Más de 1.400 fallecidos en Venezuela tras dos seísmos de 7,2 y 7,5; La Guaira, en emergencia
El miércoles 25 de junio de 2026, alrededor de las 19:30 hora local (madrugada del jueves 26 en la España peninsular), un primer temblor de magnitud 7,2 sacudió el norte de Venezuela, seguido minutos después por otro de 7,5, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El saldo provisional, confirmado por las autoridades venezolanas el domingo 29, supera los 1.400 fallecidos y miles de personas heridas. El estado de La Guaira, vecino a Caracas, acumula la mayor destrucción. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia y movilizó todos los recursos. Desde Canarias, la numerosa comunidad venezolana contienen la respiración y se vuelca en la solidaridad.
En este artículo7
- La magnitud y el epicentro del doble seísmo
- La Guaira, el epicentro de la devastación
- Balance de víctimas: 1.400 muertos y miles de heridos
- Operativo de rescate internacional
- Recuperación de servicios básicos: electricidad, agua y vialidad
- Reacciones políticas: Machado anuncia su regreso
- La comunidad venezolana en Canarias, en vilo
La magnitud y el epicentro del doble seísmo
Según los datos del USGS, el primer movimiento telúrico alcanzó una magnitud de 7,2 en la escala de Richter y se produjo a escasa profundidad, lo que multiplicó su potencia destructiva. El segundo, de 7,5, se registró apenas unos minutos después en la misma zona costera. El terremoto tuvo su epicentro frente a las costas del estado La Guaira, a menos de 30 kilómetros de Caracas. La combinación de dos sismos consecutivos, con hipocentros superficiales, provocó el colapso de cientos de edificaciones, deslizamientos de tierra y graves daños en infraestructuras críticas como el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que aún opera de manera parcial.
El evento sísmico se debió a la liberación de energía acumulada en la zona de subducción donde la placa del Caribe se desliza bajo la placa Sudamericana, un escenario tectónico conocido por generar movimientos violentos. Las primeras réplicas, de magnitud superior a 5, continuaron durante las 48 horas siguientes, dificultando las tareas de rescate y manteniendo a la población en alerta permanente.
La Guaira, el epicentro de la devastación
El estado costero de La Guaira, con más de 350.000 habitantes y sede del principal puerto y aeropuerto del país, sufrió el impacto más severo. Delcy Rodríguez informó el domingo 29 de junio que la recuperación de los servicios básicos avanzaba: el suministro eléctrico se había restablecido en un 75%, el de agua potable en un 68% y la vialidad en un 90%. Sin embargo, numerosas comunidades permanecían aisladas y la búsqueda de supervivientes se concentraba en los cascos urbanos más dañados.
Los equipos de emergencia encontraron barrios enteros reducidos a escombros, especialmente en los municipios de Vargas y Carayaca. La cercanía con Caracas facilitó el envío inmediato de recursos médicos, pero la saturación de los hospitales y la dificultad para acceder a ciertas zonas ralentizaron la atención. La presidenta encargada recorrió personalmente varios refugios temporales y ordenó la habilitación de colegios y polideportivos para albergar a los damnificados, cuyo número se estima en decenas de miles.
Balance de víctimas: 1.400 muertos y miles de heridos
El parte oficial emitido por el Gobierno venezolano la mañana del domingo 29 de junio elevaba la cifra de fallecidos a más de 1.400 personas y hablaba de miles de heridos de diversa consideración. La mayoría de las víctimas mortales se concentraban en La Guaira, aunque también se reportaron decesos en los estados de Miranda, Carabobo y el Distrito Capital. Entre los primeros rescatados con vida, el Gobierno confirmó el hallazgo de 33 personas que permanecían atrapadas bajo los escombros, gracias al trabajo de brigadas nacionales e internacionales.
El Ministerio de Exteriores de Portugal comunicó que entre los fallecidos se cuentan 7 ciudadanos portugueses y 46 lusodescendientes, ocho de ellos menores de edad. Además, 83 portugueses y lusodescendientes permanecían en paradero desconocido, lo que refleja la profunda huella de la inmigración portuguesa en Venezuela. Organismos humanitarios temen que el número final de víctimas aumente a medida que se acceda a zonas todavía inexploradas.
