Tenerife retira la declaración de interés insular al parque temático ‘Underwater Gardens’ y abre el proceso de audiencia
El Cabildo de Tenerife certificó el pasado 26 de junio de 2026 su rechazo definitivo al proyecto ‘Underwater Gardens’, un controvertido parque marino proyectado en 10,6 hectáreas de suelo rústico de la costa de Guía de Isora. La decisión, adoptada con la retirada de la Declaración de Interés Insular otorgada en 2022, llega tras más de cuatro años de tramitación y una creciente oposición social y ambiental que denunció el supuesto “greenwashing” de la iniciativa. Además, la corporación insular concedió al promotor el trámite de audiencia previo a la resolución final, en un movimiento que subraya las carencias documentales y científicas del plan.
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- ¿Qué era exactamente ‘Underwater Gardens’?
- El origen: una declaración de interés insular nacida de la pandemia
- La modificación fallida y la pérdida del espíritu regenerativo
- Cuatro años de rechazo social, ecologista y científico
- El trámite de audiencia: un paso previo a la denegación definitiva
- Impacto en el modelo turístico de Tenerife y en la ordenación del litoral
- Más allá del proyecto fallido: el atractivo natural de Canarias sin megaproyectos
- ¿Qué sigue ahora? Consecuencias legales y el futuro de la costa de Guía de Isora
¿Qué era exactamente ‘Underwater Gardens’?
Impulsado por el empresario Marc García Durán-Huet, ‘Underwater Gardens’ se definía como un “parque regenerativo” que combinaba una zona terrestre —denominada Gardengate— y una marina —Seagarden— en Punta Blanca, un enclave costero del sur tinerfeño. Según la documentación del proyecto, analizada por los servicios técnicos del Cabildo, el objetivo era “monitorizar el cambio climático, sensibilizar a turistas y residentes sobre el entorno y regenerar ecosistemas deteriorados por la presión humana”, además de complementar la oferta hotelera de la zona. La propuesta inicial preveía recibir hasta 3.000 visitantes diarios e incluía instalaciones de ocio, restauración, actividades deportivas y espacios artísticos.
El proyecto ocupaba 10,6 hectáreas de suelo rústico de protección ambiental costera, un régimen urbanístico que, en principio, impide construcciones de esta envergadura. Sin embargo, la figura de la Declaración de Interés Insular permitía sortear esas restricciones si se acreditaba un interés público estratégico para la isla. En 2022, el Cabildo, entonces presidido por Pedro Martín (PSOE), consideró que la iniciativa cumplía los requisitos y la aprobó con el respaldo de todos los grupos políticos excepto Sí Podemos Canarias.
El origen: una declaración de interés insular nacida de la pandemia
El 26 de noviembre de 2021 entró en el registro del Cabildo la solicitud para declarar ‘Underwater Gardens’ proyecto de interés insular. Apenas tres meses después, el 25 de febrero de 2022, el pleno aprobó la declaración con el argumento de que se trataba de una “iniciativa estratégica para recuperar el turismo perdido durante la pandemia de coronavirus y atraer turistas de mayor gasto medio en destino sin crear nuevas camas”. Los informes técnicos del área de Urbanismo, que se adjuntaron al expediente, concluían que la actuación no estaba expresamente prohibida en el Plan Insular de Ordenación de Tenerife (PIOT) porque podía encuadrarse dentro de los “usos turísticos creativos”, una categoría que acoge infraestructuras de ocio destinadas mayoritariamente a turistas.
No obstante, desde el inicio existió una clara tensión competencial. El proyecto abarcaba tanto suelo terrestre como espacio marítimo, pero el Cabildo solo podía pronunciarse sobre el ámbito de tierra y, dentro de este, únicamente sobre el suelo rústico común, no sobre las parcelas calificadas de protección ambiental costera. Como recordó la directora insular de Proyectos Estratégicos, Alicia Leirach, durante el pleno del 26 de junio de 2026, “solo puede ser objeto del proyecto de interés insular la parte de suelo rústico común, porque queda fuera del instrumento de ordenación del Cabildo tanto la parte de mar como la parte de tierra de protección ambiental costera”.
