Canarias desafía la temporada baja con un RevPar hotelero de 92,8 euros en mayo
Los hoteles canarios acaban de pulverizar su techo de ingresos en un mes que tradicionalmente flojea. Con 92,8 euros por habitación disponible, el RevPar de mayo de 2026 no solo supera cualquier registro previo para ese mes —un 3,6 % más que en 2025 y 25,7 euros por encima de los niveles prepandemia—, sino que supera incluso las cifras que en enero de 2019 se consideraban históricas. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicados el 23 de junio de 2026, confirman que el archipiélago está viviendo un ciclo de rentabilidad sin precedentes, alimentado por tarifas al alza y una demanda que sigue concentrándose en el alojamiento reglado, aun cuando los viajeros acortan sus estancias.
En este artículo9
- Una temporada baja con cifras de temporada alta
- El RevPar: radiografía de un récord
- Estancias más cortas: la otra cara de la moneda
- Precios en máximos y el ADR imparable
- El empleo hotelero crece al ritmo de la demanda
- El mapa insular del turismo: ¿dónde se hospedan los viajeros?
- Rentabilidad versus costes: el verdadero balance
- Mirando al futuro: retos y oportunidades
- Un mayo que cambia las expectativas
La cifra es contundente: con 929.918 viajeros alojados en hoteles —37.236 más que en mayo de 2025— y 5.444.114 pernoctaciones, el sector ha demostrado una capacidad de generación de ingresos que parecía reservada a los meses de invierno. Sin embargo, la estancia media se ha reducido hasta los 5,85 días, la más baja desde junio de 2021, lo que refleja un cambio en los hábitos de consumo turístico que obliga a leer los récords con cautela.
Una temporada baja con cifras de temporada alta
Mayo nunca había sido un mes de gloria para la hotelería canaria. Históricamente, el fin de la temporada de invierno y la ausencia de festivos como la Semana Santa dejan un vacío en la demanda que se traduce en ocupaciones e ingresos modestos. Por eso, el dato de mayo de 2026 rompe todos los esquemas. Los 92,8 euros de RevPar —el ingreso medio por cada habitación disponible, ocupada o no— aventajan en 10,1 euros a los 82,7 euros que en enero de 2019, en plena campaña alta, se consideraban un hito. “Si hace seis años alguien hubiera pronosticado que en mayo íbamos a facturar más por habitación que en un mes puntero no le habríamos creído”, analiza una fuente del sector consultada por esta redacción.
La comparativa interanual también ilustra la aceleración. Según la Coyuntura Turística Hotelera del INE, el RevPar de mayo de 2025 fue de 89,53 euros, de modo que el incremento de 3,27 euros no es anecdótico: consolida una senda alcista que desde 2019 acumula un avance del 38,3 %. En aquel mayo prepandemia, los hoteles ingresaban 67,07 euros por habitación disponible; ahora, esa misma plaza genera 92,8 euros. La brecha es tan amplia que ni siquiera la ligera caída del grado de ocupación por plazas —del 66,39 % al 64,98 %— ha frenado el alza del RevPar, compensada por tarifas más altas y un mayor número de habitaciones ofertadas (607 hoteles frente a los 571 de mayo de 2025).
El RevPar: radiografía de un récord
El Revenue Per Available Room es el termómetro que mejor refleja la salud financiera de un alojamiento porque cruza ocupación y precio medio. En Canarias, el RevPar de mayo no solo es el más alto de la serie histórica para ese mes, sino que se sitúa por encima del promedio nacional y de comunidades competidoras como Baleares. Mientras que en el conjunto de España el RevPar de mayo de 2026 fue de 72,4 euros, los 92,8 del archipiélago subrayan la capacidad de los establecimientos isleños para trasladar a sus tarifas el tirón de la demanda.
Detrás de estos números hay un comportamiento diferenciado por categorías. Los hoteles de 4 y 5 estrellas, que concentran la mayor parte de la oferta canaria, están alcanzando RevPar superiores a los 120 euros en zonas prime del sur de Tenerife y Gran Canaria, mientras que los establecimientos vacacionales de Lanzarote y Fuerteventura se mueven en rangos de 80‑100 euros. La explicación reside en el perfil del cliente: el turista extranjero, que supone más del 84 % de las pernoctaciones (4.603.280 noches, según el INE), tiene un mayor poder adquisitivo y está dispuesto a pagar tarifas elevadas si el producto lo merece.