Operativo de rescate internacional
En las labores de búsqueda participan equipos especializados de Estados Unidos, Perú, El Salvador, Alemania y Suiza. El Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) desplegó más de 200 efectivos militares, helicópteros y aviones, entre ellos un centenar de especialistas en gestión de aeródromos, con la misión de restablecer a pleno rendimiento el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Este despliegue permitió aumentar la llegada de ayuda humanitaria y facilitar las evacuaciones médicas.
Los equipos caninos, las unidades de detección acústica y los perros de rescate trabajan contrarreloj en los puntos más críticos. A pesar de haberse superado las 72 horas —periodo en el que se reducen drásticamente las posibilidades de encontrar supervivientes—, el sábado 28 de junio todavía se logró sacar con vida a varias personas de entre los cascotes. Las autoridades mantienen la esperanza, pero reconocen que la fase actual combina el rescate con la recuperación de cadáveres.
Recuperación de servicios básicos: electricidad, agua y vialidad
En un discurso grabado emitido el domingo, Delcy Rodríguez detalló los porcentajes de recuperación de servicios: «Ya hemos recuperado el servicio de electricidad en un 75%. Los equipos siguen trabajando hasta alcanzar una recuperación completa del servicio eléctrico en el Estado, al igual que el agua que tiene una recuperación del 68% y la vialidad que ya está recuperada en un 90% toda la transitabilidad y la circulación». Agradeció la ayuda internacional y pidió paciencia a los ciudadanos que continúan sin suministro.
Las empresas estatales Corpoelec e Hidrocapital reforzaron los equipos técnicos desplazados a La Guaira. La prioridad, señaló Rodríguez, es restablecer el 100% de los servicios en los hospitales y centros de acopio. Las carreteras principales, incluida la autopista Caracas-La Guaira, ya estaban operativas, aunque se mantenían cortes puntuales por desprendimientos de rocas.
Reacciones políticas: Machado anuncia su regreso
La líder opositora María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, anunció desde el exilio que «ha llegado el momento» de regresar a Venezuela para acompañar a su pueblo tras la catástrofe. En una entrevista con la cadena Fox, Machado afirmó: «Es mi deber acompañar a mi pueblo; necesitamos estar juntos para abrazarnos, para llorar, para guardar luto juntos, pero también para darnos fuerza mutuamente en este momento tan difícil». Su retorno añade un nuevo elemento político a la crisis humanitaria, en un país con profundas divisiones.
El anuncio fue recibido con cautela por el Gobierno, que no ha hecho comentarios oficiales, mientras que sus seguidores organizan movilizaciones solidarias e impulsan campañas de recolección de alimentos y medicinas en el exterior. La comunidad internacional, por su parte, ha hecho un llamamiento a la unidad de todas las fuerzas políticas para centrarse en la ayuda a las víctimas.
La comunidad venezolana en Canarias, en vilo
El vínculo histórico entre Canarias y Venezuela se remonta a siglos de emigración y ha tejido lazos familiares indestructibles. A día de hoy, miles de venezolanos residen en el archipiélago y decenas de miles de canarios tienen raíces en el país caribeño. En las horas posteriores a los terremotos, las asociaciones de venezolanos en Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura se coordinaron para recopilar información y activar protocolos de recogida de ayuda humanitaria.
«La incertidumbre es muy dura. Todos conocemos a alguien que tiene familia en La Guaira o Caracas», señalaban portavoces de la comunidad en redes sociales. Varios templos católicos de las islas oficiaron misas en memoria de las víctimas y se abrieron cuentas bancarias para canalizar donativos. Desde el Gobierno de Canarias, la consejería de Acción Exterior mantiene contacto permanente con el consulado venezolano en Las Palmas y ofrece asistencia psicológica a los familiares.
La tragedia también reaviva el recuerdo del terremoto que asoló Caracas en 1967 y que dejó una profunda cicatriz entre los isleños que entonces ya residían en Venezuela. Para la colectividad canaria, cada imagen de rescate, cada nueva cifra de desaparecidos, se vive con la angustia de quien teme reconocer un rostro familiar entre los escombros.
