Localizan bajo Tenerife occidental una gran acumulación de magma vinculada a la sismicidad anómala
El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) ha dado a conocer este 28 de agosto de 2026 los resultados de un estudio que identifica, por primera vez, una zona de gran acumulación de magma bajo el sector occidental de Tenerife. La anomalía, detectada mediante el análisis de ondas sísmicas, se sitúa entre 10 y 30 kilómetros de profundidad y coincide espacialmente con la sismicidad anómala registrada en la isla desde 2016. El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports, aporta una imagen tridimensional inédita del subsuelo tinerfeño y refuerza la hipótesis de un sistema magmático activo y complejo.
En este artículo9
- El hallazgo: una imagen tridimensional del subsuelo de Tenerife
- Metodología: 785 telesismos y la técnica de funciones receptoras
- Cuatro anomalías de baja velocidad bajo la corteza oceánica
- La principal acumulación magmática en el oeste de Tenerife
- Vínculo con la sismicidad anómala desde 2016
- Qué significa para la vigilancia volcánica y la población
- Antecedentes: el sistema magmático de Tenerife
- Contexto: Tenerife y el archipiélago canario
- Qué sigue: monitoreo y próximos pasos
La investigación ha sido liderada por Víctor Ortega Ramos, investigador del Involcan y estudiante de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y es fruto de una colaboración entre ambas instituciones, el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), la Université de Genève (Suiza) y el Instituto de Investigação em Vulcanologia e Avaliação de Riscos (IVAR) de Portugal. El equipo empleó una técnica sismológica de vanguardia para reconstruir la estructura profunda de la corteza y del manto superior bajo la isla, algo que hasta ahora no había sido posible con el detalle alcanzado.
El hallazgo: una imagen tridimensional del subsuelo de Tenerife
El nuevo estudio ha permitido obtener, por primera vez, una imagen tridimensional de la estructura profunda de la corteza y del manto superior bajo Tenerife. Esta reconstrucción revela varias zonas de baja velocidad sísmica que podrían estar relacionadas con acumulaciones de magma en la base de la antigua corteza oceánica. Según explica Involcan en su nota de prensa, Tenerife es la mayor de las Islas Canarias y alberga uno de los sistemas volcánicos más complejos del archipiélago. En el centro de la isla se encuentra el complejo volcánico Teide-Pico Viejo, donde convergen las tres dorsales volcánicas de la isla.
Estudios anteriores ya habían planteado la existencia de un sistema magmático complejo, con distintos niveles de almacenamiento de magma que se extienden desde la corteza superior hasta el manto. Sin embargo, la falta de datos sísmicos profundos había impedido confirmar la localización exacta y las dimensiones de esas posibles acumulaciones. Ahora, gracias al análisis de más de 785 telesismos —terremotos de gran magnitud ocurridos en diferentes regiones del planeta y registrados entre 2017 y 2024 por la Red Sísmica Canaria en Tenerife—, se ha podido reconstruir con una resolución sin precedentes la arquitectura interna de la isla.
Metodología: 785 telesismos y la técnica de funciones receptoras
Para llevar a cabo la reconstrucción, los investigadores utilizaron la técnica de las funciones receptoras, una herramienta sismológica que permite analizar cómo las ondas sísmicas se transforman al atravesar discontinuidades y medios con diferentes propiedades físicas en el interior de la Tierra. Esta información permite reconstruir la estructura del subsuelo y detectar variaciones en la velocidad de propagación de las ondas sísmicas con la profundidad. En concreto, se analizaron las ondas generadas por terremotos lejanos (telesismos) que, al llegar a la estación sísmica, sufren modificaciones según el material que atraviesan.
La Red Sísmica Canaria, gestionada por Involcan en colaboración con otras instituciones, dispone de estaciones en distintos puntos de Tenerife que registran de forma continua la actividad sísmica regional y global. El periodo de estudio, de 2017 a 2024, ha permitido acumular un volumen de datos suficiente para obtener una imagen coherente del subsuelo profundo. Los resultados han sido publicados en la revista científica Scientific Reports, del grupo Nature, lo que avala la solidez metodológica y la relevancia internacional del hallazgo.
Cuatro anomalías de baja velocidad bajo la corteza oceánica
Uno de los principales resultados del estudio es la identificación de una capa de corteza oceánica relativamente rígida, de aproximadamente 10 kilómetros de espesor, caracterizada por velocidades sísmicas relativamente elevadas. Por debajo de esta capa, a profundidades que se extienden aproximadamente entre los 10 y los 30 kilómetros, aparece una estructura mucho más heterogénea. En ella se identifican cuatro grandes anomalías de baja velocidad sísmica, distribuidas en diferentes sectores de Tenerife.
