre de verdad.
Y si la duda es ¿qué es más bonito, Fuerteventura o Gran Canaria?, la única certeza es que cada isla tiene su magia y que, en todas, las familias llevan años luchando por que sus hijos no sean invisibles. Porque la mejor isla no es la que tiene mejores playas, sino la que garantiza los derechos de todos sus habitantes.
Nota de redacción: este artículo se basa en las manifestaciones celebradas el 14 de junio de 2026, según informaron fuentes de la Plataforma por una Educación Inclusiva en Canarias.
