Moratoria de camas turísticas y límites al alquiler: las armas de Caraballo para el Cabildo de Lanzarote en 2027
El actual parlamentario de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC) por Lanzarote, Yoné Caraballo, anunció su intención de liderar la candidatura al Cabildo insular en las elecciones de mayo de 2027, con un programa que pone el freno al crecimiento turístico, la intervención del mercado de la vivienda y la recuperación de la gestión pública del agua como ejes centrales para “Recuperar Lanzarote”. La declaración se produjo durante la II Convención Isla-Hogar de Lanzarote y La Graciosa, celebrada en la Casa de la Juventud de Arrecife, donde la formación también renovó sus órganos de dirección insular y marcó la hoja de ruta hacia el próximo ciclo electoral.
En este artículo7
- Renovación de los órganos insulares y nuevo liderazgo
- Moratoria turística: “No habrá ni una cama más en Lanzarote”
- Vivienda: límite a los precios del alquiler y presión fiscal a los especuladores
- Recuperación de la gestión pública del ciclo integral del agua
- Defensa de la sanidad pública tras la manifestación del Hospital Insular
- Turismo, medio ambiente y la pregunta del millón: ¿es Lanzarote la isla más bonita?
- Reacciones y próximos pasos hacia 2027
La cita reunió a la militancia y a la dirección nacional del partido —encabezada por la presidenta de los órganos nacionales, Natalia Santana; el secretario de Organización, Ayoze Corujo; y el secretario general, Luis Campos— y sirvió para escenificar el relevo interno: Belén Machín fue elegida presidenta de los órganos insulares, mientras que Caraballo asumió las funciones de secretario insular de NC-BC en Lanzarote y La Graciosa. Con este movimiento, la organización trata de proyectar solidez y unidad de cara a unos comicios en los que aspira a convertirse en la fuerza determinante del gobierno insular.
Renovación de los órganos insulares y nuevo liderazgo
La convención procedió a la elección del Tagoror-Asamblea Insular y del Sábor-Ejecutiva Insular, las dos estructuras que marcarán la estrategia política y organizativa de NC-BC en las islas orientales durante los próximos meses. La elección de Belén Machín como presidenta insular y de Yoné Caraballo como secretario insular supone, según fuentes del partido, el inicio de una etapa centrada en la construcción de una alternativa real a las políticas del actual grupo de gobierno en el Cabildo de Lanzarote, formado por el Partido Socialista y Nueva Canarias (facción del anterior secretario general), con quienes ahora el Bloque Canarista mantiene una clara distancia ideológica y programática.
El propio Caraballo, que desde 2023 ocupa un escaño en el Parlamento de Canarias, quiso dejar claro que su proyecto no se limitará a una oposición testimonial: “Aspiramos a gobernar el Cabildo para devolver la isla a sus habitantes, no a los intereses del sector turístico más agresivo ni a los especuladores inmobiliarios”, afirmó. La intervención fue acogida con un fuerte aplauso por los asistentes, que llenaron el salón principal de la Casa de la Juventud de Arrecife.
Moratoria turística: “No habrá ni una cama más en Lanzarote”
Una de las propuestas más contundentes lanzadas por Caraballo fue la paralización completa del crecimiento de la oferta alojativa en la isla. El candidato se comprometió a que, si alcanza la Presidencia del Cabildo en 2027, impulsará una moratoria a la autorización de nuevas camas turísticas en Lanzarote. “No habrá ni una cama turística más en la isla”, sentenció, subrayando que el modelo desarrollista “ha llegado a un límite que pone en riesgo la calidad de vida de los residentes y la sostenibilidad ambiental de un territorio frágil”.
La medida llega en un momento en que las cifras de visitantes siguen al alza. Según datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) correspondientes a 2025, Lanzarote recibió cerca de 3,2 millones de turistas extranjeros, lo que supone un crecimiento interanual del 5,3 %, mientras que el número de plazas alojativas legales se acerca a las 82.000. Caraballo entiende que este ritmo de crecimiento resulta insostenible y reclama un plan insular que priorice la protección del paisaje y el bienestar de la población local frente a la presión inmobiliaria vinculada al turismo.
