Falco tinnunculus canariensis
El halcón que se queda quieto en el aire: la rapaz que cualquiera ha visto cernirse sobre un barranco canario.

Lo que hace inconfundible al cernícalo es su técnica de caza. En lugar de planear o perseguir, se detiene en el aire, entre diez y veinte metros sobre el terreno, con la cola abierta en abanico y un aleteo rapidísimo que lo mantiene clavado en un punto del cielo. Si no avista presa, se desplaza unos metros y vuelve a cernirse. Por eso en las islas se le ve sobre cualquier barranco, cultivo o cuneta, escudriñando el suelo antes de dejarse caer.
No es un cernícalo cualquiera: las poblaciones canarias forman subespecies propias de la Macaronesia. La forma canariensis (descrita por Koenig en 1890) ocupa El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria —además de Madeira—, mientras que en Lanzarote y Fuerteventura la sustituye la subespecie dacotiae. Comparten un acusado dimorfismo sexual: el macho luce la cabeza gris azulada y la cola gris, y ambos sexos visten el dorso pardo rojizo moteado de negro.
Su papel ecológico es de primer orden. Al alimentarse de lagartos, roedores, pájaros pequeños e insectos grandes, controla las poblaciones de presas en un mosaico de hábitats que va del cardonal-tabaibal costero a los pinares y la cumbre. Es la rapaz más familiar para el isleño, presente incluso en pueblos y ciudades, donde anida en oquedades de escarpes y construcciones. Esa cercanía lo ha convertido en una de las aves más reconocibles del paisaje canario.
Instala Canarias.app
Tiempo, gasolineras, farmacias de guardia y planes de Canarias a un toque.
En Safari: Compartir → Añadir a pantalla de inicio.
Te avisamos de los planes de tu isla.
¡Listo! Te avisaremos de los planes de tu isla. 💛