La Plaza de Santa Ana se transforma en un tablero gigante para 150 ajedrecistas
El pasado sábado 20 de junio de 2026, el casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria fue testigo de una cita que fusionó deporte, educación y patrimonio. Nada menos que 150 aficionados, en su mayoría niños y adolescentes, se dieron cita en la emblemática Plaza de Santa Ana para medir sus fuerzas frente a varios maestros de ajedrez en una exhibición de partidas simultáneas. Organizada por el Instituto Municipal de Deportes (IMD) del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, la jornada demostró que el milenario juego de estrategia goza de una salud envidiable en las islas y que espacios como Vegueta cobran una dimensión aún más especial cuando se llenan de vida y talento.
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- El ritual de la simultánea: de tablero en tablero
- Plaza de Santa Ana, joya patrimonial y anfitriona de excepción
- Decenas de niños, grandes protagonistas sobre el tablero
- Un clima inmejorable: ni rastro de calima
- El ajedrez como imán turístico y las eternas comparaciones entre islas
- Claves para entender una partida simultánea
- El futuro del ajedrez en Canarias: más simultáneas, más comunidad
- Una mañana para el recuerdo
El ritual de la simultánea: de tablero en tablero
Las exhibiciones de partidas simultáneas, recogidas con precisión en la Partidas simultáneas de ajedrez, son un formato clásico en el que un maestro recorre varios tableros, normalmente en círculo o cuadrado, enfrentándose a numerosos oponentes que juegan con blancas. En esta ocasión, la Plaza de Santa Ana se convirtió en un aula gigante al aire libre. Los tableros, dispuestos en hileras, permitían a los maestros desplazarse con fluidez mientras los aspirantes sopesaban cada movimiento. El silencio, solo roto por el golpeteo de las piezas y el murmullo del público, envolvía la escena. Los jugadores más jóvenes miraban con concentración sus posiciones, esperando el turno del experto que, en cuestión de segundos, respondía con contundencia. Fue un auténtico baile mental donde cada tablero contaba una historia diferente.
Plaza de Santa Ana, joya patrimonial y anfitriona de excepción
Situada en el barrio fundacional de Vegueta, la Plaza de Santa Ana es mucho más que un espacio abierto; es el escenario donde confluyen siglos de historia. La Catedral de Canarias, con su mezcla de gótico y neoclásico, presidió la jornada ajedrecística, mientras las Casas Consistoriales y el Palacio Episcopal enmarcaban la escena. No es casualidad que el IMD eligiera este lugar: Vegueta es un imán para quienes buscan qué ver en Gran Canaria, y eventos como este refuerzan su atractivo como destino cultural imprescindible. La piedra volcánica de los edificios y los balcones de madera creaban un telón de fondo que parecía sacado de otra época, justo cuando las nuevas generaciones hacían suyo el espacio con cada jugada.
Decenas de niños, grandes protagonistas sobre el tablero
Del centenar y medio de jugadores, más de cien eran menores de 14 años. Llegaron acompañados de sus familias, con sus mejores galas ajedrecísticas y una ilusión que contagiaba a los transeúntes. «No todos los días se puede jugar contra alguien que ha dedicado años al ajedrez de competición», comentaba uno de los jóvenes participantes. El evento, más allá del resultado, tuvo un marcado carácter pedagógico. El ajedrez está reconocido por sus beneficios cognitivos, y cada partida se convertía en una lección de paciencia y estrategia. Muchos padres veían cómo sus hijos, que quizás solo conocían el juego por aplicaciones móviles, se enfrentaban por primera vez al ritual del tablero físico, al apretón de manos inicial y a la mirada escrutadora de un maestro acostumbrado a prever decenas de movimientos simultáneos.
¿Por qué el ajedrez es una herramienta educativa tan poderosa?
Diversos estudios pedagógicos avalan que la práctica del ajedrez mejora la concentración, la memoria, la planificación y la resolución de problemas. En Canarias, cada vez son más los colegios que incorporan el ajedrez como actividad extraescolar. La simultánea de este sábado actuó como un aula gigante donde el error se convertía en aprendizaje inmediato, sin más sanción que un «jaque mate» bien ejecutado por el adversario. El IMD ha destacado en varias ocasiones el valor de este deporte para fomentar el pensamiento crítico entre los más jóvenes, y la alta participación infantil en esta exhibición demuestra que el mensaje está calando.
