Campeones del mundo con acento canario: Pedri y Yeremy Pino conquistan el Mundial en la final más isleña de la historia
España es campeona del mundo — y la segunda estrella lleva sal atlántica. La Roja conquistó este domingo el Mundial 2026 al vencer a Argentina por 1-0 en la prórroga de la final disputada en el MetLife Stadium de Nueva York, con gol de Ferran Torres en el minuto 106. En el vestuario campeón, dos canarios: Pedri, el cerebro tinerfeño de Tegueste, y Yeremy Pino, el extremo de Las Palmas de Gran Canaria. Y en el once de enfrente, un tercero: el también tinerfeño Nico Paz, internacional con Argentina. Nunca antes una final de un Mundial había reunido a tres futbolistas nacidos en las islas — la televisión pública canaria lo resumía en la previa: es muy difícil que algo así vuelva a suceder.
En este artículo5
Una final de dominio total y un gol con paciencia
El partido fue un monólogo con nervio: España acabó con una veintena de remates mientras Argentina, en la despedida mundialista de Leo Messi, no logró disparar ni una sola vez a puerta en 120 minutos. El premio se hizo esperar — Ferran Torres vio cómo el árbitro anulaba un segundo tanto por fuera de juego en el 112 y Nico Williams perdonó el 2-0 en el 115 —, pero el delantero ya había hecho lo importante en el 106: aprovechar un error en la salida argentina para batir a Emiliano «Dibu» Martínez con la zurda. Fue su gol número 26 con la selección, y el más importante de todos.
España suma así su segunda Copa del Mundo, dieciséis años después de Sudáfrica 2010, y corona un ciclo demoledor: campeona de Europa en 2024 y campeona del mundo en 2026, con un solo gol encajado en todo el torneo.
Pedri, el metrónomo de Tegueste que toca el cielo a los 23
El de Tegueste llegaba a la cita como uno de los motores del equipo de Luis de la Fuente y firmó un Mundial de fondo de armario noble: titular en toda la fase de grupos — el 0-0 ante Cabo Verde, el 4-0 a Arabia Saudí y el 1-0 a Uruguay — y también ante Austria y Portugal en el cruce, acumulando 445 minutos en siete partidos antes de la final. En las rondas decisivas, con el triángulo Rodri–Fabián–Olmo consolidado, su rol pasó a ser el de revulsivo de lujo desde el banquillo. Da igual el guion: a los 23 años, el canario ya tiene en la vitrina una Eurocopa y un Mundial, el doblete que define a una generación.
Yeremy Pino, la calle grancanaria en la cima
El otro campeón isleño creció jugando en Las Palmas de Gran Canaria y hoy, a sus 23 años y tras su salto al Crystal Palace, se cuelga la medalla de campeón del mundo como recurso ofensivo del banquillo de De la Fuente. Con él, Gran Canaria vuelve a tener un campeón mundial dieciséis años después de David Silva, el mago de Arguineguín de 2010 — aquella España también tuvo acento chicharrero con Pedro Rodríguez. La historia se repite: cuando España toca el cielo, hay manos canarias sujetando la Copa.
Nico Paz, el tercer canario de la noche
La final tuvo además una rareza estadística irrepetible: el tinerfeño Nico Paz, nacido en Santa Cruz de Tenerife, la disputó con la camiseta de Argentina. Tres canarios en una final del Mundial — dos campeones y un subcampeón — es un hito que ninguna otra comunidad de nuestro tamaño puede contar.
La fiesta, de Tegueste al Confital
Las islas vivieron la final volcadas: todas las islas contaron con pantallas gigantes para seguir el partido, y en Tegueste el pueblo arropó a su vecino más universal desde la plaza junto al Terrero de Lucha — pocas imágenes más canarias que celebrar un Mundial al lado de un terrero. La Televisión Canaria llegó a desplazar un equipo a Nueva York para contar la final con acento isleño.
El fútbol canario celebra su noche más grande — y en nuestro rincón del fútbol canario seguiremos contando lo que viene: la nueva temporada arranca en agosto y las islas ya sueñan con la próxima generación de campeones.
