Gran Canaria, en aviso naranja por la cuarta ola de calor: previsión de 39°C y prealerta en todas las islas
La isla de Gran Canaria afronta desde este miércoles 29 de julio de 2026 un episodio de calor extremo que ha llevado a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) a elevar a aviso naranja para el jueves 30 de julio en sus vertientes este, sur y oeste. Las previsiones apuntan a temperaturas máximas de 37 grados centígrados, con picos que podrían alcanzar los 39 °C de forma localizada en medianías del sureste y oeste. El Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Emergencias, ha activado una prealerta por altas temperaturas desde las 11:00 horas del miércoles para la totalidad del archipiélago, en un episodio que se prolongará durante varios días y que coincide con la cuarta ola de calor del verano, según ha confirmado la Secretaría General de Protección Civil y Emergencias.
En este artículo11
- La Aemet eleva el nivel de riesgo en Gran Canaria
- ¿Qué implica un aviso naranja?
- Prealerta del Gobierno de Canarias en todas las islas
- La meteorología detrás del episodio: descenso de la capa húmeda y calima
- Noches tropicales: el termómetro no baja de los 24 grados
- Riesgo extremo de incendios forestales
- Recomendaciones para la población
- La calima agrava la situación: polvo en suspensión y calidad del aire
- Impacto en el sector primario y la economía insular
- Historial de olas de calor en Canarias: un fenómeno que se agrava
- Dispositivos sanitarios y sociales activados
La decisión de la AEMET supone un paso más en la escala de avisos meteorológicos, que pasa del amarillo —ya vigente para las cumbres y la mitad meridional de Gran Canaria— al naranja, indicativo de un riesgo meteorológico importante para la población y las actividades al aire libre. El horario de aplicación de los avisos, tanto el amarillo como el naranja, se mantiene en la franja de máxima insolación, entre las 11:00 y las 20:00 horas, cuando los termómetros alcanzarán los registros más elevados.
La Aemet eleva el nivel de riesgo en Gran Canaria
La previsión inicial de la AEMET, activada en la mañana del miércoles 29 de julio, incluía un aviso amarillo para las cumbres y las vertientes este, sur y oeste de Gran Canaria, con una temperatura máxima esperada de 35 °C, especialmente en la cuenca de Tejeda y en las medianías del sur y oeste. Sin embargo, la evolución de los modelos meteorológicos ha obligado a endurecer el nivel de alerta para la jornada del jueves 30 de julio.
El nuevo aviso naranja afecta exclusivamente a las vertientes este, sur y oeste, donde se pronostican 37 °C de máxima, con la posibilidad de que, en puntos concretos de medianías del sureste y oeste, se alcancen de forma localizada los 39 °C. Para las cumbres, el aviso se mantendrá en nivel amarillo, con previsiones de hasta 35 °C, sin descartar que localmente, en la cuenca de Tejeda, se registren 37 °C.
Estas temperaturas se sitúan muy por encima de los valores habituales para finales de julio en la isla, donde la media de las máximas en la capital, Las Palmas de Gran Canaria, ronda los 26-28 °C en esta época del año. Las anomalías previstas, de más de 10 °C por encima de lo normal en algunas comarcas, convierten el episodio en uno de los más intensos del verano de 2026.
¿Qué implica un aviso naranja?
El sistema de avisos meteorológicos de la AEMET se estructura en tres niveles de riesgo: amarillo, naranja y rojo. El aviso amarillo señala una situación de riesgo bajo para la población en general, aunque puede entrañar peligro para actividades concretas. El aviso naranja, por su parte, indica un riesgo meteorológico importante, con fenómenos que pueden poner en peligro a las personas si no se toman precauciones. El nivel rojo, reservado para situaciones excepcionales, implica un riesgo extremo con amenaza para la integridad física.
En el caso actual, el aviso naranja por temperaturas máximas implica que el calor puede suponer un riesgo para la salud, especialmente para los colectivos más vulnerables: bebés, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores al aire libre. La exposición prolongada a estas temperaturas, sin la adecuada hidratación y protección, puede provocar golpes de calor, deshidratación y agravamiento de patologías previas. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan extremar las precauciones durante las horas centrales del día.
Prealerta del Gobierno de Canarias en todas las islas
La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias declaró a las 11:00 horas del miércoles 29 de julio de 2026 la prealerta por altas temperaturas para el conjunto del archipiélago. Esta decisión se basa en las previsiones de un ascenso generalizado de los termómetros, que será ligero en zonas bajas y moderado en medianías y cumbres, y que se mantendrá durante varios días, como mínimo hasta el fin de semana.