Las bajas velocidades sísmicas observadas se interpretan como indicativas de zonas de elevada temperatura o, incluso, de cambios en la composición y propiedades físicas de las rocas que podrían estar relacionadas con la presencia y acumulación de magmas procedentes del manto superior. Estas anomalías no son uniformes: presentan tamaños, formas y profundidades distintas, lo que sugiere que el sistema magmático de Tenerife es compartimentado y dinámico, con varios niveles de almacenamiento potencial.
La principal acumulación magmática en el oeste de Tenerife
El resultado más destacado de la investigación se localiza bajo el sector occidental de Tenerife, donde se han identificado velocidades excepcionalmente bajas de las ondas sísmicas S (ondas de cizalla). La combinación de estos resultados con una modelización termodinámica indica que esta anomalía puede contener una proporción significativa de material fundido, es decir, magma. La correspondencia entre las velocidades sísmicas más bajas y las mayores fracciones de fundido apunta a la existencia de una zona particularmente rica en magma en el manto superior.
Esta acumulación estaría relacionada con procesos de underplating magmático, mediante los cuales el magma procedente del manto se acumula progresivamente en la base de la corteza oceánica. A lo largo de la evolución geológica de Tenerife, estos procesos pueden haber modificado de forma significativa las características físicas y químicas de la base de la corteza y del manto superior. Los resultados proporcionan así una nueva visión de cómo se ha construido y evolucionado el edificio volcánico de Tenerife desde sus niveles más profundos.
Vínculo con la sismicidad anómala desde 2016
El estudio también revela una relación espacial entre las anomalías profundas de baja velocidad y la actividad sísmica registrada recientemente en Tenerife. Una parte importante de los terremotos localizados durante los últimos años se concentra por encima o en los bordes de la principal anomalía de baja velocidad. Esta distribución podría estar relacionada con la acumulación y transferencia de magma en esta región profunda.
Desde 2016, la Red Sísmica Canaria ha detectado un aumento de la sismicidad en la isla, con enjambres de terremotos de baja magnitud en zonas concretas, así como eventos sísmicos híbridos y de baja frecuencia. Estos últimos son especialmente relevantes porque se asocian a movimientos de fluidos (gas o magma) en el subsuelo, no a fracturación frágil de rocas. El trabajo de Involcan sugiere que el ascenso del magma desde el manto superior hacia niveles menos profundos provoca una disminución de la presión, lo que favorece la exsolución de los gases disueltos en el magma. A estas profundidades, esos volátiles están constituidos principalmente por dióxido de carbono (CO₂).
La posterior migración de estos volátiles y de los fluidos magmáticos hacia niveles más superficiales, donde interactúan con el sistema hidrotermal de Tenerife, podría contribuir a explicar parte de la actividad sísmica observada, incluidos los eventos híbridos y de baja frecuencia registrados en la isla. De esta forma, los resultados sugieren una posible conexión entre procesos que tienen lugar a decenas de kilómetros de profundidad y fenómenos observables en superficie, como la sismicidad y la desgasificación.
Qué significa para la vigilancia volcánica y la población
El hallazgo no implica una erupción inminente ni un cambio en el semáforo volcánico, que actualmente se mantiene en verde según los organismos competentes. Sin embargo, aporta una pieza clave para entender la dinámica profunda del sistema volcánico de Tenerife y para mejorar los protocolos de vigilancia. La localización de la zona de acumulación magmática permitirá a los científicos enfocar mejor los esfuerzos de monitorización, tanto en la red sísmica como en la medición de gases y deformación del terreno.
Involcan, en su nota de prensa, subraya que estos resultados son fundamentales para interpretar la sismicidad anómala y los cambios en la desgasificación que se han observado en Tenerife en los últimos años. La capacidad de detectar y caracterizar acumulaciones de magma a gran profundidad es un avance significativo en la reducción del riesgo volcánico, aunque no permite predecir erupciones a corto plazo. La vigilancia continua y la integración de múltiples tipos de datos siguen siendo la mejor herramienta para anticipar cualquier escenario futuro.
La investigación liderada por Víctor Ortega Ramos se enmarca en un esfuerzo más amplio por comprender el funcionamiento de los sistemas volcánicos oceánicos. El uso de funciones receptoras con telesismos es una técnica relativamente novedosa en Canarias y abre la puerta a aplicarla en otras islas del archipiélago con actividad volcánica reciente, como La Palma o El Hierro.
