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Flora Endemismo canario (exclusivo del archipiélago) Tenerife, La Palma, Gran Canaria y El Hierro (nativo); La Gomera (poblaciones relícticas naturales en Imada y El Garabato)

Pino canario

Pinus canariensis

El árbol que rebrota de sus propias cenizas y peina la niebla del alisio para dar de beber a la isla.

Pino canario
Foto: H. Zell · CC BY-SA 3.0
El pino canario es una conífera endémica del archipiélago que tapiza la montaña de Tenerife, La Palma, Gran Canaria y El Hierro, con poblaciones relícticas en La Gomera. Sus largas acículas, agrupadas de tres en tres, atrapan la humedad del alisio y la convierten en lluvia, y una corteza gruesa le permite rebrotar tras el fuego como casi ningún otro pino del mundo.

En breve

Nombre científico
Pinus canariensis
Familia
Pináceas (conífera)
Acículas
Agrupadas de tres en tres
Hábitat
Pinar de montaña, hasta 2.000 m
Conservación
Preocupación menor (UICN); pinar protegido por la UE
Altura
Entre los árboles más altos de España (más de 50 m)

Qué lo hace único

Es un superviviente del fuego. Pocas coníferas del planeta resisten un incendio y vuelven a brotar de su propio tronco: el pino canario lo logra gracias a una corteza que llega a los ocho centímetros y a unos tejidos internos -ricos en parénquima- raros en este grupo de árboles. Tras las llamas, el bosque calcinado se cubre en pocas semanas de penachos verdes que surgen directamente de la madera ennegrecida, una estampa que ha hecho de esta especie un símbolo de resistencia para el archipiélago.

Su porte es el del gigante sereno. Tronco recto y rojizo, copa abierta y unas acículas finas y largas, agrupadas de tres en tres -caso único entre los pinos de esta parte del mundo-, que cuelgan en cascadas verdes y susurran con el viento. Los ejemplares monumentales, como el Pino de las Dos Pernadas en Vilaflor, se cuentan entre los árboles más altos de España, vigías al pie del Teide.

Su papel ecológico es decisivo. En las cumbres, las acículas peinan la niebla del alisio y la condensan en goteo constante -la llamada lluvia horizontal-, que puede multiplicar por dos o por tres el agua recogida y recarga los acuíferos que han dado de beber a las islas durante siglos. El pinar fija el suelo volcánico, frena la erosión y cobija una fauna propia, del pinzón azul al pico picapinos canario. Sin él, la montaña canaria sería otra.

Dónde verlo

Parque Natural de Tamadaba (Gran Canaria): extenso pinar maduro sobre acantilados, con acceso desde Agaete o La Aldea de San Nicolás.
Vilaflor de Chasna (Tenerife): el pueblo del Pino Gordo y del Pino de las Dos Pernadas, con senderos señalizados junto a la TF-21 hacia las cumbres.
Caldera de Taburiente (La Palma): pinares colgados de las paredes del circo; conviene reservar y no salir de los senderos habilitados.
El Pinar de El Hierro: la corona forestal de la isla, ideal para recorrer por pistas señalizadas sin pisar el sotobosque.

Curiosidades

Sus acículas crecen agrupadas de tres en tres, rasgo único entre los pinos del occidente de Eurasia y África; su pariente más próximo es un pino del Himalaya, no uno europeo.
Las acículas captan la niebla del alisio y pueden multiplicar por dos o por tres el agua que recogen los pluviómetros corrientes: en la cumbre, en cierto modo, 'llueve hacia arriba'.
Tras un incendio rebrota directamente del tronco y de las ramas gruesas, algo excepcional en una conífera y la clave de que el pinar se regenere donde otros bosques no lo harían.

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Fuentes: Wikipedia · Imagen: H. Zell / CC BY-SA 3.0. Revisión editorial de Canarias.app.