La modificación fallida y la pérdida del espíritu regenerativo
Consciente de las limitaciones, el Cabildo requirió al promotor que reconfigurara el proyecto para ajustarlo a la normativa vigente. Se le pidió que eliminase todas las actuaciones previstas sobre suelo rústico de protección ambiental y concentrase el desarrollo exclusivamente en suelo rústico común, manteniendo siempre la naturaleza regenerativa que había justificado la declaración de interés insular. El promotor accedió a la modificación y solicitó varias ampliaciones de plazo, pero la nueva documentación presentada —según detalló la directora insular— no cumplió los requisitos exigidos.
El 17 de junio de 2026, el Consejo de Gobierno del Cabildo acordó denegar la declaración de interés insular al constatar que la propuesta actualizada “ya no responde a los fundamentos que motivaron la declaración”, según informó la presidenta Rosa Dávila (CC). El análisis técnico evidenció que ‘Underwater Gardens’ había evolucionado hacia un modelo centrado “principalmente en usos recreativos y lúdicos, alejándose de los objetivos de investigación, conservación y regeneración ambiental”. Además, el proyecto carecía de las autorizaciones científicas necesarias para las actuaciones de regeneración marina que constituían el pilar de la iniciativa original.
Cuatro años de rechazo social, ecologista y científico
Desde que trascendieron los primeros detalles del proyecto, la oposición fue contundente. La plataforma ciudadana Salvar Punta Blanca, creada expresamente para frenar la obra, denunció insistentemente que se trataba de un “ejemplo claro de greenwashing” y alertó sobre la pérdida irreversible de suelo, el aumento de vertidos contaminantes y la presión añadida sobre un litoral ya castigado. El 30 de abril de 2026, esta plataforma exigió por escrito a la presidenta del Cabildo la retirada inmediata de la declaración de interés insular.
Organizaciones ecologistas como Ecologistas en Acción o la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) remarcaron que un verdadero parque regenerativo debería implicar una intervención mínima y respetuosa, “no un complejo turístico que atraiga a miles de personas cada día”, en alusión a los 3.000 visitantes diarios previstos. ATAN subrayó que la obra generaría “una pérdida irreversible del suelo, un aumento de los vertidos de aguas contaminantes y mayor presión sobre la zona”.
El malestar alcanzó también al ámbito académico. Más de 20 científicos y científicas de universidades canarias firmaron una declaración pública en la que expresaron su preocupación por el “uso instrumental de la ciencia para justificar proyectos comerciales en las islas”. Los investigadores denunciaron que la restauración ecológica se estaba convirtiendo en “una narrativa de acceso a fondos públicos, a espacios protegidos y a territorios que de otro modo permanecerían fuera del alcance de la actividad comercial y especulativa”, y citaron el caso de ‘Underwater Gardens’ como ejemplo paradigmático de esta deriva.
El trámite de audiencia: un paso previo a la denegación definitiva
Durante el pleno del 26 de junio, el grupo de gobierno (CC y PP) dio cuenta del acuerdo adoptado por el Consejo de Gobierno la semana anterior. Alicia Leirach explicó que, tras la denegación de la declaración de interés insular, se abría ahora un período de audiencia al promotor, un derecho recogido en la Ley del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas que permite al interesado presentar alegaciones antes de que la administración dicte la resolución final. Este trámite, según fuentes del Cabildo, podría prolongarse hasta finales de 2026.
El portavoz del Grupo Socialista en el Cabildo, cuyo nombre no se ha hecho público en las crónicas oficiales, lamentó la ineficiencia en el uso de una figura como la Declaración de Proyecto de Interés Insular, creada precisamente para agilizar actuaciones necesarias para la isla. “Esta declaración inicial se acordó por el pleno de este Cabildo en febrero de 2022, y hemos llegado a junio de 2026, cuatro años y cuatro meses después, en una fase que veremos si, antes de que termine el año, concluirá con la denegación del proyecto en virtud de los informes”, afirmó.
Impacto en el modelo turístico de Tenerife y en la ordenación del litoral
La caída de ‘Underwater Gardens’ no es un hecho aislado. Se enmarca en un debate más amplio sobre el modelo turístico de Canarias y la sostenibilidad de los grandes proyectos en suelo rústico. Tenerife, que recibe millones de visitantes cada año según datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC), busca diversificar su oferta más allá del sol y playa, pero cada vez con mayor sensibilidad hacia la preservación del territorio. La paralización de este parque temático reabre la reflexión sobre qué tipo de turismo se quiere fomentar y bajo qué condiciones urbanísticas.
