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Flora Endemismo macaronésico (Canarias y Madeira) La Gomera, El Hierro, La Palma, Tenerife y Gran Canaria. Ausente hoy en Lanzarote y Fuerteventura (donde la arqueología prueba que existió y se extinguió).

Viñátigo

Persea indica

El árbol de hojas que se encienden de rojo en plena laurisilva, y símbolo vegetal de La Gomera.

Viñátigo
Foto: Javier Sanchez Portero · CC BY-SA 3.0
El viñátigo (Persea indica) es un árbol siempreverde de la laurisilva, endemismo de Canarias y Madeira que alcanza los 30 metros. Crece en los montes húmedos de barlovento de casi todas las islas y es pieza clave del bosque relicto: sus frutos negros alimentan a las palomas turqué y rabiche, y su madera noble se llamó caoba de Canarias.

En breve

Nombre científico
Persea indica
Familia
Lauráceas (Lauraceae)
Distribución
Cinco islas (no Lanzarote ni Fuerteventura); también Madeira
Hábitat
Laurisilva húmeda, 400-1.500 m, vertientes de los alisios
Conservación
Preocupación menor (UICN); aprovechamiento regulado
Altura
Hasta unos 30 m, de los mayores de la laurisilva

Qué lo hace único

Reconocerlo es fácil aunque uno mire al suelo antes que a la copa: bajo un viñátigo el lecho del bosque se cubre de grandes hojas lanceoladas que, al envejecer, viran a un rojo anaranjado encendido. El árbol las renueva sin un calendario rígido, de modo que casi siempre luce algunas brasas de color entre el verde oscuro y brillante del resto del follaje. Es uno de los gestos más bellos de la laurisilva canaria, un instante de fuego en un bosque hecho de verdes y nieblas.

Es, además, uno de los colosos del monteverde. Alcanza los 30 metros y figura, junto al til, entre los árboles de mayor porte de la laurisilva. Prefiere los fondos de valle y las vaguadas más umbrías, donde el suelo es profundo y la humedad de los alisios nunca falta; allí levanta un tronco recto y una copa amplia que ayuda a sostener la atmósfera fresca y goteante característica de estos bosques.

Su papel va mucho más allá de la estampa. Los frutos negros y carnosos del viñátigo son alimento predilecto de las dos palomas endémicas de la laurisilva canaria, la turqué (Columba bollii) y la rabiche (Columba junoniae), que a cambio dispersan sus semillas. Esa madera densa y oscura, bautizada como caoba de Canarias, se codició para barcos y ebanistería; hoy el árbol está protegido y La Gomera lo ha adoptado como su símbolo vegetal.

Dónde verlo

Parque Nacional de Garajonay (La Gomera): la laurisilva mejor conservada del mundo y feudo del viñátigo, símbolo vegetal de la isla, por senderos como El Cedro.
Bosques de Los Tilos y el norte de La Palma, en barrancos y vaguadas umbrías donde el viñátigo alcanza sus mayores tallas.
Parque Rural de Anaga (Tenerife): el monteverde de la costa norte, con ejemplares accesibles por sus senderos señalizados.
En cualquier visita, mejor a pie y por los caminos marcados: la laurisilva es un bosque frágil y protegido, así que se observa sin salirse de las sendas ni recolectar hojas ni frutos.

Curiosidades

Su rastro más delator no está en la copa, sino en el suelo: una alfombra de hojas grandes teñidas de rojo anaranjado señala la presencia de un viñátigo antes de levantar la vista.
Su madera, oscura y de gran calidad, se llamó caoba de Canarias y se empleó en construcción naval y ebanistería tras la conquista.
Sirve como portainjerto del aguacate (Persea americana), su pariente cercano, lo que delata su parentesco botánico con un cultivo tan asentado en las islas.

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Fuentes: Wikipedia · Imagen: Javier Sanchez Portero / CC BY-SA 3.0. Revisión editorial de Canarias.app.