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Reptiles Endémico de Canarias (macaronésico) Tenerife y La Palma

Perenquén

Tarentola delalandii

El guardián nocturno de las paredes canarias: el geco que trepa cabeza abajo y delata su presencia con un reclamo en la oscuridad.

Perenquén
Foto: Beneharo Hdez. · CC BY-SA 4.0
El perenquén (Tarentola delalandii) es un pequeño geco endémico de Tenerife y La Palma, presente también en algunos roques de Tenerife. De hábitos sobre todo nocturnos, vive bajo piedras, en muros, casas y roquedos hasta los 2.300 m, donde caza artrópodos. Sus dedos con laminillas adhesivas le permiten trepar por superficies lisas. Está protegido y la UICN lo cataloga como de preocupación menor.

En breve

Nombre científico
Tarentola delalandii (Duméril & Bibron, 1836)
Familia
Filodactílidos (Phyllodactylidae), gecos
Distribución
Tenerife y La Palma, más roques de Anaga y Garachico
Hábitat
Muros, casas, troncos y roquedos; del mar a los 2.300 m
Conservación
Preocupación menor (UICN); protegido
Tamaño
Machos hasta 73 mm; máximo registrado 84 mm (cabeza-cuerpo)

Qué lo hace único

El perenquén es uno de esos animales que forman parte del paisaje sonoro y nocturno de Canarias sin que nadie lo invite. Endémico de Tenerife y La Palma —no vive en ninguna otra parte del mundo—, ha hecho de los muros de piedra seca, las fachadas encaladas y los troncos viejos su territorio. Es la especie más robusta de los gecos del género Tarentola en el archipiélago, con un cuerpo grisáceo cruzado por bandas oscuras que cambia de tono según el sustrato: casi negro sobre la roca volcánica, blanquecino sobre la cal. Esa capacidad de mimetizarse lo vuelve invisible de día y dueño de la noche.

Su gran proeza es física. Los dedos, anchos y aplanados, llevan laminillas adhesivas que le permiten trepar por cristales, azulejos y techos lisos, avanzando boca abajo con una soltura que desafía la gravedad. Es además un geco vocal: los machos emiten reclamos sonoros para comunicarse, sobre todo al final de la primavera, un detalle poco común entre los reptiles ibéricos que delata su presencia en la penumbra antes de que la vista lo encuentre.

Su papel ecológico es discreto pero valioso. Cada noche devora hormigas, escarabajos, arañas y otros artrópodos, ejerciendo un control natural de insectos en jardines, cultivos y casas. En la cultura popular canaria es un vecino familiar y bienvenido —se le tiene por aliado, no por plaga—, y su nombre rinde homenaje a Pierre-Antoine Delalande, el naturalista francés que envió los primeros ejemplares de Tenerife al museo de París en el siglo XIX.

Dónde verlo

Al anochecer, junto a farolas y muros de pueblos y ciudades de Tenerife y La Palma: la luz atrae insectos y el perenquén acude a cazar.
En jardines, parques urbanos y fachadas de piedra seca, donde se aposta inmóvil esperando a sus presas; basta mirar las paredes con calma.
En senderos y miradores del Parque Rural de Anaga al atardecer, sobre roca volcánica donde se mimetiza casi por completo.
Obsérvalo a distancia y sin manipularlo: es una especie protegida y se estresa con facilidad si se le coge o ilumina de cerca.

Curiosidades

Cambia de color según dónde esté: sobre roca oscura se vuelve casi negro y sobre paredes encaladas adopta un tono grisáceo-blanquecino, lo que lo hace casi invisible.
A diferencia de la mayoría de reptiles, es un animal vocal: los machos emiten reclamos sonoros para comunicarse, sobre todo al final de la primavera.
Su nombre honra a Pierre-Antoine Delalande, naturalista y taxidermista francés que envió los primeros ejemplares desde Tenerife al Museo de Historia Natural de París.

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Fuentes: Wikipedia · Imagen: Beneharo Hdez. / CC BY-SA 4.0. Revisión editorial de Canarias.app.