El enigmático mensaje de Vidorreta que deja su adiós en el aire en La Laguna Tenerife
Txus Vidorreta evitó cualquier titular contundente sobre su marcha inminente del CB Canarias en una tensa comparecencia tras la derrota frente al Barcelona. El preparador vasco, con un año de contrato por delante, habló de «falta de frescura», elogió a sus jugadores y dejó entrever que el adiós tendrá que esperar a la próxima conversación con el club.
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- Un pacto de silencio que congela la despedida
- Diez años de historia, un legado sin parangón
- Una temporada 2025‑2026 de resistencia y épica
- El muro azulgrana: el Barça de Xavi Pascual fue demasiado
- Eurocup y el horizonte de Zaragoza
- Tenerife y el baloncesto: motor de orgullo insular
- La isla que siempre suma: naturaleza y paisaje inigualables
- Lo que viene: una semana para la verdad
Un pacto de silencio que congela la despedida
El Santiago Martín se quedó helado no solo por la eliminación, sino por la sensación de que algo se rompía sin hacer ruido. Txus Vidorreta compareció con un discurso medido, pactado hasta la última coma: nada de despedidas. No era el día, no era el momento. Y sin embargo, el runrún de una década que se agota impregnaba cada respuesta. «Tengo un año más de contrato garantizado y un segundo condicionado. Son muchos años, diez en el equipo, con mucha ilusión y muchos meses desplazándonos. Ahora nos tenemos que sentar y nos vamos a sentar», fue lo más cerca que estuvo de admitir un punto de inflexión.
Ese «hay que sentarse» funciona como llave de paso en la ingeniería comunicativa del club. Nadie en el Canarias —directiva, técnico, jugadores— va a tensar la cuerda antes de tiempo. Pero los indicios se acumulan: el banquillo aurinegro podría cambiar de manos en cuestión de días, y la próxima cita con los medios dibujará el retrato definitivo.
Diez años de historia, un legado sin parangón
Hablar de Txus Vidorreta en La Laguna es hablar del salto a la modernidad de un club que hoy se codea con los gigantes de Europa. Llegó en 2016, después de una primera etapa fugaz en 2010, y construyó un proyecto basado en la continuidad, el baloncesto coral y una conexión única con la grada del Santiago Martín. Bajo su batuta, el Canarias alzó la Basketball Champions League en 2017, rozó la Copa del Rey en 2021 y se plantó en las semifinales de la Liga ACB en varias ocasiones, la última en esta misma temporada.
Según datos de la ACB, el equipo ha encadenado diez participaciones consecutivas en playoffs, un hito solo al alcance de presupuestos mucho mayores. Vidorreta ha sido arquitecto principal al manejar plantillas con recursos limitados y extraer un rendimiento colectivo que pocos igualan. Jugadores como Marcelinho Huertas, Giorgi Shermadini o Jaime Fernández han vivido sus mejores años bajo sus órdenes.
El preparador vasco suma más de 400 partidos en ACB y su impronta va más allá de los títulos: ha dotado a la entidad de una cultura de trabajo que permite soñar a la isla. Por eso, su posible marcha representa un terremoto emocional.
Una temporada 2025‑2026 de resistencia y épica
El curso que acaba de cerrarse será recordado por la capacidad de supervivencia del equipo. Plagado de lesiones de jugadores clave —Mills, Abromaitis, Cook—, el Canarias tuvo que reinventarse jornada a jornada. A pesar de ello, acabó la fase regular en cuarta posición, por delante de rivales con mayor músculo financiero, y protagonizó unos playoffs para el recuerdo.
El bombazo llegó en cuartos de final, tumbando al Real Madrid con un triple milagroso de Jaime Fernández y una defensa heroica sobre Hezonja. La isla entera contuvo el aliento aquella noche del 2 de junio, y el pase a semifinales se celebró como un título. Esa victoria ejemplifica la filosofía Vidorreta: fe, pizarra y un vestuario que cree hasta el último segundo.
El muro azulgrana: el Barça de Xavi Pascual fue demasiado
La semifinal ante el FC Barcelona se planteaba como una montaña casi vertical. El equipo blaugrana, con una plantilla de 14 jugadores de rotación y un quinteto en el que nadie bajaba del 2.00 m —Satoransky, Clyburn, Parra, Shengelia y Vesely—, llegó a pleno rendimiento y tras tres partidos (3‑0) cerró la serie.