En este contexto, muchas personas que planean un viaje a Canarias teclean en el buscador “¿qué isla es más bonita, Tenerife o Lanzarote?” o “¿qué isla es más bonita, Lanzarote o Fuerteventura?”, comparando destinos. La respuesta depende de los gustos de cada viajero, pero Lanzarote atesora un patrimonio volcánico único, declarado en gran parte Reserva de la Biosfera por la UNESCO, y un modelo turístico que, gracias a la influencia de César Manrique, ha sabido integrar arte y naturaleza de forma singular. Precisamente, quienes visitan la isla pueden consultar qué ver en Lanzarote para descubrir espacios como los Jameos del Agua, el Parque Nacional de Timanfaya o la Cueva de los Verdes, ejemplos de una oferta diferenciada que apuesta por la calidad frente a la cantidad. La propuesta de Caraballo aboga por preservar esa identidad, evitando que la masificación desvirtúe el atractivo que hace especial a Lanzarote.
Vivienda: límite a los precios del alquiler y presión fiscal a los especuladores
El segundo gran bloque de su intervención se centró en la emergencia habitacional que sufre Lanzarote. Caraballo defendió la necesidad de intervenir el mercado para “topar los precios del alquiler” y aplicar una mayor presión fiscal sobre quienes, según sus palabras, “especulan con un derecho básico como es la vivienda mientras miles de familias lanzaroteñas ven cómo se les escapa la posibilidad de acceder a un hogar digno”. Aunque no detalló la fórmula jurídica concreta —que debería coordinarse con la Ley estatal de vivienda y con las competencias del Gobierno de Canarias—, sí dejó claro que el Cabildo utilizará todas las herramientas a su alcance, incluidas las tasas e impuestos municipales sobre viviendas vacías y de uso turístico.
Según un informe de la Cátedra de Turismo Sostenible de la Universidad de La Laguna publicado en marzo de 2026, el precio medio del alquiler en Lanzarote ha subido un 18 % en solo dos años, y en localidades como Arrecife, Teguise o Tías el incremento supera el 22 %. La proliferación de viviendas vacacionales, que ya suman más de 7.000 plazas legales en la isla, es señalada por los expertos como uno de los principales factores que tensionan el mercado residencial.
“Vamos a ser contundentes con quienes ven la vivienda como un producto financiero y no como un derecho. El Cabildo tiene que ser el primer garante de que los lanzaroteños puedan vivir en su isla, y no se vean obligados a marcharse por culpa de los precios abusivos”, remachó.
Recuperación de la gestión pública del ciclo integral del agua
Otro de los compromisos centrales del candidato es la remunicipalización del servicio de abastecimiento, saneamiento y depuración de aguas. Caraballo anunció su intención de impulsar un ciclo integral del agua plenamente público, gestionado de manera directa por el Cabildo de Lanzarote. La propuesta busca revertir los contratos de concesión que, a su juicio, han priorizado la rentabilidad empresarial sobre la eficiencia hídrica y el interés general.
Lanzarote, con un clima árido y escasas precipitaciones —como reflejan los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) recogidos en la serie 1991-2020—, depende en un 90 % de la desalación de agua de mar para el suministro de la población y la agricultura. La gestión privada de parte de esas infraestructuras ha generado en los últimos años reiteradas críticas por la opacidad de las tarifas y la falta de inversión en renovación de redes. “El agua no puede ser un negocio para unos pocos; es un recurso vital que debe estar bajo control democrático y con total transparencia”, defendió Caraballo.
Para contextualizar el desafío, basta recordar que en episodios de calima en Lanzarote, la nube de polvo sahariano no solo reduce la visibilidad y afecta a la salud respiratoria, sino que también incrementa la demanda de agua potable y somete a estrés a las desaladoras. Una gestión pública orientada a la resiliencia climática, según el candidato, permitiría anticipar mejor estos fenómenos recurrentes y garantizar el abastecimiento sin sobresaltos.
Defensa de la sanidad pública tras la manifestación del Hospital Insular
Caraballo también quiso mostrar su respaldo a la manifestación celebrada la semana anterior en Arrecife en defensa del Hospital Doctor José Molina Orosa y de la sanidad pública en Lanzarote. Miles de personas, convocadas por plataformas ciudadanas y sindicatos, recorrieron las calles para protestar contra lo que consideran un deterioro progresivo de la atención primaria y especializada, así como la fuga de profesionales sanitarios hacia otras islas o la península.
