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Aves Endemismo canario (exclusiva del archipiélago) El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife; reintroducida en Gran Canaria

Paloma rabiche

Columba junoniae

La paloma de cola rematada en claro que vive en el bosque de niebla canario y lo resiembra fruto a fruto

Paloma rabiche
Foto: thibaudaronson · CC BY-SA 4.0
La paloma rabiche es un ave endémica de Canarias ligada a la laurisilva de El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife, además de Gran Canaria, donde fue reintroducida. Frugívora y sedentaria, dispersa las semillas de viñátigos, fayas y palmeras, por lo que regenera el bosque que la cobija. Está protegida como vulnerable y es uno de los símbolos naturales de La Gomera.

En breve

Nombre científico
Columba junoniae (Hartert, 1916)
Familia
Columbidae (palomas y tórtolas)
Distribución
El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife; reintroducida en Gran Canaria
Hábitat
Laurisilva y monteverde, en el borde inferior, barrancos y cantiles
Conservación
Vulnerable (Catálogo Español); Casi amenazada (UICN)
Tamaño
37-38 cm de largo; 64-67 cm de envergadura

Qué lo hace único

Pertenece a un club minúsculo: junto a la paloma turqué, es una de las dos únicas palomas del mundo que dependen de la laurisilva canaria, ese bosque de niebla heredado del Terciario que en el continente desapareció hace millones de años. La rabiche prefiere los bordes más bajos y abruptos del monteverde -barrancos, cantiles y cañadas húmedas-, donde apenas construye nido: deja su único huevo blanco casi sobre la roca o la hojarasca y lo incuban ambos padres por turnos.

Su nombre lo dice todo: "rabiche", "rabiblanca". La banda clara que remata su cola grisácea es la firma que la delata cuando cruza un claro del bosque. Por lo demás luce tonos vinosos oscuros en el cuerpo, con la cabeza y el cuello grises y reflejos tornasolados en los laterales; mide unos 37-38 centímetros y abre las alas hasta los 64-67. Es discreta, esquiva y más fácil de oír -su arrullo grave entre la fronda- que de ver.

Su papel ecológico es desproporcionado para lo poco que se deja ver: al alimentarse de los frutos de viñátigo, faya, lentisco, peralillo o palmera, traga las semillas enteras y las deposita lejos del árbol madre. Esa dispersión mantiene vivo y en regeneración al bosque. Perder la rabiche no sería perder solo una paloma bonita: sería desactivar al jardinero que resiembra la laurisilva temporada tras temporada.

Dónde verlo

Parque Nacional de Garajonay (La Gomera): su mejor refugio. Miradores de El Bailadero y la explanada de la ermita de Epina, al amanecer o al caer la tarde, cuando salen a alimentarse al borde del bosque.
Bosques de Los Tilos y barrancos del norte de La Palma, uno de sus núcleos más sólidos del archipiélago.
Monteverde del macizo de Anaga (Tenerife), en miradores y senderos del bosque de niebla, siempre observando de lejos y sin salir de los caminos.
Lo mejor es paciencia y prismáticos desde un mirador: es esquiva, así que no se la persigue ni se entra en sus zonas de cría en los barrancos.

Curiosidades

Apenas construye nido: pone su único huevo casi directamente sobre la roca o la hojarasca, y aun así puede sacar adelante varias puestas entre marzo y septiembre.
Es uno de los símbolos naturales oficiales de La Gomera, compartido con el viñátigo, el árbol cuyos frutos también dispersa.
Llevaba más de un siglo extinguida en Gran Canaria cuando el proyecto Life+ Rabiche la devolvió al norte de la isla, ligada a la recuperación de la laurisilva.

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Fuentes: Wikipedia · Imagen: thibaudaronson / CC BY-SA 4.0. Revisión editorial de Canarias.app.