Capitanía Marítima retiene un buque en Las Palmas tras alcoholemia positiva del capitán
Un buque de bandera neerlandesa quedó inmovilizado en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria el 9 de julio de 2026 después de que su capitán diese positivo en un control de alcoholemia. La Capitanía Marítima abrió un expediente sancionador y exigió al armador una garantía de 50.000 euros, priorizando así la seguridad en la navegación.
En este artículo8
- Alerta desde Países Bajos y control coordinado
- Marco normativo: tolerancia cero en el mar
- Garantía de 50.000 euros e inspección MoU
- Pruebas repetidas a toda la tripulación
- El Puerto de Las Palmas: centro logístico y turístico
- Seguridad marítima: lecciones de casos anteriores
- Consecuencias para el capitán y la compañía
- Próximos pasos hasta el zarpe
Alerta desde Países Bajos y control coordinado
La actuación se originó con un aviso de la Administración Marítima neerlandesa, que alertó sobre la posible embriaguez de un tripulante del buque Marietje Deborah. El capitán marítimo de Las Palmas, Ignacio Gallego, ordenó de inmediato impedir la salida del barco y solicitó la intervención de la Guardia Civil para realizar pruebas a toda la tripulación.
Según confirmó el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible en la misma jornada, únicamente el capitán superó el límite legal de 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, establecido tanto en normativa nacional como en convenios internacionales. Este valor equivale aproximadamente a una tasa de 0,12 mg/l en sangre, muy inferior al límite de 0,5 g/l que rige para conductores en carretera en España, reflejo de la rigurosidad que se exige en el ámbito marítimo.
Marco normativo: tolerancia cero en el mar
La Organización Marítima Internacional (OMI) fija en el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS) la obligación de que todo miembro de la tripulación con funciones críticas esté libre de los efectos del alcohol. La tasa de 0,25 mg/l en aire espirado es el umbral máximo aceptado internacionalmente y España lo recoge en su Real Decreto 258/1999, que incorpora las directivas europeas sobre control de la navegación.
Superar ese límite constituye una infracción grave, sancionable con multas de hasta 60.000 euros y la suspensión de la titulación profesional del capitán. En este caso, la Capitanía Marítima optó por la inmovilización cautelar inmediata, medida que se mantendrá mientras se sustancia el expediente y se realizan las inspecciones complementarias.
Garantía de 50.000 euros e inspección MoU
Como paso previo a cualquier autorización de zarpe, la Administración Marítima exigió al armador el depósito de una garantía de 50.000 euros. Esta fianza cubre las posibles responsabilidades económicas derivadas de la infracción y garantiza que el buque no abandonará el puerto sin cumplir todos los requisitos de seguridad.
Paralelamente, se inició una inspección en el marco del Memorando de Entendimiento de París (MoU), el sistema de supervisión de buques extranjeros que opera en aguas europeas. Esta revisión, realizada por inspectores de la Capitanía, examinará el estado del casco, la maquinaria, los sistemas de navegación y las condiciones de trabajo de la tripulación para descartar cualquier otra deficiencia.
Pruebas repetidas a toda la tripulación
Antes de permitir la salida, se ordenó repetir los controles de alcoholemia a todos los miembros de la dotación, no solo al capitán. Con ello se busca asegurar que cualquier persona con responsabilidad en la maniobra o la guardia esté en plenas facultades. La tripulación permanece en el buque mientras se desarrollan las verificaciones, y la naviera deberá designar un nuevo capitán si el titular es sancionado.
El Puerto de Las Palmas: centro logístico y turístico
El incidente pone el foco en el Puerto de Las Palmas, puerta de entrada de mercancías y cruceros en Canarias. Sus muelles mueven más de 20 millones de toneladas al año y reciben escalas de grandes navieras que conectan Europa, África y América. La seguridad operativa es, por tanto, una prioridad absoluta para la Capitanía Marítima.
Muchos de los viajeros que desembarcan en la isla buscan información sobre qué ver en Gran Canaria, un destino que combina playas, historia y naturaleza. La oferta insular genera comparaciones frecuentes entre las islas: mientras que Tenerife y Gran Canaria destacan por su diversidad de paisajes y cultura, Lanzarote y Fuerteventura seducen con sus aguas turquesas y campos de lava. A diferencia de las Islas Baleares, de clima mediterráneo, las Canarias son un archipiélago atlántico subtropical, lo que las convierte en refugio invernal para millones de turistas.
Seguridad marítima: lecciones de casos anteriores
La navegación bajo los efectos del alcohol es una de las causas más evitables de siniestros marítimos. La OMI recuerda que entre un 15 % y un 20 % de los accidentes con víctimas mortales están relacionados con el consumo de alcohol, lo que ha llevado a endurecer los controles en todos los puertos del mundo. En Canarias, la Capitanía realiza campañas periódicas de inspección, especialmente en fechas de alto tránsito.
El caso del Marietje Deborah no es aislado. En los últimos años se han registrado en el mismo puerto incidentes como la desobediencia de un remolcador, la polémica recalada del buque Hondius o una colisión entre una lancha de prácticos y una embarcación del Sepcan. Estas situaciones refuerzan la necesidad de mantener la vigilancia y el cumplimiento estricto de las normas.
Consecuencias para el capitán y la compañía
Más allá de la sanción económica, el capitán se enfrenta a la posible retirada de su tarjeta profesional, lo que podría apartarlo de la navegación durante meses o incluso años. La naviera, por su parte, sufre la paralización del buque —con el consiguiente quebranto económico— y un daño reputacional que puede afectar a futuros contratos de fletamento.
El expediente sancionador abierto por la Dirección General de la Marina Mercante seguirá su curso con las alegaciones del armador, que deberá demostrar las medidas correctoras adoptadas. Entre tanto, el barco continuará atracado en el muelle grancanario, a la espera de que la justicia administrativa dicte una resolución definitiva.
Próximos pasos hasta el zarpe
Para que el Marietje Deborah pueda hacerse a la mar serán necesarios tres requisitos: el pago efectivo de la garantía de 50.000 euros, la superación favorable de la inspección MoU y que toda la tripulación arroje resultados negativos en una nueva prueba de alcoholemia. Solo entonces la Capitanía levantará la retención y autorizará la partida.
El operativo coordinado entre Capitanía Marítima de Las Palmas, Guardia Civil y la administración neerlandesa demuestra la eficacia de la cooperación internacional para preservar la seguridad en las rutas oceánicas. Mientras el buque siga atracado, los ojos de la comunidad marítima estarán puestos en el desenlace de un caso que subraya la importancia de cumplir unas normas que, a bordo de un barco, no admiten relajaciones.
