TSJC: Canarias debe pagar 3,1 millones por una subvención incumplida
El TSJC ha condenado al Gobierno de Canarias a pagar 3,1 millones de euros a El Rosario por una subvención de 2023 que quedó en el olvido. La sentencia acusa a la administración de violar principios de confianza legítima y buena administración, y ordena abonar intereses y costas. El fallo devuelve la credibilidad a la institucionalidad canaria.
En este artículo9
- Una promesa presupuestaria convertida en litigio
- La batalla judicial de un ayuntamiento pequeño
- Los argumentos que derribaron la inacción del Gobierno
- El proyecto: unir historia y naturaleza en La Esperanza
- El bosque del Adelantado, un tesoro de laurisilva en el corazón de la Villa
- Tenerife, la isla que lo tiene todo
- Lecciones de buena administración
- ¿Qué sigue para El Rosario y para Canarias?
- Un fallo que hace historia
Una promesa presupuestaria convertida en litigio
En los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma de Canarias para 2023 figuraba una partida nominativa de 3,1 millones de euros destinada al Ayuntamiento de El Rosario, en Tenerife. El objetivo: financiar la remodelación de la plaza del Ayuntamiento y la plaza del bosque del Adelantado, en pleno casco de La Esperanza. Sin embargo, aquella promesa presupuestaria jamás se materializó, a pesar de que el consistorio solicitó formalmente la concesión el 8 de septiembre de 2023. La negativa tácita de la Consejería de Transición Ecológica a ejecutar la ayuda encendió la mecha de un conflicto que acabaría en los tribunales.
El Ayuntamiento de El Rosario, gobernado por Escolástico Gil, llevaba desde 2022 buscando financiación externa para transformar el centro urbano de La Esperanza. La Consejería mostró «manifiesto interés» —según recoge la sentencia— y se comprometió a incluir la subvención en los presupuestos autonómicos. Pero a la hora de la verdad, la administración regional no dictó la resolución expresa ni transfirió un solo euro. Aquella omisión llevó al alcalde a recurrir a la vía contencioso‑administrativa en marzo de 2024.
El recurso, defendido por los servicios jurídicos municipales y el abogado José Francisco Lorenzo, no pedía un favor: reclamaba el cumplimiento de un mandato legal. Y el TSJC ha terminado por darle la razón de forma rotunda.
La batalla judicial de un ayuntamiento pequeño
El caso llegó a la Sala de lo Contencioso-Administrativo de Santa Cruz de Tenerife en un momento en que El Rosario arrastraba ya dos ejercicios esperando una respuesta. La demanda puso el foco en dos fallos consecutivos de la administración: no resolver expresamente la solicitud y, en consecuencia, no pagar lo presupuestado. La ley autonómica obliga a dictar resolución expresa y a ejecutar las partidas nominativas, pero la Consejería optó por la inercia administrativa.
La sentencia ahora conocida reconstruye cronológicamente los hechos: en 2022 el consistorio planteó el proyecto; la Consejería lo acogió con interés; en 2023 la subvención aparecía ya en las cuentas regionales; el 8 de septiembre de ese año el alcalde pidió formalmente la concesión; y desde entonces, silencio. Para los magistrados, ese silencio constituye una violación flagrante de la obligación de resolver.
El fallo subraya que el carácter nominativo de la subvención implicaba un compromiso concreto con el municipio. No se trataba de una línea abierta en concurrencia competitiva, donde la administración puede priorizar, sino de una partida con nombre y apellidos. Al ignorarla, el Gobierno de Canarias no solo incumplió un mandato legal; también defraudó la confianza que cualquier ciudadano deposita en la palabra de sus instituciones.
Los argumentos que derribaron la inacción del Gobierno
El núcleo de la resolución judicial contiene afirmaciones contundentes que pueden sentar precedente. La Sala sostiene que, ante la solicitud del alcalde, la administración autonómica «ha violado flagrantemente su obligación legal de dictar y notificar resolución expresa». Y añade que el caso supone «una infracción clara de los principios de confianza legítima y de buena administración». Estos dos pilares del derecho europeo y español protegen al ciudadano frente a la arbitrariedad y obligan a los poderes públicos a actuar con transparencia y diligencia.
Pero el tribunal fue aún más lejos. En uno de los pasajes más rotundos, indica que si la ley establece que el pago corresponde a una consejería determinada, esta «queda inmediatamente apoderada directamente por la ley y esto la deja solo con dos opciones: o ejecuta el mandato legal o prevarica por omisión». La prevaricación por omisión es una figura delictiva que castiga a la autoridad o funcionario que, a sabiendas, deja de cumplir un deber legal. El TSJC no acusa penalmente, pero emplea la figura para dimensionar la gravedad de la conducta.