Un clima inmejorable: ni rastro de calima
La meteorología acompañó de manera excepcional. El mes de junio en Canarias suele ofrecer cielos despejados y temperaturas agradables, ideales para actividades al aire libre. Este sábado, el termómetro rondó los 24 grados y la calima —ese fenómeno de polvo en suspensión tan habitual en las islas— brilló por su ausencia. Los jugadores pudieron concentrarse sin que el calor fuera un factor molesto. De hecho, consultar el tiempo en Gran Canaria era innecesario porque el día acompañaba a la perfección, alejado también de los episodios de la calima en Gran Canaria que en otras fechas pueden empañar los paisajes isleños. La suave brisa del Atlántico y el sol tamizado por las palmeras completaron un escenario climático inmejorable para la batalla intelectual.
El ajedrez como imán turístico y las eternas comparaciones entre islas
La celebración de este tipo de acontecimientos demuestra que Gran Canaria va mucho más allá del sol y la playa. Mientras el turista busca responder a la inevitable pregunta de «¿cuál es la isla más bonita para visitar en Canarias?», la respuesta se vuelve cada vez más compleja. Tenerife impresiona con el Parque Nacional del Teide, Lanzarote cautiva con sus paisajes lunares y sus viñedos de La Geria, pero Gran Canaria ofrece un microcosmos de ecosistemas y una agenda cultural vibrante que pasa por Vegueta y se extiende por toda la isla. La comparación entre Tenerife y Lanzarote es eterna, pero quienes visitan Gran Canaria suelen coincidir en que su capital histórica y su diversidad natural la convierten en una de las mejores islas para visitar en el archipiélago. Para quienes deseen recorrer varias de las siete Islas Canarias, moverse entre ellas es sencillo: los ferris de Naviera Armas y Fred Olsen conectan los puertos en trayectos diarios, y Binter Canarias ofrece vuelos interinsulares que acercan destinos en menos de una hora. Así, un turista podría presenciar una simultánea en Las Palmas por la mañana y cenar en Tenerife por la noche.
Claves para entender una partida simultánea
A diferencia de una partida convencional, en una simultánea el maestro se enfrenta a varias partidas a la vez. Los tableros se colocan habitualmente en una gran figura geométrica y el exhibidor se desplaza de uno a otro en un orden establecido, ejecutando un movimiento una vez que el oponente ha movido. No se utilizan relojes y el maestro suele jugar con las piezas negras, lo que añade un grado extra de dificultad. Esta modalidad se hizo famosa con figuras legendarias como José Raúl Capablanca, que llegó a disputar 103 partidas simultáneas en 1922, o Garri Kaspárov, que a finales del siglo XX asombró al mundo con sus exhibiciones. En la Plaza de Santa Ana, cada maestro atendía entre 15 y 20 tableros, una proporción que permitió un ritmo ágil y emocionante.
El futuro del ajedrez en Canarias: más simultáneas, más comunidad
El éxito de esta convocatoria ha llevado al IMD a plantear la posibilidad de organizar nuevas exhibiciones en otros distritos de la capital grancanaria, como Ciudad Alta o Tamaraceite, e incluso un torneo regional que enfrente a los mejores clubes de cada isla. El ajedrez en Canarias vive un momento dulce: clubes históricos como el Círculo Mercantil de Las Palmas o el Club de Ajedrez de Tenerife trabajan intensamente con las categorías inferiores, y la Federación Canaria de Ajedrez (FCA) no ha querido dejar pasar la oportunidad de felicitar a la organización y se ha mostrado dispuesta a apoyar futuras ediciones. Además, la buena acogida mediática de este evento —que ya circula en redes como «la simultánea de Vegueta»— podría animar a patrocinadores privados a sumarse a la causa del deporte-ciencia.
Una mañana para el recuerdo
Al caer la tarde, la plaza aún bullía con los comentarios de los participantes y los análisis de las partidas más disputadas. Muchos niños se llevaron una fotografía con sus ídolos, y los maestros regalaron consejos y alguna anécdota que difícilmente olvidarán. La Plaza de Santa Ana recobró su calma habitual, pero el eco de las piezas sobre el tablero resonará durante mucho tiempo en la memoria de quienes vivieron esta jornada. La próxima cita, aún sin confirmar, ya empieza a tomar forma en los mentideros ajedrecísticos de Gran Canaria. Mientras tanto, las 64 casillas de cada tablero seguirán esperando nuevos contendientes que, como los 150 del sábado, demuestren que el ajedrez sigue siendo un lenguaje universal que une generaciones bajo el sol canario.
