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InicioFauna y flora de CanariasPardela cenicienta
Aves Endemismo macaronésico: cría únicamente en los archipiélagos del Atlántico nororiental (Canarias, Madeira, Azores, Salvajes y Berlengas), con Canarias como principal bastión. Todas, con las colonias principales en el Archipiélago Chinijo (Alegranza y Montaña Clara), el Islote de Lobos, el macizo de Güigüí en Gran Canaria, Anaga en Tenerife y la costa de La Gomera.

Pardela cenicienta

Calonectris borealis

La voz de las noches de verano canarias: un ave oceánica que vuelve cada año al mismo rincón de roca para criar.

Pardela cenicienta
Foto: Richard Crossley · CC BY-SA 3.0
La pardela cenicienta (Calonectris borealis) es la gran ave marina de Canarias: pasa la vida en alta mar y solo pisa tierra para criar en barrancos e islotes del archipiélago, que reúne unas 30.000 parejas reproductoras. Al caer la noche llena el aire con un reclamo que recuerda al maullido de un gato. Endemismo macaronésico, hoy amenazado por gatos, ratas y la contaminación lumínica.

En breve

Nombre científico
Calonectris borealis (Cory, 1881)
Familia
Pardelas (Procellariidae)
Población en Canarias
Unas 30.000 parejas reproductoras
Hábitat
Alta mar; cría en barrancos e islotes
Conservación
Preocupación menor (UICN); protegida
Envergadura
113-124 cm (48-56 cm de largo)

Qué lo hace único

Es un ave hecha para el océano. La pardela cenicienta planea durante días sobre el Atlántico aprovechando el viento, sin apenas batir las alas, y bucea hasta unos quince metros para capturar peces y cefalópodos. Solo regresa a tierra firme cuando llega la hora de criar. Sus colonias canarias, que rondan las 30.000 parejas reproductoras, se concentran en el Parque Natural del Archipiélago Chinijo —Alegranza alberga una de las mayores del mundo—, además del Islote de Lobos, el macizo de Güigüí en Gran Canaria, Anaga en Tenerife y la costa de La Gomera.

Su vínculo con las islas es íntimo y nocturno. A partir de la primavera, al caer la noche, los adultos vuelven a sus nidos con un reclamo lastimero, a medio camino entre el llanto y el maullido, que ha alimentado el folclore canario durante siglos: a estas aves se las ha llamado "princesas guanches". Cada pareja pone un único huevo blanco en una oquedad bajo la roca y alimenta al pollo de noche, para esquivar a las gaviotas. Es una especie longeva y fiel a su colonia, a la que vuelve temporada tras temporada.

Cada otoño se juega buena parte de su futuro. Cuando los pollos emprenden su primer vuelo, entre finales de octubre y principios de noviembre, las luces de muelles, calles y paseos costeros los deslumbran y desorientan: caen a tierra incapaces de remontar y quedan expuestos a atropellos y depredadores. Los cabildos activan campañas de rescate en las que la ciudadanía tiene un papel decisivo, devolviendo al mar a miles de volantones. Es el mejor recordatorio de que conservar el cielo oscuro es también conservar esta especie.

Dónde verlo

Mirador del Río y la costa norte de Lanzarote, con vistas al Archipiélago Chinijo (Alegranza y Montaña Clara), donde se halla la mayor concentración del archipiélago.
Travesías en barco al Islote de Lobos (desde Corralejo, Fuerteventura), próximo a una de las colonias; obsérvalas sobre el mar sin desembarcar en las zonas de cría.
Acantilados de Anaga (Tenerife), el macizo de Güigüí (Gran Canaria) y la costa de La Gomera, al atardecer en los meses cálidos, cuando los adultos regresan a tierra.
De día, desde cualquier costa o ferry interinsular en temporada de cría se las ve planeando sobre el agua; respeta siempre la oscuridad nocturna cerca de las colonias.

Curiosidades

Se las conoce como "princesas guanches" por su reclamo nocturno, un lamento que recuerda al maullido de un gato y que durante siglos pobló de leyendas las noches de verano canarias.
Es un ave longeva y muy ligada a su lugar de cría: tarda varios años en alcanzar la madurez y regresa cada temporada a la misma colonia para reproducirse.
Cada otoño, cuando los pollos emprenden su primer vuelo, las luces de la costa los deslumbran y los hacen caer a tierra; quien encuentre uno debe avisar a las autoridades y mantenerlo en una caja ventilada, sin agua ni comida, hasta que lo recojan para devolverlo al mar.

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Fuentes: Wikipedia · Imagen: Richard Crossley / CC BY-SA 3.0. Revisión editorial de Canarias.app.