Saltar al contenido

Iniciar sesión

Flora Endemismo macaronésico, con poblaciones naturales en Canarias, Madeira y Cabo Verde y una estirpe próxima en el Anti-Atlas marroquí; en Canarias, las poblaciones silvestres se concentran hoy en Tenerife. Silvestre sobre todo en Tenerife, donde sobreviven las mejores poblaciones naturales; cultivado y ornamental en todas las islas.

Drago canario

Dracaena draco

El árbol que sangra savia roja y mide su edad en ramas, no en anillos: el emblema vegetal de Canarias.

Drago canario
Foto: Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0
El drago es un árbol macaronésico de copa en paraguas, savia rojiza —la célebre "sangre de drago"— y crecimiento lentísimo. En Canarias vive silvestre en los riscos del bosque termófilo, sobre todo en Tenerife. Es especie protegida y hoy rara en estado natural, pero su silueta, ligada a los antiguos canarios, lo convirtió en el símbolo vegetal más reconocible del archipiélago.

En breve

Nombre científico
Dracaena draco (L.) L.
Familia
Asparagáceas
Distribución silvestre
Sobre todo Tenerife
Hábitat
Bosque termófilo, 30–800 m
Conservación
Protegida; Vulnerable (UICN)
Crecimiento
Supera los 18 m; ~1 m por década

Qué lo hace único

No es un árbol corriente: el drago carece de anillos de crecimiento, así que su edad solo puede estimarse contando las hileras de ramas. Cada ramificación nace tras una floración, que se repite aproximadamente cada quince años, lo que explica su copa hemisférica de muchos brazos. Crece con una lentitud asombrosa —puede tardar una década en ganar un metro— y, sin embargo, llega a superar los 18 metros y a vivir varios siglos. El Drago Milenario de Icod de los Vinos, declarado Monumento Nacional en 1917, es el ejemplar más colosal de la especie.

Su rasgo más célebre es la resina: al herir el tronco brota una savia que se torna roja al contacto con el aire, la "sangre de drago". Los antiguos canarios y, más tarde, boticarios y artesanos la emplearon para curtir, teñir, barnizar y como remedio para encías y heridas. Ese rojo casi mítico, unido a su porte esculpido por los alisios, lo cargó de simbolismo y lo aupó a icono identitario de las islas.

Ecológicamente, el drago es un superviviente del antiguo bosque termófilo, esa franja templada hoy muy mermada entre el mar y la laurisilva. Se aferra a riscos y barrancos casi inaccesibles, donde el ganado y el ser humano no llegaban, y ofrece sus frutos anaranjados a las aves que dispersan la semilla. Conservarlo es, en buena medida, conservar la memoria de un paisaje que el archipiélago perdió en gran parte.

Dónde verlo

Parque del Drago, en Icod de los Vinos (Tenerife): alberga el Drago Milenario, el ejemplar más grande y antiguo, rodeado de un jardín de flora endémica.
Macizos de Anaga y Teno (Tenerife): donde sobreviven poblaciones silvestres en riscos; obsérvalos desde senderos y miradores sin salirte de la traza.
Jardines y plazas de los pueblos de todas las islas, donde es un árbol ornamental habitual y fácil de admirar de cerca.
Cualquier época sirve; la floración blanca llega en verano, de junio a agosto. Mira y fotografía, pero no hieras nunca el tronco para ver la savia.

Curiosidades

No tiene anillos de crecimiento: su edad se estima por el número de hileras de ramas, que se forman tras cada floración, aproximadamente cada quince años.
Su savia se vuelve roja al contacto con el aire —la "sangre de drago"— y se usó históricamente como tinte, barniz y remedio medicinal.
El Drago Milenario de Icod de los Vinos fue declarado Monumento Nacional en 1917 y mide unos 18 metros de altura.

También te puede interesar

Pino canarioLaurisilva canariaTajinaste rojoCardón canarioParque Nacional del TeideIcod de los Vinos
Fuentes: Wikipedia · Imagen: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0. Revisión editorial de Canarias.app.