Canarias elimina las pantallas digitales en las escuelas infantiles de 0 a 3 años
El Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Educación, ha decidido retirar todas las pantallas interactivas de las aulas del primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años) y restringir su uso en el segundo ciclo (3-6 años) a finalidades educativas justificadas. La medida, anunciada el 15 de julio de 2026, responde a la evidencia científica sobre el desarrollo infantil y a las recomendaciones de la Sociedad Española de Pediatría, y supone un cambio de rumbo hacia un aprendizaje más vivencial y manipulativo en la primera infancia.
En este artículo8
- Un giro pedagógico con base científica
- Qué dice exactamente la instrucción
- De dónde surge la orden
- Reubicación con apoyo económico y técnico
- Así cambian las aulas: de la pantalla al tacto
- ¿Por qué importa fuera de Canarias?
- El segundo ciclo (3-6 años): un uso muy pautado
- Canarias, un archipiélago que cuida su futuro
Un giro pedagógico con base científica
La decisión de la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes, encabezada por Poli Suárez, se fundamenta en estudios que desaconsejan la exposición a pantallas en los primeros años de vida. La Sociedad Española de Pediatría ha alertado repetidamente sobre los riesgos para el desarrollo cognitivo, emocional y social del uso precoz de dispositivos digitales. A esta voz se han sumado los nuevos equipos de atención temprana de la propia Consejería, encargados de detectar necesidades del sistema y proponer mejoras. Sus informes han confirmado que la interacción directa con objetos reales, el movimiento libre y el contacto humano son insustituibles en esta etapa.
David Pablos, director general de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, explicó que las instrucciones buscan “adecuar el uso de los recursos digitales a las distintas etapas educativas”, y subrayó que la prioridad en Infantil es “un aprendizaje más vivencial, basado en la experimentación, la manipulación de materiales del entorno analógico y el fomento de las relaciones humanas”. El currículo del primer ciclo, recordó, otorga un protagonismo absoluto a la exploración sensorial y psicomotriz, al juego libre y a la interacción con iguales y adultos.
Qué dice exactamente la instrucción
Las nuevas directrices, difundidas el 15 de julio de 2026, obligan a los centros públicos a reubicar todas las pantallas interactivas multitáctiles (PIM) y sistemas digitales equivalentes fuera de las aulas de 0 a 3 años antes del 30 de noviembre de 2026. A partir de esa fecha, estos dispositivos no podrán permanecer en espacios destinados al alumnado del primer ciclo, salvo que concurran “razones pedagógicas debidamente justificadas y adecuadas a las características y necesidades del alumnado”, una excepción de aplicación muy restringida.
En el segundo ciclo (3-6 años), las pantallas quedan limitadas a “una finalidad educativa concreta y debidamente justificada”, lo que supone un encuadre mucho más estricto que el uso generalizado que se había extendido en los últimos años. La medida afecta a todas las escuelas infantiles públicas del archipiélago, aunque la Consejería ha asegurado que los centros no perderán los dispositivos, sino que los aprovecharán en otras dependencias o niveles.
De dónde surge la orden
La retirada de pantallas es la culminación de un proceso de revisión que arrancó con las propias direcciones de los centros, que habían trasladado a la Administración su inquietud por la presencia de estos aparatos en edades tan tempranas. Los equipos de atención temprana, creados recientemente por la Consejería, elaboraron informes que corroboraban la necesidad de un entorno analógico. A esto se unieron las recomendaciones formales de la Sociedad Española de Pediatría y la evidencia científica internacional que desaconseja el uso de pantallas antes de los dos años y lo restringe hasta los cinco.
El programa de dotación tecnológica ejecutado hasta ahora, financiado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, ha concluido su fase de implantación. La Dirección General de Ordenación de las Enseñanzas asume ahora la competencia para definir los equipamientos pedagógicos, y ha optado por priorizar recursos no digitales en Infantil mientras se mantiene el impulso a la digitalización a partir de Primaria, “siempre de manera responsable y pautada”, en palabras de David Pablos.
Reubicación con apoyo económico y técnico
La retirada no supondrá un coste para los centros. La Dirección General ha previsto libramientos extraordinarios para cubrir los gastos que genere la reinstalación de las pantallas en otras dependencias, en caso de que se requiera contratar a una empresa externa. Además, el personal técnico del Área de Tecnología Educativa asesorará a los equipos directivos para elegir el destino más adecuado de cada dispositivo, ya sea trasladarlo a aulas de Primaria, a salas de usos múltiples o a bibliotecas.
