Un vertido microbiológico desaconsejó el baño en Playa Jardín durante San Juan sin que el Ayuntamiento cerrara la playa
El sistema Náyade registró contaminación microbiológica en Playa Jardín del 22 al 24 de junio de 2026, desaconsejando el baño. El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz no cerró la playa ni avisó durante las fiestas de San Juan, por lo que el PSOE exige un pleno extraordinario en el Cabildo de Tenerife para investigar lo ocurrido y reclamar el inicio de las obras del emisario de Punta Brava, paralizadas desde 2025.
En este artículo9
- Un episodio sin comunicación pública
- La plataforma Náyade y los puntos de muestreo
- Exigencias de un pleno extraordinario en el Cabildo
- El emisario de Punta Brava: una obra urgente que cumple más de un año de retraso
- El papel del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz
- Dudas sobre el uso de hipoclorito: ¿una solución química poco transparente?
- Contaminación y turismo: el daño a la imagen de Tenerife
- Antecedentes judiciales y la sombra de la Fiscalía
- ¿Qué sigue?
Un episodio sin comunicación pública
La secretaria general del PSOE de Tenerife, Tamara Raya, y el secretario general del partido en Puerto de la Cruz, Marco González, denunciaron en rueda de prensa el pasado 23 de julio de 2026 que la incidencia, recogida en la plataforma Náyade —el Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño del Ministerio de Sanidad—, constaba como “desaconsejaba o prohibía temporalmente el baño”. No obstante, el consistorio portuense no activó ningún protocolo de cierre ni emitió avisos públicos durante los días de la festividad de San Juan, cuando miles de personas se concentran en el litoral.
Según la documentación del sistema, la contaminación fue de corta duración y se calificó como microbiológica, lo que sugiere la presencia de agentes patógenos como bacterias fecales. La playa afectada es la denominada Playa Chica, el punto más próximo al emisario submarino de Punta Brava, una infraestructura que vierte aguas depuradas al mar y que desde hace años presenta deficiencias estructurales.
La plataforma Náyade y los puntos de muestreo
El sistema Náyade, dependiente del Ministerio de Sanidad, es el instrumento oficial para la vigilancia de la calidad de las aguas de baño en España. En el caso de Playa Jardín, el punto de muestreo PM5, situado en Playa Chica, registró la incidencia, aunque, según denunció el PSOE, no se incluyeron los parámetros analíticos cuantitativos en el informe. Esta omisión ha generado dudas sobre la transparencia y la fiabilidad de los registros, y ha motivado la petición formal de los expedientes completos a la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias y al propio Ayuntamiento de Puerto de la Cruz.
La ausencia de datos numéricos impide conocer con exactitud la concentración de contaminantes y, por tanto, evaluar el riesgo real para la salud. Marco González señaló que “la responsabilidad de la depuración es del Cabildo, pero el Ayuntamiento tiene la obligación de proteger a los bañistas”, y añadió que “el silencio absoluto del consistorio, preocupado por la marca turística, ha sido cómplice de mantener la playa abierta sin informar del peligro”.
Exigencias de un pleno extraordinario en el Cabildo
Ante este nuevo episodio, el Grupo Socialista en el Cabildo de Tenerife ha solicitado la convocatoria de una sesión plenaria de carácter extraordinario durante el mes de agosto de 2026. El objetivo es que la presidenta insular, Rosa Dávila (Coalición Canaria), ofrezca explicaciones detalladas sobre el estado de las infraestructuras de saneamiento que son competencia de la corporación insular, en especial el emisario de Punta Brava.
Tamara Raya fue contundente: “Tenerife no necesita más anuncios de vertidos cero sin datos que permitan comprobar su cumplimiento. Necesita infraestructuras terminadas, sistemas de saneamiento que funcionen y una planificación pública sometida a seguimiento, porque la propaganda no depura agua, los titulares no reparan los emisarios y las fotografías no sustituyen la ejecución de obras”. La dirigente socialista subrayó que la gestión de las infraestructuras hidráulicas en Canarias requiere “la ejecución real de proyectos y no solo compromisos mediáticos”, y recordó que la presidenta insular ha perdido “toda credibilidad” al construir un relato basado en promesas sin respaldo en la realidad.
El emisario de Punta Brava: una obra urgente que cumple más de un año de retraso
El Cabildo de Tenerife anunció en marzo de 2025 la rehabilitación del emisario submarino de Punta Brava mediante un trámite de urgencia, con el fin de acortar los plazos administrativos y acometer las obras “lo antes posible”. Sin embargo, según la documentación remitida por el Consejo Insular de Aguas, a fecha de 2 de junio de 2026 los trabajos de emergencia no habían comenzado. Este retraso de más de un año ha indignado a los representantes socialistas, que ven en la parálisis una muestra de la “inacción” del gobierno insular.
Además del emisario, siguen pendientes las obras de adecuación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) del Valle de La Orotava y la reparación de un tramo de 240 metros de conducción. Estas actuaciones, competencia del Consejo Insular de Aguas, son imprescindibles para garantizar un tratamiento adecuado de las aguas residuales que se vierten al mar en esa zona, reduciendo el riesgo de nuevos episodios de contaminación.
Raya insistió en que, aunque no se puede atribuir formalmente el vertido a la rotura de la tubería sin los informes técnicos definitivos, la coincidencia temporal y espacial entre las deficiencias del emisario y la contaminación en Playa Chica hace “inexcusable” la exigencia de transparencia. El PSOE ha solicitado al Cabildo que haga públicos los informes de seguimiento del estado del emisario y los cronogramas actualizados de las obras.