Antecedentes: el sistema magmático de Tenerife
Tenerife es la isla de mayor superficie del archipiélago canario y la única que alberga un estratovolcán activo de gran envergadura: el Teide, que con 3.715 metros de altitud es el pico más alto de España. El complejo volcánico Teide-Pico Viejo, situado en el centro de la isla, es el resultado de millones de años de actividad volcánica y representa la culminación de un edificio insular mucho más antiguo. Bajo la superficie, el sistema magmático se extiende desde la corteza superior hasta el manto, con cámaras magmáticas a diferentes profundidades que han alimentado las erupciones históricas de la isla.
Las Islas Canarias, de origen volcánico, se formaron por la actividad de un punto caliente del manto terrestre. Las siete islas principales —El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote— presentan distintos grados de actividad volcánica. Tenerife y La Palma son las únicas con erupciones históricas en los últimos siglos, mientras que El Hierro registró una erupción submarina en 2011-2012. Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote también tienen volcanismo reciente en términos geológicos, aunque sus últimas erupciones datan de hace cientos o miles de años.
En el caso de Tenerife, las erupciones históricas más recientes se produjeron en 1706 (Volcán de Garachico) y 1909 (Volcán Chinyero), ambas en la dorsal noroeste. El Teide-Pico Viejo no ha entrado en erupción desde hace más de mil años, pero su actividad fumarólica y la sismicidad asociada demuestran que el sistema sigue activo. El nuevo estudio aporta la primera evidencia sólida de acumulación magmática a gran profundidad en el oeste de la isla, lo que encaja con la distribución de la sismicidad anómala.
Contexto: Tenerife y el archipiélago canario
Canarias es una comunidad autónoma española situada en el océano Atlántico, frente a la costa noroeste de África. Está formada por siete islas principales y varios islotes. Tenerife, con una superficie de 2.034 kilómetros cuadrados, es la más extensa y la más poblada, con más de 900.000 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Su economía se basa fundamentalmente en el turismo y los servicios, atraídos por el clima subtropical y los paisajes volcánicos únicos, entre los que destaca el Parque Nacional del Teide, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La actividad volcánica de Canarias es seguida de cerca por la comunidad científica internacional y por los organismos de protección civil. El riesgo volcánico en Tenerife ha motivado la instalación de una de las redes de vigilancia más completas de Europa, operada por Involcan y el Instituto Geográfico Nacional (IGN). La colaboración entre estas instituciones y universidades extranjeras, como la Université de Genève, ha permitido avances notables en la comprensión de la geodinámica del archipiélago.
El hallazgo publicado en Scientific Reports se produce en un contexto de creciente interés por la vigilancia volcánica en Canarias, especialmente tras la erupción de Cumbre Vieja en La Palma en 2021, que causó importantes daños materiales y obligó a evacuar a miles de personas. Aunque Tenerife no presenta señales de actividad eruptiva inminente, la mejora del conocimiento del subsuelo es esencial para la gestión del riesgo y la planificación de posibles escenarios futuros.
Qué sigue: monitoreo y próximos pasos
Los autores del estudio señalan que la identificación de estas anomalías de baja velocidad sísmica es un primer paso esencial para caracterizar el sistema magmático profundo de Tenerife. Los próximos trabajos se centrarán en mejorar la resolución de las imágenes sísmicas, incorporar datos de otras técnicas geofísicas (como la magnetotelúrica o la gravimetría) y ampliar el periodo de registro de telesismos para confirmar la estabilidad de las anomalías.
Involcan continuará con el monitoreo continuo de la sismicidad, la deformación del terreno y la composición de los gases volcánicos en Tenerife. La instalación de nuevas estaciones sísmicas y geodésicas, especialmente en el sector occidental de la isla, permitirá delimitar con mayor precisión la zona de acumulación magmática y su evolución temporal. También se prevé la realización de campañas de medición de CO₂ en el suelo, dado que la migración de volátiles desde el manto superior podría ser un precursor observable en superficie.
La investigación, liderada por un joven investigador canario en el marco de su tesis doctoral, demuestra el alto nivel científico de las instituciones del archipiélago y su capacidad para colaborar con centros europeos de referencia. Los resultados no solo benefician a Tenerife, sino que aportan conocimientos aplicables a otros sistemas volcánicos oceánicos, como Azores, Madeira o Hawái, donde los procesos de underplating magmático también desempeñan un papel crucial en la construcción de las islas.
Mientras tanto, la población de Tenerife puede seguir con normalidad su vida cotidiana. El semáforo volcánico se mantiene en verde y no existen indicios de una erupción a corto plazo. La ciencia, una vez más, ha permitido mirar bajo la superficie y comprender un poco mejor los secretos que guarda la isla. El estudio de Involcan es un recordatorio de que vivimos sobre un territorio geológicamente activo, pero también de que la vigilancia y la investigación nos permiten convivir con él de forma segura.