El caso de Punta Blanca evidencia los conflictos que surgen cuando un proyecto privado de gran escala se ampara en una figura de interés general. El Cabildo de Tenerife, como administración competente en ordenación insular, deberá ahora evaluar si refuerza los criterios para futuras declaraciones de interés insular, especialmente en suelos con alto valor ambiental. Organizaciones conservacionistas ya han solicitado que se revisen los planes insulares para evitar que otros proyectos similares prosperen bajo la bandera de la “regeneración”.
Más allá del proyecto fallido: el atractivo natural de Canarias sin megaproyectos
La polémica en torno a ‘Underwater Gardens’ ha coincidido con un renovado interés por parte de los viajeros en experiencias más auténticas y respetuosas con el entorno. Muchos se preguntan cuál es la isla más bonita de Canarias o si es mejor visitar Tenerife o Lanzarote, Lanzarote o Fuerteventura. La respuesta, lejos de ser unívoca, revela la enorme diversidad del archipiélago y la necesidad de proteger cada territorio con sus singularidades.
Tenerife, la isla más grande y poblada, ofrece el imponente Parque Nacional del Teide, una vibrante actividad cultural en ciudades como La Laguna —Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— y una amplia red de senderos que recorren bosques de laurisilva y paisajes volcánicos. Sin embargo, su éxito turístico también ha generado tensiones urbanísticas como las de Guía de Isora. Por ello, nuestra guía sobre qué ver en Tenerife recoge alternativas que permiten disfrutar de la isla sin necesidad de recurrir a macrocomplejos artificiales.
Lanzarote, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993, cautiva con su paisaje lunar y la obra integrada del artista César Manrique, quien supo armonizar arquitectura y naturaleza. Fuerteventura, por su parte, seduce con kilómetros de playas de arena blanca y aguas turquesas, ideales para el turismo activo y la desconexión. Gran Canaria combina dunas, valles verdes y una capital cosmopolita. Cada isla atesora un encanto diferente, pero todas comparten la fragilidad de unos ecosistemas que, como ha demostrado el caso de ‘Underwater Gardens’, exigen un desarrollo turístico meditado.
Precisamente, la plataforma Salvar Punta Blanca y otras entidades han insistido en que el valor de Canarias no reside en parques temáticos, sino en su patrimonio natural y cultural intacto. “Lo que busca el viajero hoy es conocer la isla real, no una recreación”, señalaron en un comunicado reciente. En esa línea, abogan por un turismo regenerativo de verdad, que implique a las comunidades locales y minimice la huella ecológica.
¿Qué sigue ahora? Consecuencias legales y el futuro de la costa de Guía de Isora
Con el rechazo casi definitivo del proyecto, el principal interrogante es qué ocurrirá con los terrenos afectados y si el promotor recurrirá la decisión. El trámite de audiencia concedido el 26 de junio le permite a Marc García Durán-Huet presentar alegaciones en un plazo que, según los procedimientos estándar de la administración, oscila entre diez y quince días hábiles, aunque puede ampliarse. Si el Cabildo mantiene su postura tras escuchar al promotor, emitirá la resolución final denegatoria, lo que agotaría la vía administrativa y abriría la puerta a un recurso contencioso-administrativo.
Los colectivos ecologistas han mostrado su satisfacción por el giro del Cabildo, pero advierten de que la vigilancia debe continuar. “No se trata solo de este proyecto; hay más de una decena de iniciativas en el litoral canario que emplean la misma retórica regenerativa para obtener declaraciones de interés”, recordó un portavoz de Ecologistas en Acción. La asociación ha pedido al Gobierno de Canarias y a los cabildos insulares que endurezcan los criterios de evaluación ambiental y que exijan garantías científicas verificables antes de otorgar cualquier declaración de interés público.
Por su parte, el Cabildo de Tenerife ha asegurado que el rechazo a ‘Underwater Gardens’ no frena la intención de seguir impulsando proyectos estratégicos, siempre que “demuestren un verdadero beneficio para la isla y respeten escrupulosamente la normativa ambiental”. Mientras tanto, la costa de Guía de Isora recobrará, al menos por ahora, su estado original, lejos de las grúas y el hormigón.