El papel del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz
El portavoz del PSOE en Puerto de la Cruz, Marco González, centró parte de sus críticas en la actitud del consistorio, gobernado por un pacto entre Coalición Canaria y el Partido Popular. “El Ayuntamiento tenía la obligación de proteger la salud pública y no lo hizo”, afirmó. González cuestionó que, a pesar de los registros de Náyade que desaconsejaban el baño, el gobierno municipal permitiera el acceso masivo a la playa durante una de las noches más emblemáticas del año, la de San Juan, en la que es tradición encender hogueras y bañarse en el mar.
La formación política ha solicitado al Ayuntamiento y a la Dirección General de Salud Pública toda la documentación relacionada con el episodio, incluyendo los valores de los análisis microbiológicos y los protocolos de actuación seguidos. “No se trata solo de lo que ocurrió esos días, sino de la gestión habitual de un problema que ya es recurrente”, señaló González, que recordó que en el pasado ya se han producido vertidos y cierres puntuales en Playa Jardín, algunos de los cuales han llegado a los tribunales.
Dudas sobre el uso de hipoclorito: ¿una solución química poco transparente?
Uno de los aspectos más controvertidos que introdujo el PSOE en su comparecencia fue la sospecha de que se esté recurriendo de manera intensiva al hipoclorito sódico (lejía) en el tratamiento de las aguas residuales para mitigar puntualmente los parámetros microbiológicos. Esta práctica, que consiste en una cloración de choque, puede reducir temporalmente la presencia de bacterias en el efluente, pero genera dudas sobre sus efectos secundarios en el medio marino y la posible formación de subproductos tóxicos.
Raya y González exigieron que se faciliten los avales técnicos que certifiquen la inocuidad ambiental y sanitaria de las medidas aplicadas en la zona de baño. “No podemos admitir que se utilicen tratamientos agresivos sin control y sin información pública. Pedimos que se demuestre que lo que se está vertiendo al mar no supone un riesgo añadido para los ecosistemas ni para las personas”, declaró Raya. La preocupación se extiende a la posible toxicidad de los derivados del cloro, que pueden afectar a la fauna marina y, en concentraciones elevadas, causar irritaciones cutáneas y problemas respiratorios a los bañistas.
Contaminación y turismo: el daño a la imagen de Tenerife
Playa Jardín es uno de los principales reclamos turísticos de Puerto de la Cruz, un municipio que vive del turismo. La repetición de episodios de contaminación, unida a la falta de transparencia y a la lentitud en la ejecución de las obras de saneamiento, supone un serio perjuicio para la reputación de un destino que compite con otros enclaves canarios por un turista cada vez más informado y exigente. Las Islas Canarias, en su conjunto, atesoran una oferta de sol y playa que las posiciona entre los destinos más valorados del mundo: el contraste entre los paisajes volcánicos de Lanzarote, las dunas de Gran Canaria, los parajes más agrestes de Fuerteventura o la diversidad de la isla de Tenerife, coronada por el Teide, configuran un mosaico de experiencias difícilmente igualable. Sin embargo, cuando una playa como la de Puerto de la Cruz aparece asociada a vertidos y ausencia de controles, la confianza del visitante se resiente y el sector turístico sufre las consecuencias.
En las redes sociales y foros de viajeros ya se comentan las incidencias, y la pregunta “¿qué isla es más bonita, Tenerife o Lanzarote?” incluye ahora, a veces, consideraciones sobre la calidad del agua. No es un asunto menor: la reputación de un destino se construye durante años y puede destruirse en días. Por ello, la exigencia socialista de un pleno extraordinario también apela a la responsabilidad de las administraciones para salvaguardar uno de los principales motores económicos del archipiélago.
Antecedentes judiciales y la sombra de la Fiscalía
Este no es el primer capítulo oscuro en la historia de Playa Jardín. En años anteriores, la Fiscalía de Medio Ambiente llegó a denunciar a seis cargos públicos por un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente relacionado con los vertidos en esta misma playa. Aquel procedimiento judicial, que aún colea en los tribunales, puso de manifiesto graves deficiencias en la red de saneamiento del Valle de La Orotava y en el control de los vertidos autorizados.
Los episodios recurrentes de contaminación microbiológica en la zona han llevado incluso a que las autoridades sanitarias hayan tenido que desaconsejar el baño en varias ocasiones, aunque, como denuncia ahora el PSOE, sin una comunicación pública efectiva. La propia ciudadanía ha expresado su hartazgo en numerosas ocasiones, y el lema “No poder disfrutar del mar” se ha convertido en un estribillo amargo para muchos residentes del norte de Tenerife.
¿Qué sigue?
El PSOE confía en que el pleno extraordinario de agosto sirva para arrojar luz sobre lo sucedido y para fijar un calendario de actuaciones con plazos inequívocos. Tamara Raya adelantó que su grupo parlamentario en el Cabildo no se conformará con explicaciones vagas y que seguirán de cerca cada paso. “Si en septiembre no se han iniciado las obras del emisario, pediremos responsabilidades políticas”, aseguró.
Por su parte, el Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Transición Ecológica, no se ha pronunciado todavía sobre este nuevo episodio, y la Dirección General de Salud Pública no ha confirmado si abrirá una investigación. Mientras tanto, la temporada de verano avanza y Playa Jardín continúa recibiendo bañistas. La pelota está ahora en el tejado del Cabildo y del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz.