La prealerta supone la activación de los dispositivos de vigilancia y la comunicación a los ayuntamientos y servicios de protección civil para que estén preparados ante posibles incidencias. Aunque los avisos de la AEMET se concentran en Gran Canaria, el calor afectará a todas las islas, con especial incidencia en las vertientes sur y oeste de las islas montañosas y en el interior de Lanzarote y Fuerteventura, donde las máximas podrían superar los 34-35 °C.
La meteorología detrás del episodio: descenso de la capa húmeda y calima
El origen de esta ola de calor en Canarias se encuentra en un descenso progresivo de la capa húmeda que habitualmente protege las vertientes norte de las islas de mayor relieve. Esta franja de aire marítimo, asociada al alisio, actúa como un amortiguador térmico que mantiene las temperaturas suaves en el norte. Cuando esta capa se adelgaza y eleva su base, el aire cálido y subsidente gana terreno, permitiendo que las temperaturas se disparen en las zonas expuestas al sur y a sotavento.
Además, el debilitamiento del alisio favorece la entrada de calima, polvo en suspensión procedente del continente africano que, en esta ocasión, afectará sobre todo a las cumbres a partir del mediodía del miércoles. La presencia de polvo sahariano no solo reduce la visibilidad y empeora la calidad del aire, sino que también contribuye a retener el calor durante la noche, dificultando el enfriamiento. Según el portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, la calima se suma al humo procedente de los grandes incendios que afectan a la Península, lo que redundará en un empeoramiento de la calidad del aire en las islas.
Noches tropicales: el termómetro no baja de los 24 grados
Uno de los aspectos más preocupantes de este episodio son las temperaturas mínimas extraordinariamente altas. En medianías y cumbres del sur y oeste de las islas montañosas, así como en el interior de la mitad meridional de Lanzarote y Fuerteventura, el mercurio no bajará de los 24 o 26 °C durante las madrugadas. Estas noches tropicales impiden la recuperación fisiológica del organismo, que necesita un descenso térmico nocturno para descansar y regular su temperatura interna. El estrés térmico acumulado eleva el riesgo de problemas de salud, sobre todo en personas con patologías cardiovasculares o respiratorias.
La AEMET vincula estas mínimas excepcionales directamente con la incidencia de la calima y la situación atmosférica, y recuerda que la población vulnerable —bebés, mayores de 65 años y pacientes crónicos— debe extremar las precauciones, permaneciendo en ambientes frescos e hidratándose con frecuencia, incluso sin sensación de sed.
Riesgo extremo de incendios forestales
Con humedades relativas muy bajas y un calor persistente, el índice de peligro de incendio forestal escalará a valores muy altos o extremos en buena parte del archipiélago durante el resto de la semana. A este escenario se suma la previsión de viento de componente sur, con rachas que, sin ser especialmente violentas, resultarán lo bastante intensas como para dificultar las labores de prevención y extinción. Las islas más montañosas —Tenerife, Gran Canaria, La Palma, La Gomera y El Hierro— son las que presentan un mayor riesgo.
El plan Infoca, activado en fase de prealerta desde el 1 de junio y hasta el 30 de septiembre, se mantiene vigente y refuerza la vigilancia en las zonas forestales. Las autoridades recuerdan la prohibición de hacer fuego en los montes y piden la máxima colaboración ciudadana para evitar negligencias que puedan desencadenar un incendio.
Recomendaciones para la población
Ante la prealerta y los avisos naranjas, el Gobierno de Canarias y la AEMET han difundido una serie de recomendaciones básicas:
- Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día (11:00 a 20:00).
- Beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed.
- Permanecer en lugares frescos y ventilados.
- Usar ropa ligera, de colores claros y que cubra la mayor parte del cuerpo.
- Proteger a los colectivos más vulnerables (niños, ancianos, enfermos crónicos).
- No dejar a personas ni mascotas en el interior de vehículos estacionados.
- Prestar atención a los avisos meteorológicos y seguir las indicaciones de las autoridades.
- En caso de emergencia, llamar al 112.
Asimismo, se insiste en la necesidad de evitar actividades que puedan generar chispas o fuego en zonas de monte, dada la situación de riesgo extremo de incendios.