“Los centros educativos no perderán el recurso y podrán reubicarlo en otro espacio. Además, esta intervención no supondrá coste económico alguno para el centro, asumiendo desde la dirección general cualquier gasto derivado de esta intervención”, afirmó Pablos. Con ello, la Consejería pretende que la medida no se lea como una pérdida de inversión, sino como una redistribución más coherente con el proyecto pedagógico.
Así cambian las aulas: de la pantalla al tacto
Las instrucciones detallan cómo deben reorganizarse los espacios del primer ciclo. A partir de ahora, las aulas de 0 a 3 años se configurarán como ambientes flexibles y seguros que favorezcan el movimiento libre, la exploración sensorial, el juego, la manipulación de materiales no estructurados y el contacto afectivo con el personal educativo. Se busca respetar los ritmos individuales del alumnado y proporcionar oportunidades para el desarrollo motriz, emocional, relacional, cognitivo y artístico.
En la práctica, esto supone eliminar el foco de atención digital y sustituirlo por espacios que inviten a gatear, trepar, experimentar con texturas, observar, construir, dibujar y, sobre todo, interactuar cara a cara. La Consejería considera que estos elementos son los auténticos “recursos educativos” para una etapa que sienta las bases de la personalidad y la salud mental.
¿Por qué importa fuera de Canarias?
Canarias se sitúa a la vanguardia de un movimiento que en Europa ya ha llevado a países como Suecia o Francia a reconsiderar la digitalización de las aulas infantiles. La decisión del archipiélago responde a un creciente consenso científico, pero también a la presión de familias y docentes que ven con preocupación el aumento del tiempo que los menores pasan ante dispositivos electrónicos desde la cuna. Al establecer un calendario claro y dotar de recursos para la transición, Canarias ofrece un modelo que otras comunidades autónomas y regiones podrán observar de cerca.
La Sociedad Española de Pediatría ha subrayado en sus informes que la exposición temprana a pantallas se asocia con retrasos en el lenguaje, déficits de atención y alteraciones del sueño. Al retirar físicamente los dispositivos de las aulas, Canarias no solo sigue estas advertencias, sino que envía un mensaje inequívoco a la comunidad educativa y a las familias: la escuela infantil recupera su función tradicional de socialización y descubrimiento tangible del mundo.
El segundo ciclo (3-6 años): un uso muy pautado
Para el alumnado de 3 a 6 años, la Consejería no prohíbe las pantallas, pero las acota de forma drástica. Solo podrán emplearse en situaciones educativas debidamente justificadas, es decir, cuando el docente demuestre que la herramienta digital es imprescindible para alcanzar un objetivo de aprendizaje que no puede lograrse por medios analógicos. Esta matización pretende evitar un apagón abrupto que algunos centros podrían vivir como una involución, al tiempo que se recupera el criterio pedagógico sobre la mera disponibilidad del recurso.
David Pablos insistió en que la Consejería mantiene una planificación para seguir impulsando la dotación digital en los centros, pero orientada a edades más avanzadas. “A partir de Educación Primaria y siempre de manera responsable y pautada”, remarcó, dejando entrever que las tabletas y ordenadores seguirán jugando un papel en la adquisición de competencias digitales, aunque en un contexto más apropiado.
Canarias, un archipiélago que cuida su futuro
Mientras muchos viajeros se preguntan cuál es la isla más bonita para visitar, si es mejor Lanzarote o Fuerteventura, o qué destino resulta más barato entre Tenerife, Gran Canaria o Lanzarote, el sistema educativo canario demuestra con decisiones como esta que la calidad de vida de sus ciudadanos más pequeños es una prioridad real. La apuesta por una infancia sin pantallas coloca al archipiélago no solo como un referente turístico, sino como un laboratorio de buenas prácticas pedagógicas que trasciende las comparaciones entre islas.
Esta medida, que se aplicará en todo el territorio, desde Santa Cruz de Tenerife hasta Las Palmas de Gran Canaria, pasando por todos los municipios de las islas, refuerza la idea de que el patrimonio humano es el principal activo de una comunidad. La instrucción, publicada en un momento en que el debate sobre el uso de la tecnología en las aulas está más vivo que nunca, será observada con atención por expertos nacionales e internacionales.
