Canarias asume en 2027 la Capitalidad de la Economía Social con sedes simultáneas en Las Palmas y Santa Cruz
Canarias asumirá en 2027 la Capitalidad de la Economía Social, un título que por primera vez desde su creación recaerá de manera simultánea en dos ciudades: Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. Así lo anunció el 22 de julio de 2026 la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante la reunión del Consejo de Fomento para la Economía Social, celebrada en Madrid. La decisión, que fue comunicada oficialmente por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, reconoce la trayectoria histórica del cooperativismo en las islas y abre un año de actividades para impulsar un modelo empresarial que sitúa a las personas por encima del capital.
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- Una iniciativa joven con precedentes variados
- Dos ciudades, un mismo objetivo
- Raíces profundas y marcos normativos
- Desafíos insulares en el foco de la capitalidad
- Papel de la migración y la cohesión social
- Un programa a la altura del reto
- Respaldo unánime del sector
- El ecosistema social en las islas: de la platanera al aula
- Un escaparate con vocación de futuro
Una iniciativa joven con precedentes variados
La Capital de la Economía Social se puso en marcha en 2021, en el marco de la Estrategia Española de Economía Social. Desde entonces, han ostentado este reconocimiento las ciudades de Murcia, València, Donostia/San Sebastián, Santiago de Compostela, Teruel y Mataró. Antes, en 2020, Toledo había sido designada Capital Europea de la Economía Social, sentando un precedente de proyección internacional. La capitalidad se concibe como un instrumento para dar visibilidad a las empresas que operan bajo los principios de la economía social —cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, empresas de inserción y centros especiales de empleo— y para fomentar su contribución al desarrollo sostenible y la cohesión territorial.
Dos ciudades, un mismo objetivo
La edición de 2027 introduce una novedad relevante: la capitalidad se compartirá entre las dos capitales provinciales. Según explicó Yolanda Díaz durante el anuncio, «es la primera vez que la capitalidad tiene su referencia en el sur geográfico de España y cuenta con dos sedes», lo que definió como «una muestra de cooperación institucional entre administraciones de distinto signo político». La ministra enfatizó que el acuerdo pone de manifiesto que la colaboración puede «sumar capacidades y avanzar en objetivos comunes al servicio del interés general».
La fórmula bicéfala implica que las actividades programadas para 2027 se distribuirán entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, aunque el programa aún está por definir. El Ministerio de Trabajo y Economía Social coordinará el diseño junto con los cabildos insulares, los ayuntamientos implicados y el Gobierno de Canarias, con la vista puesta en que la agenda sea equilibrada y refuerce la proyección exterior del archipiélago.
Raíces profundas y marcos normativos
La designación de Canarias no responde a una decisión improvisada. El Ministerio ha valorado el arraigo histórico de la economía social en el archipiélago, donde las cooperativas, las sociedades agrarias y las cofradías de pescadores han sido esenciales para la economía local desde hace siglos. Este tejido, nacido en el sector primario, se ha extendido con el tiempo a la educación, la industria, el transporte y los servicios, configurando un ecosistema diverso que combina tradición con innovación.
En los últimos años, Canarias ha reforzado su apuesta por este modelo con una serie de instrumentos legislativos y estratégicos. Entre ellos destacan la Ley de Economía Social de Canarias y la Ley de Sociedades Cooperativas de Canarias, ambas aprobadas por el Parlamento autonómico. A estos textos se suman el Libro Blanco de la Economía Social de Canarias, un diagnóstico participativo elaborado en 2023; la Comisión de Economía Social; el Catálogo Canario de Entidades de Economía Social, que registra y da transparencia al sector; y la futura Estrategia Canaria de Economía Social 2026-2029, que marcará las líneas de actuación para los próximos años. Todos estos elementos, según el Ministerio, avalan la madurez del ecosistema social canario.
Desafíos insulares en el foco de la capitalidad
Yolanda Díaz subrayó que la capitalidad permitirá colocar en el centro del debate público algunos de los principales retos que afronta Canarias, como la insularidad, la crisis climática, la dificultad de acceso a la vivienda y la gestión migratoria. «Canarias conoce bien la dimensión de estos desafíos», señaló la vicepresidenta, quien añadió que el título brindará la oportunidad de «compartir soluciones, reforzar alianzas y mostrar cómo la economía social puede ofrecer respuestas cercanas, sostenibles y duraderas».
La triple condición archipielágica —insula, fragmentada en siete islas y con una orografía abrupta— encarece los servicios públicos y lastra la competitividad de las empresas. La economía social, con su arraigo local y su enfoque en la satisfacción de necesidades comunitarias, se perfila como una herramienta adecuada para mitigar estos desequilibrios. Del mismo modo, frente al encarecimiento del suelo y de la vivienda, experiencias como las cooperativas de vivienda en cesión de uso —ya ensayadas en otras comunidades— podrían encontrar en la capitalidad un impulso institucional.