La calima agrava la situación: polvo en suspensión y calidad del aire
La presencia de calima, mencionada por la AEMET para las cumbres a partir del mediodía del miércoles, no es solo un fenómeno visual que tiñe el cielo de tonos anaranjados. Las partículas de polvo en suspensión, de tamaño inferior a 10 micras (PM10), pueden penetrar en las vías respiratorias y agravar afecciones como el asma, las alergias o las enfermedades pulmonares obstructivas. La combinación de calor extremo y mala calidad del aire incrementa el estrés para el organismo, por lo que Sanidad recomienda a las personas con problemas respiratorios que reduzcan la actividad al aire libre y utilicen mascarillas si es necesario.
Además, la calima retiene la radiación infrarroja durante la noche, lo que contribuye a mantener las temperaturas mínimas elevadas y dificulta el descanso nocturno. Este efecto invernadero a pequeña escala es bien conocido en las islas orientales, donde los episodios de polvo sahariano son más frecuentes y suelen ir acompañados de noches tropicales.
Impacto en el sector primario y la economía insular
El campo canario sufre de manera directa los rigores de las olas de calor. Los cultivos de platanera, principal producto agrícola de exportación del archipiélago, son especialmente sensibles a las altas temperaturas y a la desecación provocada por el viento sur. También las producciones de tomate, pepino y otros productos hortofrutícolas pueden verse mermadas. Aunque las organizaciones agrarias no han emitido aún una valoración oficial del impacto de esta cuarta ola, los precedentes de veranos anteriores indican que las pérdidas pueden ser significativas si el calor se prolonga. El Gobierno de Canarias mantiene líneas de ayuda para compensar daños por adversidades climáticas, si bien el seguro agrario no siempre cubre todos los siniestros.
En el sector turístico, motor económico de las islas, las altas temperaturas pueden alterar los hábitos de los visitantes, que optan por permanecer en las piscinas o en interiores durante las horas centrales, reduciendo el gasto en excursiones y actividades al aire libre. Los touroperadores y hoteles adaptan sus ofertas reforzando la climatización y ofreciendo actividades alternativas, pero el calor extremo supone un reto logístico y de confort que puede afectar a la percepción del destino.
Historial de olas de calor en Canarias: un fenómeno que se agrava
Canarias no es ajena a los episodios de calor extremo, pero los datos de la AEMET muestran una tendencia creciente en su frecuencia e intensidad. El récord histórico de temperatura en el archipiélago se registró el 15 de agosto de 1952 en La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria), cuando el termómetro marcó 47,6 °C. Aunque aquel valor puntual no se ha vuelto a alcanzar, los 40 °C se han superado en numerosas ocasiones en los últimos años. En agosto de 2023, por ejemplo, Agaete (Gran Canaria) llegó a 43,7 °C, y varias estaciones de Tenerife y Fuerteventura rozaron los 42 °C.
Lo preocupante, según los climatólogos, no es solo la intensidad de los picos, sino la duración de los episodios y el aumento de las temperaturas nocturnas. Las olas de calor en Canarias suelen estar asociadas a invasiones de aire sahariano y vientos del este o sureste, situaciones que, según los modelos climáticos, serán más frecuentes con el cambio climático. El verano de 2026, con cuatro olas antes de agosto, se perfila como uno de los más cálidos desde que existen registros.
Dispositivos sanitarios y sociales activados
El Servicio Canario de la Salud (SCS) ha reforzado la atención en urgencias y centros de salud ante la previsión de un incremento de casos relacionados con el calor: síncopes, deshidrataciones, insolaciones y agudizaciones de patologías crónicas. Los hospitales cuentan con protocolos específicos para olas de calor que incluyen el seguimiento de pacientes vulnerables y la habilitación de zonas climatizadas. Los servicios sociales, por su parte, intensifican la atención a personas mayores que viven solas y a personas sin hogar, distribuyendo agua y habilitando refugios climáticos.
El 112 Canarias recuerda a la población la importancia de llamar ante cualquier emergencia y de seguir los consejos básicos de autoprotección. Las autoridades han pedido también a los ayuntamientos que refuercen la vigilancia en playas y piscinas, ya que las altas temperaturas incrementan la afluencia y, con ello, el riesgo de ahogamientos.
Con la prealerta activada y los avisos naranjas vigentes, las islas se preparan para capear un nuevo envite del verano más caluroso de los últimos años, confiando en que la colaboración ciudadana y la preparación de los servicios públicos minimicen los efectos de una ola de calor que, desgraciadamente, se ha convertido en una constante de los veranos canarios.