“Recuperar Lanzarote también significa defender unos servicios públicos fuertes y de calidad. La sanidad es una prioridad absoluta, y no vamos a permitir que se desmantele lo que tanto trabajo nos costó construir”, afirmó el candidato, que se comprometió a incrementar la partida presupuestaria del Cabildo destinada a los convenios con el Servicio Canario de Salud, así como a reforzar los programas de fidelización de médicos y enfermeras en la isla.
La sanidad ocupa un lugar central en la agenda política insular desde que, en 2024, se conociera que la tasa de demora quirúrgica en Lanzarote duplicaba la media autonómica, según datos de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias publicados en octubre de aquel año. La situación ha ido agravándose con el cierre temporal de camas en el hospital por falta de personal, lo que ha generado un malestar creciente que el Bloque Canarista intenta capitalizar electoralmente.
Turismo, medio ambiente y la pregunta del millón: ¿es Lanzarote la isla más bonita?
El turismo masivo ha convertido a Lanzarote en un destino codiciado, pero también en un territorio con tensiones crecientes. La saturación de infraestructuras, la pérdida de identidad cultural y el consumo desmedido de recursos naturales preocupan cada vez a más residentes. En este debate, las búsquedas en internet como “¿qué isla es más bonita, Tenerife o Fuerteventura?” o “¿cuáles de las 7 Islas Canarias son las mejores para visitar?” reflejan la curiosidad del viajero por encontrar el paraíso perfecto. Sin embargo, la belleza es subjetiva y cada isla tiene su magia: Tenerife impresiona con el contraste entre el Teide y los bosques de laurisilva; Fuerteventura seduce con sus playas infinitas de arena blanca y aguas turquesas; y Lanzarote hipnotiza con un paisaje volcánico casi lunar, moldeado por la mano de la biosfera y la creación artística.
Lo cierto es que la isla de los volcanes suele aparecer en los primeros puestos de esas clasificaciones, gracias a su clima suave durante todo el año —como se puede consultar en la página de el tiempo en Lanzarote— y a una oferta de ocio que combina naturaleza, cultura y deportes acuáticos. Pero el proyecto de Caraballo advierte de que ese tesoro está amenazado si no se frena la presión constructiva. “Queremos que Lanzarote siga siendo un destino deseado, pero sin que los que vivimos aquí paguemos el precio de un turismo sin control”, resumió.
Reacciones y próximos pasos hacia 2027
La II Convención Isla-Hogar cerró con el respaldo explícito de la militancia al nuevo equipo directivo, que ahora tendrá por delante la tarea de articular un programa electoral detallado y una estrategia de alianzas. Aunque las elecciones son en mayo de 2027, el calendario político canario obliga a empezar a perfilar las candidaturas con suficiente antelación. NC-BC, fuerza minoritaria en el Parlamento autonómico, confía en que el desgaste de los grandes partidos y el voto de castigo a las políticas turísticas y de vivienda les permitan obtener una representación decisiva en el Cabildo.
Caraballo, que cuenta con una trayectoria de más de quince años en la política insular (anteriormente fue concejal en el Ayuntamiento de Teguise y director insular de Juventud del Cabildo de Lanzarote), se perfila así como una de las figuras clave del nacionalismo canario de izquierdas para los próximos años. Su reto será traducir el malestar social en un proyecto creíble de gobierno que vaya más allá de las consignas de freno al turismo y ofrezca soluciones viables para la diversificación económica, la movilidad sostenible y la cohesión social.
Mientras tanto, la isla sigue con sus ritmos habituales. Los visitantes continuarán haciéndose la eterna pregunta sobre cuál es la mejor isla para pasar unos días de descanso, y los lanzaroteños seguirán lidiando con el alquiler desbocado y las consecuencias de un modelo que, para muchos, necesita un giro drástico. La convención de NC-BC ha puesto sobre la mesa propuestas que, de materializarse, supondrían un antes y un después en la política insular. El tiempo dirá si la ciudadanía respalda esa apuesta en las urnas.