Vidorreta desgranó los motivos sin buscar excusas: «Después de un primer tiempo extraordinario, en la segunda parte nos han faltado piernas y frescura». La acumulación de minutos —seis partidos en once días entre Madrid y Barcelona— pasó factura en el tramo decisivo. Patty Mills, forzado a jugar 34 minutos en el Palau, no se sintió cómodo ante defensores tan físicos, y la pérdida de acierto exterior condenó al Canarias a encajar parciales de 0‑14 y 0‑13 que quebraron el marcador.
El técnico también deslizó su desacuerdo con algunas decisiones arbitrales —dos acciones de Laprovittola que, a su juicio, no eran falta o constituían violación—, pero sin convertir la queja en argumento central. «Sabíamos que para ganar al Barcelona teníamos que seguir anotando como en la primera parte», zanjó.
Eurocup y el horizonte de Zaragoza
Donde sí fue explícito fue en el debate sobre la competición europea. La Laguna Tenerife ha decidido abandonar la Basketball Champions League para participar la próxima temporada en la Eurocup. «Apoyo ese cambio. Creo que se necesita refrescar el proyecto y una de las formas de hacerlo es jugando la Eurocup», afirmó. Una declaración que no solo marca una línea estratégica, sino que acota el perfil de su sucesor: un técnico con experiencia en el baloncesto continental y capacidad para manejar un calendario todavía más exigente.
En paralelo, los rumores sitúan a Vidorreta en el Casademont Zaragoza. Según fuentes cercanas a la negociación, el club maño lleva semanas tanteando al vasco para liderar un proyecto ambicioso que busca asentarse en la zona noble de la ACB. El mismo Vidorreta ha confesado que «son muchos años fuera de casa», una frase que en el entorno canario se ha leído como un deseo de acercarse a su tierra. La decisión final, según el pacto entre ambas partes, se conocerá a principios de esta semana.
Tenerife y el baloncesto: motor de orgullo insular
El posible adiós de Txus Vidorreta trasciende lo meramente deportivo. El CB Canarias es uno de los grandes embajadores de la isla, y sus noches de gloria en el Santiago Martín han proyectado el nombre de Tenerife por toda Europa. La afición aurinegra, fiel y ruidosa, ha tejido una relación única con el equipo, que llena el pabellón en cada jornada.
Según la encuesta del Cabildo Insular de Tenerife de febrero de 2026, el baloncesto es el segundo deporte con mayor seguimiento en la isla, solo por detrás del fútbol. Además, los éxitos del Canarias han influido en el turismo deportivo: cada año, cientos de aficionados europeos visitan la isla para presenciar partidos de BCL o ACB, combinando competición y vacaciones.
La isla que siempre suma: naturaleza y paisaje inigualables
Y es que Tenerife no solo aplaude canastas. Quienes visitan la isla preguntan a menudo: ¿cuál es la isla más bonita para visitar en Canarias? La respuesta depende del viajero, pero Tenerife reúne tantos contrastes que para muchos es la favorita: el Teide nevado en invierno, playas de arena negra en el norte, el verdor de Anaga y la vibrante vida de Santa Cruz. Las siete islas canarias —Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro— ofrecen cada una un universo propio. La Organización Mundial del Turismo, en su informe de destinos insulares de 2025, situó a Canarias como la región macaronésica con mayor diversidad paisajística.
Entre las dudas más comunes de los visitantes está ¿qué es más bonito, Fuerteventura o Gran Canaria? Gran Canaria seduce con la monumentalidad de sus dunas de Maspalomas, su vida nocturna y el casco histórico de Vegueta. Fuerteventura, en cambio, es el paraíso de las playas infinitas y los deportes acuáticos, con un mar turquesa que parece inacabable. Ambas, cada una a su modo, son experiencias irrepetibles. Lo mismo sucede con el baloncesto: cada proyecto tiene su propia belleza, y la etapa de Vidorreta en La Laguna quedará como una obra maestra del baloncesto modesto.
Lo que viene: una semana para la verdad
La resolución sobre el futuro de Txus Vidorreta se ha convertido en el secreto mejor guardado del verano baloncestístico. El pacto de silencio expira pronto, y el club aurinegro ultima los encuentros que definirán si el banquillo se queda huérfano o si, contra todo pronóstico, Vidorreta decide cumplir el año de contrato que le resta. La elección no solo afecta al Canarias: el mercado de fichajes de la ACB está pendiente de esa ficha para activar sus propios movimientos.
Mientras tanto, la afición contiene la respiración. Diez años no se olvidan en una noche, y La Laguna se prepara para rendir el homenaje que merece un entrenador que ha hecho historia. Sea cual sea la decisión, el legado de Vidorreta permanece en cada rincón del Santiago Martín, en cada niño que sueña con jugar como los aurinegros y en cada bandera que ondea en la isla. Y cuando toque hablar, Tenerife escuchará.