En materia climática, el archipiélago sufre los embates del cambio global tanto en sus ecosistemas como en sectores clave como el turismo. El modelo cooperativo, que prioriza la reinversión de beneficios y la sostenibilidad, puede protagonizar proyectos de energías renovables, economía circular y gestión eficiente de los recursos, aspectos que previsiblemente integrarán la agenda de 2027.
Papel de la migración y la cohesión social
Otro de los vectores que Díaz mencionó es el de la gestión migratoria. La posición de Canarias como frontera sur de Europa ha intensificado en los últimos años la llegada de personas que buscan refugio o una vida mejor. La economía social, a través de las empresas de inserción y los centros especiales de empleo, ofrece itinerarios de inclusión laboral y social para quienes logran establecerse legalmente. La capitalidad podría servir para visibilizar estas buenas prácticas y para captar recursos que refuercen las políticas de acogida e integración.
Un programa a la altura del reto
A falta de conocer los detalles concretos, el Ministerio ha adelantado que la programación girará en torno a encuentros empresariales, foros de debate, talleres formativos y campañas de sensibilización. La idea es que Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife acojan eventos de manera alterna y que se incorporen también acciones en otras islas —como La Laguna, Arrecife o Puerto del Rosario— para garantizar una capilaridad que beneficie al conjunto del territorio canario.
La Estrategia Canaria de Economía Social 2026-2029, en fase de elaboración, servirá de hoja de ruta para alinear las actividades de la capitalidad con las prioridades autonómicas: digitalización, empleo juvenil, igualdad de género e internacionalización. Se prevé, asimismo, la posibilidad de que algunos eventos puedan acogerse a programas europeos como el EaSI, lo que reforzaría la proyección exterior de las islas.
Respaldo unánime del sector
La iniciativa ha sido respaldada por las entidades representativas de la economía social canaria y española, integradas en la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES). Esta confederación agrupa a las principales familias de la economía social y ha celebrado la designación como un «reconocimiento al trabajo de décadas». Su implicación será clave para que el programa de 2027 conecte con las necesidades reales del tejido productivo y para que la capitalidad deje un legado duradero en forma de nuevas empresas, empleos de calidad y alianzas público-privadas.
El ecosistema social en las islas: de la platanera al aula
Para entender por qué Canarias ha sido la elegida, basta repasar algunos hitos de su economía social. Las cooperativas plataneras, por ejemplo, fueron decisivas para que el principal cultivo de exportación alcanzara los mercados europeos preservando la pequeña propiedad familiar. Hoy siguen agrupando a miles de productores y gestionan centrales de empaquetado, logística y comercialización. La Denominación de Origen Protegida del Plátano de Canarias está, en buena medida, sostenida por estas estructuras.
Las cofradías de pescadores, por su parte, administran las lonjas y mantienen artes tradicionales que se han adaptado a las exigencias de la Unión Europea en materia de sostenibilidad. En el sector vitivinícola, las cooperativas han sido fundamentales para que los caldos canarios hayan ganado prestigio internacional, con denominaciones de origen como Abona, Tacoronte-Acentejo, Valle de Güímar o Lanzarote.
Fuera del sector primario, una parte significativa de la red educativa concertada está gestionada por cooperativas de enseñanza, que surgieron en los años setenta y ochenta como alternativas a los centros públicos y privados tradicionales. Hoy son referentes en innovación educativa y atienden a decenas de miles de alumnos en todas las islas. Más recientemente, han emergido cooperativas de servicios turísticos, de cuidados a personas dependientes y de energías limpias, demostrando la vitalidad y la capacidad de adaptación del modelo.
Un escaparate con vocación de futuro
La capitalidad de 2027 aspira a ser mucho más que un evento. Quiere convertirse en un punto de inflexión que impulse definitivamente la economía social en el archipiélago y que sitúe a Canarias como referente de un modelo económico que compatibiliza competitividad con cohesión social. La fórmula bicéfala, en opinión de los impulsores, permitirá multiplicar los impactos y demostrar que la cooperación interinstitucional es posible cuando hay un objetivo común.
Con el horizonte 2027 cada vez más cercano, los preparativos se intensificarán en los próximos meses. Las dos capitales canarias ya trabajan para estar a la altura del desafío y para que, cuando culmine el año de capitalidad, la economía social haya ampliado su presencia en la sociedad canaria y haya demostrado su utilidad para afrontar los retos de un territorio singular. Tal y como resumió Yolanda Díaz, «la capitalidad permitirá situar estos desafíos en el centro desde la experiencia y el buen hacer de las entidades canarias», y ese será, sin duda, el mejor legado.