Estancias más cortas: la otra cara de la moneda
El único lunar del informe de mayo es la estancia media. Los 5,85 días suponen un retroceso frente a los 6,01 de 2025 y los 6,11 de mayo de 2019. Es el dato más bajo en un mes normal desde junio de 2021, cuando las restricciones de la pandemia desalentaban los viajes largos. ¿Por qué los turistas acortan su estancia? Los expertos apuntan a dos factores complementarios: las escapadas se planifican con mayor frecuencia —minivacaciones de tres o cuatro noches que se suman al calendario— y el encarecimiento general del destino invita a controlar el gasto total, reduciendo el número de pernoctaciones en lugar de renunciar al viaje.
La convivencia de estancias más cortas con un RevPar récord parece contradictoria, pero se explica por la subida de las tarifas medias diarias (ADR). En mayo, el ADR se situó en 143 euros, un 3,1 % más que en 2025 y un 39 % más que en 2019. Es decir, aunque el cliente duerma menos noches, cada una de esas noches le cuesta más que nunca. De este modo, los hoteles facturan más por estancia total aunque la longitud de la visita se reduzca.
Este fenómeno tiene una lectura dual para el destino. Por un lado, permite mantener los ingresos incluso si el volumen total de turistas se estanca o desciende (en abril de 2026, último mes con datos globales, la llegada de viajeros cayó un 5,6 %, especialmente entre los internacionales). Por otro, plantea un riesgo de agotamiento del modelo si el incremento de precios expulsa a segmentos de demanda sensibles al coste o reduce la fidelidad de un turista que cada vez siente que recibe menos noches por el mismo dinero.
Precios en máximos y el ADR imparable
La tarifa media diaria de las habitaciones canarias ha escalado de forma continuada desde 2021. Frente a los 103 euros que se pagaban de media en 2019, los 143 euros actuales reflejan una combinación de inflación, posicionamiento en categorías superiores y una gestión de revenue management cada vez más sofisticada. Las cadenas hoteleras han aprendido a segmentar sus precios por canales, anticipar picos de demanda y, sobre todo, beneficiarse de la escasez de plazas en ciertas zonas turísticas consolidadas.
La comparación con el alza del IPC resulta reveladora: mientras que el índice general de precios en Canarias ha subido alrededor de un 18 % entre 2019 y 2026, el ADR hotelero lo ha hecho un 39 %, más del doble. Los empresarios justifican esta divergencia por los costes operativos: la electricidad, el agua, los alimentos de los bufés y los salarios han registrado subidas muy por encima del IPC. De hecho, el número de empleados en el sector ha crecido de 58.766 en mayo de 2025 a 61.468 en mayo de 2026, con las consiguientes cotizaciones sociales, y el número de hoteles operativos ha pasado de 571 a 607, lo que eleva la competencia pero también la necesidad de mantener márgenes.
El empleo hotelero crece al ritmo de la demanda
Uno de los aspectos más positivos del ciclo actual es la creación de puestos de trabajo. Los 61.468 empleados contabilizados por el INE en mayo suponen 2.702 más que un año antes, un incremento del 4,6 % que da continuidad a la senda iniciada tras la pandemia. La hostelería se ha convertido en el motor de empleo del archipiélago, especialmente en islas como Tenerife y Gran Canaria, donde la apertura de nuevos establecimientos y la ampliación de los existentes han generado una demanda laboral que, en algunos momentos, roza el pleno empleo en zonas turísticas.
No obstante, la creación de empleo también supone un reto para la rentabilidad futura. Los sindicatos han logrado subidas salariales significativas en los últimos convenios, y la falta de vivienda asequible en las áreas turísticas dificulta la contratación de personal. Algunos hoteles han empezado a construir alojamientos para sus trabajadores, un sobrecoste que tarde o temprano se puede trasladar a las tarifas, presionando de nuevo el ADR al alza.
El mapa insular del turismo: ¿dónde se hospedan los viajeros?
Aunque el INE no desglosa los datos de mayo por islas, los patrones históricos permiten dibujar un mapa bastante nítido. Tenerife acapara alrededor del 35 % de las pernoctaciones hoteleras del archipiélago, seguida de Gran Canaria con el 30 %, Lanzarote con el 18 % y Fuerteventura con el 15 %. El 2 % restante se reparte entre La Palma, La Gomera y El Hierro. Esta distribución, consolidada durante la última década, apenas ha variado pese a la irrupción de las viviendas vacacionales, cuya oferta en plataformas digitales sigue a la baja según datos del Gobierno de Canarias (mayo de 2026).
Las preguntas que más se repiten en los buscadores —“¿Qué isla es más bonita, Tenerife o Lanzarote?” o “¿Cuáles de las 7 Islas Canarias son las mejores para visitar?”— revelan que la comparación es inevitable. La respuesta, sin embargo, no está en los datos de rentabilidad sino en las preferencias personales. Tenerife ofrece una diversidad casi continental: desde el Parque Nacional del Teide hasta playas negras y una vibrante vida nocturna en Costa Adeje. Lanzarote, declarada Reserva de la Biosfera en su totalidad, seduce con sus paisajes volcánicos y la armonía arquitectónica que impuso César Manrique. Gran Canaria, conocida como un “continente en miniatura”, combina dunas de Maspalomas, barrancos y un casco histórico en Vegueta.