Con estos argumentos, el tribunal estima íntegramente la demanda y condena al Gobierno de Canarias a abonar los 3,1 millones más los intereses legales devengados desde el 8 de septiembre de 2023, así como al pago de las costas procesales. Contra el fallo cabe recurso de casación, pero la solidez de los razonamientos hace prever que cualquier recurso tendrá escaso recorrido.
El proyecto: unir historia y naturaleza en La Esperanza
La subvención reclamada no es una cifra abstracta. Detrás hay un proyecto concreto que busca transformar el corazón urbano de La Esperanza. La plaza del Ayuntamiento y la plaza del bosque del Adelantado son dos espacios contiguos que actualmente viven de espaldas al impresionante bosque de laurisilva que les da nombre. La actuación prevé peatonalizar todo el entorno, eliminar barreras arquitectónicas y crear un continuo verde que integre el bosque en la trama urbana.
El bosque del Adelantado es una joya natural. Se trata de un relicto de laurisilva, un ecosistema subtropical que en Canarias solo sobrevive en las cumbres más húmedas de algunas islas. Tenerife alberga una de las masas mejor conservadas en el Parque Rural de Anaga, pero el bosque de La Esperanza es un caso singular: un enclave de laurisilva milenaria enclavado en pleno casco urbano. Con una extensión de varias hectáreas, conserva especies como el laurel, el viñátigo o el tilo, y acoge una rica biodiversidad de aves y líquenes endémicos.
La remodelación pretende facilitar el acceso de vecinos y visitantes a este espacio natural, hoy encajonado entre el asfalto y la edificación. Los planos municipales muestran senderos peatonales, miradores, zonas de descanso y una reinterpretación de las plazas como antesala del bosque. Todo ello con materiales nobles —piedra basáltica, madera de pino canario— y un diseño que respeta la identidad histórica del casco.
Esta actuación se enmarca en un plan más amplio de mejora del casco histórico de La Esperanza, iniciado en 2022. Ya se han reformado y hecho accesibles las calles El Calvario, Antonio González, Enrique Álvarez Bacallado, Agrícola Quintana Alonso, José Antonio Bacallado y Los Lirios. Actualmente está en ejecución la reforma de la calle Pedro Juan García Hernández. Con la subvención ahora garantizada por la justicia, el consistorio espera culminar la joya de la corona de su revitalización urbana.
El bosque del Adelantado, un tesoro de laurisilva en el corazón de la Villa
Si hay un elemento que singulariza este proyecto, es sin duda el bosque del Adelantado. Pocos municipios pueden presumir de tener una reliquia ecológica de la era terciaria a tiro de piedra del ayuntamiento. La laurisilva canaria es una formación vegetal que cubría buena parte del sur de Europa hace millones de años y que hoy solo pervive en los archipiélagos macaronésicos: Azores, Madeira y Canarias. En Tenerife, los bosques de laurisilva se concentran en los macizos de Anaga y Teno, declarados Reserva de la Biosfera. Pero el bosque del Adelantado es un vestigio aislado en la vertiente sur de la isla, a unos 900 metros de altitud, beneficiado por la humedad de los alisios.
Su nombre evoca al Adelantado, título que ostentó Alonso Fernández de Lugo, conquistador de Tenerife, aunque la historia exacta del topónimo se difumina en la tradición oral. Lo cierto es que durante siglos el bosque fue un espacio comunal, utilizado para obtener madera, pasto y agua, hasta que el crecimiento de La Esperanza lo rodeó de viviendas. Hoy, declarado suelo rústico de protección paisajística, es un pulmón verde que el ayuntamiento quiere poner en valor como espacio público de calidad.
La integración del bosque en la trama urbana no solo tiene beneficios estéticos o recreativos. Estudios recientes de la Universidad de La Laguna señalan que la laurisilva actúa como sumidero de CO₂, regula la temperatura local y favorece la biodiversidad en entornos periurbanos. La conexión de las plazas con el bosque permitirá a los habitantes de La Esperanza disfrutar de un microclima más fresco en verano y de un entorno de alto valor ambiental sin salir del pueblo.
Tenerife, la isla que lo tiene todo
Quienes planean un viaje a Canarias a menudo se preguntan cuál es la isla más bonita o cuáles merecen más la pena. La respuesta, como casi todo en la vida, depende de lo que se busque. Pero si hay una isla que condensa paisajes radicalmente distintos en pocos kilómetros, esa es Tenerife. Desde los acantilados de Los Gigantes hasta las playas de arena dorada del sur, desde el Parque Nacional del Teide —el pico más alto de España— hasta los senderos de laurisilva de Anaga, la isla ofrece una variedad difícil de igualar.