En cuanto a la eterna disyuntiva “¿Lanzarote o Fuerteventura?”, los datos hoteleros indican que ambas islas tienen ocupaciones muy similares, aunque Fuerteventura destaca por sus playas infinitas ideales para deportes acuáticos, mientras que Lanzarote gana en oferta cultural. Finalmente, “¿Tenerife o Fuerteventura?” se resuelve en función de qué busca el viajero: si son vacaciones activas con posibilidad de submarinismo y windsurf, Fuerteventura; si se prefiere combinar naturaleza, compras y ocio nocturno, Tenerife. Lo que los informes confirman es que todas las islas mayores han experimentado un incremento del RevPar, aunque los precios más altos se concentran en el sur de Tenerife y el sur de Gran Canaria.
Rentabilidad versus costes: el verdadero balance
Es importante no confundir la rentabilidad medida por el RevPar con el beneficio neto de las empresas. El RevPar solo refleja los ingresos por habitación, no los costes operativos. Y los costes han crecido de forma notable. La factura eléctrica de un hotel medio en Canarias ha aumentado un 70 % desde 2019, el agua desalada se ha encarecido por el alza de los precios energéticos y las materias primas alimentarias han subido un 35 %, según el INE. A esto se suma el incremento de los salarios, que en convenios del sector han pactado subidas acumuladas del 12 % desde 2023.
Las cadenas hoteleras, sin embargo, están logrando compensar estos sobrecostes gracias al fuerte ritmo de ingresos. Los márgenes operativos (EBITDA) de las principales compañías presentes en Canarias —Iberostar, Riu, Lopesan, Princess— se mantienen por encima del 30 %, según sus informes anuales, lo que indica que, de momento, el modelo es rentable. No obstante, la ecuación podría invertirse si la demanda se estanca y los precios no pueden seguir subiendo al mismo ritmo que los costes.
Mirando al futuro: retos y oportunidades
El sector hotelero canario tiene ante sí varios desafíos que determinarán si los récords de rentabilidad de 2026 son un nuevo suelo o un techo efímero. El primero es la evolución de la demanda internacional. Los mercados emisores clave —Reino Unido, Alemania, Península— muestran signos de desaceleración económica que podrían traducirse en una contención del gasto vacacional. Si los turistas británicos y alemanes redujeran sus presupuestos, los hoteles tendrían que elegir entre bajar tarifas o perder ocupación.
El segundo reto es la estancia media. Si la tendencia a estancias más cortas se consolida, los hoteles necesitarán cada vez más operaciones de limpieza, recepción y cocina por cada euro ingresado, lo que elevará los costes operativos y erosionará los márgenes. Algunos establecimientos ya están probando fórmulas para incentivar las reservas largas con descuentos progresivos o paquetes familiares.
Por último, está la regulación. El debate sobre la tasa turística, aunque aparcado en los últimos meses, podría reactivarse si la presión sobre los recursos naturales y las infraestructuras sigue creciendo. Cualquier nuevo gravamen reduciría la rentabilidad disponible para los hoteleros. En contrapartida, la inversión en renovación de planta hotelera y en sostenibilidad está logrando atraer a un turista de mayor poder adquisitivo, dispuesto a pagar más por experiencias de calidad.
Lo que los números de mayo de 2026 demuestran es que, a corto plazo, la fórmula canaria funciona: precios altos, ocupaciones controladas y un flujo constante de visitantes ávidos de sol y playa. Pero la historia enseña que ningún ciclo turístico es eterno, y la prudencia recomienda aprovechar los años de vacas gordas para reforzar la competitividad del destino y proteger los márgenes cuando las vacas flacas, tarde o temprano, lleguen.
Un mayo que cambia las expectativas
Canarias ha demostrado en mayo de 2026 que su hotelería puede batir récords incluso en temporada baja. Con un RevPar de 92,8 euros, más de 5,4 millones de pernoctaciones y casi 930.000 clientes, el sector ingresa como nunca, aunque los viajeros se queden menos días y los costes aprieten. La combinación de tarifas en máximos, un empleo al alza y una oferta que se renueva sin descanso configura un panorama de euforia moderada. De cara al verano y al próximo invierno, todas las miradas estarán puestas en si la tendencia se sostiene o si, como tantas otras veces, los récords de mayo serán solo un espejismo en el camino hacia una transformación más profunda del modelo turístico isleño.