Gran Canaria, por su parte, sorprende con sus contrastes: dunas de Maspalomas que parecen un desierto africano, calas de aguas transparentes como Güigüí y los pinares de Tamadaba. Lanzarote enamora con su paisaje volcánico lunar, sus viñedos en hoyos entre lapilli y la arquitectura blanca de César Manrique. Fuerteventura es el paraíso del viento y de interminables playas de arena blanca y aguas turquesas, ideal para los deportes acuáticos. La Palma deslumbra con su cielo nocturno de categoría Starlight y sus bosques de laurisilva en Los Tilos. La Gomera y El Hierro ofrecen tranquilidad y naturaleza virgen.
Pero volviendo a Tenerife, la isla no solo atesora naturaleza: también cultura, historia y una excelente oferta gastronómica. La Villa de La Esperanza, con su proyecto de remodelación apoyado por la justicia, es un ejemplo de cómo esta isla cuida su patrimonio y mira al futuro. Si hay que responder a la pregunta de si Tenerife o Lanzarote es más bonita, habría que decir que Tenerife gana en diversidad —bosques, volcanes, playas y ciudades— mientras que Lanzarote es puro arte y naturaleza volcánica. ¿Lanzarote o Fuerteventura? Quien busque paisajes espectaculares de lava encontrará en Lanzarote su destino; quien prefiera playas kilométricas y viento para volar una cometa, se decantará por Fuerteventura. En definitiva, cada isla tiene su encanto, y lo aconsejable es visitarlas todas.
Lecciones de buena administración
Más allá del caso concreto, la sentencia del TSJC encierra una lección para todas las administraciones públicas. Los principios de confianza legítima y buena administración no son meras declaraciones retóricas; son derechos que asisten a los ciudadanos y a los municipios. Cuando una consejería incluye una partida nominativa en sus presupuestos, está generando una expectativa fundada de que esa cantidad se va a transferir. Si luego no lo hace sin motivación alguna, frustra no solo la financiación del proyecto sino también la planificación municipal.
El TSJC ha sido especialmente duro con la actuación de la Consejería. No es habitual que un tribunal emplee términos como «violación flagrante» o plantee la alternativa de prevaricación por omisión. Detrás de esa dureza hay una advertencia clara: la inercia administrativa no es un recurso admisible. Las administraciones están para servir, no para dormirse cuando la ley les ordena actuar.
Este fallo llega en un momento en que la gestión de las ayudas y subvenciones en Canarias está bajo el foco. La propia ayudas y subvenciones en Canarias encierra desafíos de agilidad, transparencia y eficiencia que el Ejecutivo regional debe abordar sin demora. La acumulación de expedientes sin resolver, la falta de personal en ventanillas de atención o la complejidad burocrática son quejas recurrentes de los ayuntamientos, especialmente de los más pequeños, como El Rosario.
¿Qué sigue para El Rosario y para Canarias?
Con la sentencia en la mano, el Ayuntamiento de El Rosario espera recibir los 3,1 millones junto con los intereses devengados desde septiembre de 2023. El Ejecutivo autonómico puede recurrir en casación, pero los juristas consultados ven pocas posibilidades de éxito dado el tenor literal del fallo. Además, el impacto reputacional de seguir litigando contra un municipio que solo reclama lo que le corresponde podría disuadir al Gobierno del recurso.
En el plano local, la prioridad es licitar las obras de remodelación en cuanto los fondos estén disponibles. El proyecto lleva dos años en barbecho, a la espera de financiación, y los vecinos de La Esperanza ansían verlo hecho realidad. La obra no solo mejorará la estética del centro, sino que promete dinamizar el comercio y el turismo rural en una zona hasta ahora eclipsada por los grandes destinos costeros.
Para el Gobierno de Canarias, la sentencia es un toque de atención que debería traducirse en una revisión de sus procedimientos internos. La Consejería de Transición Ecológica, dirigida por José Antonio Valbuena (ahora en funciones), tendrá que explicar por qué se dejó dormir una partida nominativa y cómo va a evitar que se repita. Mientras tanto, el caso deja una imagen poco edificante de la relación entre administraciones: un ayuntamiento que tuvo que acudir a los jueces para que se cumpliera la ley.
Un fallo que hace historia
La sentencia del TSJC pasará a los anales del derecho administrativo canario. Por su contundencia, por la cuantía de la condena y por el reproche explícito a la administración, sienta un precedente relevante. Los expertos señalan que el fallo refuerza la exigibilidad de las subvenciones nominativas y el deber de resolver de la administración. A partir de ahora, cualquier consejería que pretenda ignorar una partida presupuestaria similar se lo pensará dos veces.
En El Rosario, el alcalde Escolástico Gil ha recibido la noticia con satisfacción contenida: «Se ha hecho justicia, pero nos duele haber tenido que llegar hasta aquí», declaró tras conocer el fallo. Sus palabras resumen el sentir de un pueblo que solo pedía que se cumpliera lo prometido. Ahora, con la razón judicial y los 3,1 millones en el horizonte, La Esperanza puede empezar a soñar con un centro urbano a la altura de su nombre.
